Sociedades de Instrucción y Recreo

Sociedades de Instrucción y Recreo

 

La primera sociedad de Instrucción y Recreo que tuvo Sancti Spíritus, se llamó Sociedad Filarmónica Espirituana, la cual se constituyó el 24 de julio de 1855, con amplio programa cultural, al que respondían sus secciones de Literatura, Declamación y Música, con apertura de biblioteca y clases nocturnas de Enseñanza Elemental; pero el entusiasmo con que fue creada y recibida se fue debilitando, al extremo de tener que cerrar sus puertas en octubre de 1859 por acuerdo de su Junta Central.

Cinco años después (marzo de 1864) se abrió la que se llamó Liceo Artístico, inaugurándose con los mismos entusiasmos que su predecesora La Filarmónica. Como aquélla, tuvo su Biblioteca, secciones de Música, Literatura, Declamación y Recreo, y como aquélla también, hubo de disolverse; sólo que las causas no fueron las mismas, pues la clausura de La Filarmónica tuvo por causa la apatía de sus socios, y las del Liceo Artístico fue la guerra del 68, que disgregó o dispersó sus asociados, llevando a unos al patíbulo, otros a la revolución y otros al presidio o expatriación. Se cerró el 6 de abril de 1870.
Al Liceo Artístico, genuinamente espirituano, en el que fraternalmente se reunían cubanos y españoles, sucedió el Casino Español (octubre de 1870), netamente español, contrario a la revolución, al que si algunos cubanos concurrían, era por miedo de significarse como contrarios al Gobierno, pues sus principales asociados los componían elementos del comercio local, en manos de españoles y miembros del ejército.
Con la Paz del Zanjón ya fue posible a los espirituanos formar otra sociedad, en la cual unidos de nuevo todos los elementos sociales afines, juntos y sin distingos de nacionalidades y partidos, pudiesen abordar la empresa del adelanto intelectual y social de la colectividad, así surgió El Recreo Espirituano. Delirante entusiasmo en los primeros días y marasmo y muerte a poco más o menos del año de su inauguración, abrió sus puertas en 12 de diciembre de 1878 y las cerró a fines del año siguiente.
Pero no era posible que los espirituanos se resignasen a no tener un centro suyo, y con veladas familiares en la casa de D. Modesto Morales Casanova, fueron preparando la opinión, para fundar más tarde, como lo hicieron el 1 de junio de 1884, la sociedad El Progreso.
El carácter de la sociedad aristocrática que por algunos elementos de El Progreso se le daba a esa institución, hizo que surgieran disidencias; y de ahí que algunos de sus socios formaran una nueva sociedad en la que tuviesen cabida aquellas personas que por los citados motivos no la tenían en El Progreso; y con el nombre de La Igualdad, se abrió con gran lucidez este nuevo centro de cultura que aspiraba a rivalizar con el decano.
El elemento “de color”, terminada la guerra del 68, también constituyó sociedades de instrucción y recreo; y abrieron sus puertas a sus socios, La Unión, La Armonía, El Porvenir, La Caridad y Las Hijas de la Unión. Pero todos estos centros tuvieron un largo receso, un colapso que duró todo el tiempo de la lucha en el campo por la independencia, volviendo a la vida una vez terminada la guerra.
La primera en reanudar sus tareas culturales fue El Progreso, a la que siguió Martí, sociedad de color de nueva creación. El Casino Español que hubo de cerrarse con el cambio de gobierno, al reaparecer como Sociedad de Instrucción y Recreo, lo hizo con el nombre de Colonia Española, en la que tuvieron cabida elementos genuinamente cubanos.
La Unión y La Armonía refundidas en un solo ideal de patriotismo, cultura y fraternidad, aparecieron con el nombre de El Liceo dando con ello una palmaria muestra de lo que había progresado la raza “de color” desde que a Tirso Marín se le ocurrió abrir el primer centro de ilustración de su raza.
Más, como la evolución constante de las ideas trae para el progreso nuevos ideales con nuevas prácticas, estas sociedades se dividieron marchando por distintas sendas en pos de la cultura y perfección a que aspiraban; y así nacieron El Recreo Espirituano derivado de El Progreso, y El Progreso Social derivado de El Liceo que ya había tenido otros desprendimientos que se denominaron El Porvenir y La Aurora.
El Recreo Espirituano, al igual que su homónimo de 1878, se abrió con grandes fiestas y constituyó una Biblioteca Pública, pero aunque su vida duró un poco más, la misma desidia que mató a aquél, acabó con éste, siguiendo el mismo camino de las demás. Sólo El Progreso se mantuvo como exponente de la cultura y perseverancia de sus asociados.

