La certidumbre de la fundación

Manuel Echevarría Gómez

Aunque no existen documentos que den fe sobre la fecha exacta de su surgimiento, la Villa del Espíritu Santo nació el 4 de junio de 1514 en las márgenes del río Tuinucú, donde debe haberse efectuado la ceremonia fundacional coincidiendo con el Domingo de Pentecostés y la festividad del Espíritu Santo que le dio nombre.

Pese a lo engorrosa que resulta la indagación histórica sobre la fundación de las siete primeras villas, Sancti Spíritus es de las pocas que puede legitimar con exactitud una fecha para los primeros años de su historia.
La clave de la certidumbre la aporta fray Bartolomé de Las Casas, el famoso defensor de los aborígenes, quien en su Historia general de las Indias, escrita en tercera persona, nos dice:…”y porque Diego Velázquez se partió del puerto de Jagua donde ya había fundado Trinidad para hacer asentar una villa que llamó Sancti Spíritus (…) el dicho Bartolomé de las Casas, llegada la Pascua del Pentecostés, acordó dejar su casa e ir a decirles misa y predicarles aquella Pascua”.
Tocó a los historiadores espirituanos, Manuel Martínez Moles y Segundo Marín, el mérito indiscutible de precisar el día y el mes en que el Padre de las Casas ofició la misa de fundación a orillas del río Tuinucú; mientras que el investigador Santiago Prieto, más cercano en el tiempo, coronó esas indagaciones con una hipótesis que aún no ha podido ser refutada y que hizo coincidir la misa y la consagración oficial de la villa con la Pascua de Pentecostés, festividad religiosa que celebra el advenimiento del Espíritu Santo y que ,por ende, le dio nombre.
Para llegar a estas conclusiones fue necesario ajustar la diferencia entre los calendarios Juliano y Gregoriano, que mediaron en el tiempo, y tener en cuenta la movilidad de la fiesta en la liturgia católica a la distancia de casi cinco centurias
Es lógico pensar que la fundación de un asentamiento como la villa de Sancti Spíritus no se produjera de golpe y porrazo como si los españoles hubieran hincado la cruz en el lugar escogido sin más previsiones.
En un sentido más amplio, el proceso de fundación debe entenderse como un período inicial de creación y fomento, de localización de las tierras que para Sancti Spíritus abarcó la primavera de 1514 hasta su traslado definitivo de orillas del Tuinucú a las márgenes del Yayabo en 1522.
La fundación de Sancti Spíritus el 4 de junio de 1514 coincide con la presencia del Padre Bartolomé de Las Casas, quien al oficiar la misa fundacional dictó su célebre Sermón del Arrepentimiento fustigando los abusos contra la población indígena y condenando a los propios colonizadores que los cometían a diario.
La trascendencia de aquel sermón marcó un hito sin precedentes en los ideales de justicia del Nuevo Mundo y de Las Casas devino defensor de los indios por el resto de su vida. Aquel alegato del cura valenciano hubiera bastado por sí solo para conferirle al 4 de junio un carácter de significativa trascendencia que de hecho distingue a la villa cuando se le compara con el resto de los seis asentamientos fundados entre 1511 y 1515.
La leyenda dice que la Villa del Santo Espíritu, fundada el 4 junio de 1514 a orillas del Tuinucú, hubo de trasladarse en 1522 hasta las márgenes del Yayabo porque una plaga de hormigas bravas horadaba el ombligo de los recién nacidos provocándoles la muerte. En realidad se trataba del agotamiento de las tierras y la necesidad de buscar nuevos parajes naturales más ricos en oro y mano de obra aborigen.
Es interesante acotar, según apunta Mario Valdés Navia, historiador de la ciudad, que aunque Sancti Spíritus fue la villa del Tuinucú sólo por un lustro, en aquel lugar ocurrieron importantes acontecimientos que dejaron su huella en la historia de la localidad, de Cuba y de América.
En el curso de los años en que Sancti Spíritus mantuvo su localización en las márgenes del río Tuinucú, la villa protagonizó importantes hechos como el citado Sermón del Arrepentimiento del Padre Las Casas; la partida del capitán Francisco Fernández de Córdova en un viaje a tierra firme que trajo consigo el descubrimiento del Imperio Azteca, y la llamada Rebelión de los Comuneros Espirituanos, que costó la vida al alcalde Hernán López, muerto a puñaladas por el colonizador Vasco Porcallo de Figueroa, en un drama que ha sido calificado como el primer hecho popular revolucionario acaecido en América.

Bartolomé de las Casas.

D Fr Bartolomé de las Casas.| Escambray

Mucho se ha escrito sobre la fundación de las siete primeras villas en el territorio insular y, a pesar de que no quedan evidencias documentales de ningún tipo como para refrendar los actos oficiales de poblamiento, Sancti Spíritus, la cuarta de ellas, tiene el privilegio de ostentar una fecha apoyada en indagaciones de reconocido prestigio.
Alrededor del hecho creció con lógica rapidez el mito de la conversión de Fray Bartolomé de las Casas, clérigo que propugnó una de las utopías sociales más contundentes de la conquista para evitar la extinción de la raza aborigen víctima de los desmanes de la colonización.

Traslado de la Villa

Parece que a los pobladores de Sancti Spíritus en su primer emplazamiento y a los que fueron después no les satisfizo, o no estuvieron conformes con la elección del lugar, ya porque aquél no fuese sino zona minera, ya por encontrarse demasiado retirado de la costa, dificultando la comunicación marítima con Trinidad, Santiago de Cuba y La Habana, o porque se sintiesen atraídos por las fértiles sabanas que bañadas por el río Yayabo hacían de aquel lugar el de sus ensueños de riquezas, pensaron abandonar las riberas del Tuinucú para situarse en estas del Yayabo, como al fin lo verificaron.
La tradición recogida por Don Tadeo Martínez Moles de “que la causa fue originada por la persecución que los recién nacidos sufrían de unos hormigones con el nombre de bibijaguas, que horadándoles el ombligo les causaban la muerte”, nos parece de muy poco crédito, pues la bibijagua de nuestros campos no es carnívora.
Pero cualquiera que fuese la causa, lo cierto es que la Villa renunció a su primer emplazamiento y vino a situarse a poco menos de dos leguas al Sur Oeste por cuanto ya corría el año de 1522.
Las primeras casas se situaron muy próximas al río, ocupando la iglesia el mismo lugar que ocupa hoy nuestra Parroquial Mayor.
Referencia:

Sala de Fondos Raros y Valiosos Biblioteca Provincial “Rubén Martínez Villena”.
Martínez-Moles, Manuel. (1936). Epítome de la historia de Sancti Spíritus. Desde el descubrimiento de sus costas hasta nuestros días (1934). La Habana: Imprenta “El siglo XX”. p.22.

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