Periódico de Sancti Spíritus

Bahía de Buenavista

La costa norte, que forma por el sur la Bahía de Buenavista, se extiende desde Punta Yaguey hasta la desembocadura del Río Jatibonico del Norte y comprende todo el litoral del municipio Yaguajay y los Cayos de Piedra (13 islotes rocosos de litología calcárea de edad miocénica, rasgo que los hace poseer peculiaridades geomorfológicos y unicidad paisajística). Las costas de Yaguajay son predominantemente acumulativas biogénicas (de manglares) con pequeños sectores abrasivo — acumulativos como Caguanes, Judas y parcialmente en los Cayos de Piedra. Por las características de sus sedimentos, estas costas son limosas, protegidas en zonas de aguas tranquilas. Los ecosistemas marinos más importantes son los manglares, los pastos marinos y algunos arrecifes coralinos en forma de parches.

Durante mucho tiempo, la Bahía de Buenavista fue receptora de grandes cargas contaminantes provenientes de tres centrales azucareros y una planta de torula, cuyos vertimientos incidieron negativamente en la calidad ambiental de las aguas litorales con episodios de turbidez, degradación del manglar, modificación de los fondos marinos, mortalidad importante de peces y de la flora acuática por disminución del oxigeno disuelto, lo cual produjo alteraciones en la composición y número de especies, situación que resultó en su momento muy preocupante en el contexto del litoral centro-norte del país.

En los últimos años, las decisiones con respecto al reordenamiento de la industria azucarera, según las cuales fueron desactivados dos centrales, repercutieron de manera positiva en el mejoramiento ambiental de las aguas marinas y los ecosistemas costeros, lo que se corrobora con los resultados de los análisis de campo y laboratorio de la estación de Monitoreo Costero de Yaguajay.

Los pobladores locales, tradicionalmente se han servido de los recursos naturales del humedal, los mayores usos económicos del sitio son agrícolas, forestales, pesqueros,  apícola y recreativo, estas actividades han influido negativamente en la conservación del área, por constituir actividades tradicionales realizadas desde épocas pasadas de forma incontrolada, cuando aún no existían normas ambientales que regulasen la actividad.

Uso socioeconómico del área

En la actualidad, este proceso ha comenzado a revertirse a partir de la reorganización de la Administración Central del Estado, la implementación de nuevas normas legales que han influido en la regulación de estas actividades, así como el apoyo de los organismos y la comunidad, y la aprobación del humedal como Reserva de la Biosfera y declararse su área núcleo como el Parque Nacional.

Medidas de conservación adoptadas

Importantes sectores del humedal se manejan como áreas protegidas y cuentan con algún tipo de reconocimiento legal, ya sea por los Gobiernos Provinciales o los Organismos Sectoriales que explotan los recursos. Recientemente, mediante el Acuerdo 4262, el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros declaró como Parque Nacional un importante núcleo de biodiversidad del humedal, el Parque Nacional Caguanes, con una superficie de 20490 Ha.

Todo el humedal se encuentra dentro de la Reserva de la Biosfera Buenavista, declarada por la UNESCO en enero del año 2000, además, se encuentra incluido dentro del Proyecto GEF/PNUD  Archipiélago Sabana-Camagüey, lo que permitirá desarrollar el monitoreo, fortalecer la protección así como desarrollar planes de manejo para el uso sostenible de los recursos naturales del humedal y una mayor concientización de los actores en el área.

Valores arqueológicos

Las características físico – geográficas que se observan en el territorio, que debieron ser en épocas remotas mucho más ricas en flora y fauna, hicieron posible, que hombres precolombinos, se asentaran aquí desde 900-600 AP hasta el siglo XVIII, arribos que fueron llenando el territorio de sitios.

Dentro del área del humedal ocupa un lugar preponderante la presencia de36 sitios arqueológicos aborígenes entre los que se encuentran representadas todas las categorías de las culturas que habitaron el Archipiélago Cubano, así se conjugan sitios habitacionales, rituales y funerarios, representando hasta el momentos el área más densa por Km2 que existe en todo el territorio nacional.. De igual modo, la mayor densidad de representaciones del arte rupestre (pictogramas y petroglifos), con 284 manifestaciones en 17 cuevas con 27 murales, de los que 14 son Monumentos Locales.

Como puede observarse, la cantidad y diversidad de culturas aborígenes existentes en el territorio, pone de manifiesto la enorme importancia que toma la región para la conservación y estudio de las comunidades aborígenes que habitaron el archipiélago cubano, lo que da al humedal una singularidad que le caracteriza en toda el Área Antillana.

Fuente: Esteban Acosta. Multimedia Situación ambiental.