Cabildo “Luz Divina de Santa Bárbara”

Ha sido el más conservado y reconocido hasta nuestros días, no se ha podido precisar el año de su fundación pera ya en 1894, en el Periódico “El País” hay noticias de su existencia, cuando se dice:
“Los morenos congos, carabalíes, macuás, o lo que sean, que no lo tenemos bien averiguado, llevaban en procesión a su patrona Santa Bárbara, desde la Iglesia de Jesús, donde le habían celebrado una fiesta hasta el Cabildo, donde los referidos morenos acostumbraban reunirse y bailar a los acordes del armonioso, delicioso, melodioso, dulce, arrobador tambor africano”.
Esta asociación estuvo inscripta en el libro del gobierno de la región central, luego se reinscribe en 1953 en el registro de la provincia “Las Villas” ya con el nombre “Luz Divina de Santa Bárbara”. Posteriormente en 1956 cambia el tomo y folio en el Registro de Asociaciones adoptando como símbolo la imagen de Santa Bárbara.
El Cabildo fue fundado por Octavio Carrillo, esclavo de la dotación del ingenio “San Fernando”, más conocido por “Taita Vale” junto a José del Carmen Valle, Incolaza Valle y Apolonia Valle.
Esta sociedad, conocida también por “Ilé Changó”, situada en la calle Guillermón Moncada No. 35, es considerada por los oficiantes como un “Ilé de Fundamento”. Este fundamento es para los oficiantes “la propiedad sagrada, fuerza y potencia” y se halla, una parte en el “Pilón de Changó” dentro del Cabildo y la otra, según ellos, en el fondo del Charco del Burro del río Yayabo.
Como asociación oficializada contó en sus inicios de un reglamento, en el que se reflejaban los aspectos fundamentales de la sociedad, así como una directiva. A partir del 23 de agosto de 1953 el reglamento sufrió algunos cambios en su contenido. En la actualidad para visitar el “Ilé” sólo plantean algunas normas:
• Respeto absoluto a los santos de la casa.
• Prohibida la entrada al cuarto sagrado en estado de embriaguez.
• A las mujeres se les limita su entrada en el período menstrual.
• Las parejas no pueden entrar abrazadas aunque esté legalizado su matrimonio.
• Después de haber realizado el contacto sexual no se debe acudir a este lugar.
• Las mujeres sólo después de cuarenta días de paridas pueden entrar en la casa.
• Está prohibida la entrada de homosexuales.
• No realizan sacrificios.
• No se hacen santos, etc.
Todas estas normas son de cumplimiento relativo y varían según las condiciones y el momento, ya que por ejemplo, en los días de toque de tambor no se le limita la entrada a nadie.
Las ofrendas que los oficiantes entregan a sus santos, son destinadas, entre otras cosas, a la compra de velas, preparación de las fiestas, el vestuario de los santos y la conservación del estado general de la casa.
Dentro del Cabildo existen otros objetos de culto como son: el Altar de Changó, la Tinaja, el cuarto que sirvió de aposento a “Ma Sixta”, la Ceiba situada en el patio de la casa que deja ver elementos de superstición y hasta de sincretismo religioso, por ser esta planta representativa en la regla “Palo”.
Los días festivos más importantes que celebran en el Cabildo son:
4 de diciembre, Changó (Santa Bárbara).
17 de diciembre, Babalú Ayé (San Lázaro).
También conmemoran otras fechas que se festejan con gran esplendor dentro de la liturgia santera. A estas fiestas asisten gran cantidad de personas, fundamentalmente jóvenes que junto a los veteranos del culto cantan y bailan saludando al santo.
En la actualidad el “Ilé Changó” ve modificado su objetivo al existir como Cabildo, ya que en un inicio surge para que los esclavos realizaran sus ritos de carácter exotérico y mantuvieran vivas sus tradiciones, además de ser conveniente para los esclavistas por el alto rendimiento del esclavo. Hoy el Cabildo es una institución cultural que mantiene las tradiciones pero no realiza ritos.
Desde el punto de vista histórico y cultural resulta importante la conservación del mismo ya que es el único que mantiene, a pesar de los años y las transformaciones ocurridas en él, muchas de las raíces de los cultos africanos en Cuba.

Referencia:
Archivo Histórico Provincial “Mayor General Serafín Sánchez Valdivia”.

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