Tradiciones espirituanas

 

Emporio de leyenda y tradiciones, nuestra ciudad atesora un arsenal de centros históricos, construcciones, sitios, objetos y manifestaciones artísticas que han pasado a formar parte del patrimonio cultural cubano.

El Santiago Espirituano

Santiago EspirituanoEl Santiago es posiblemente la más antigua y dinámica de las tradiciones festivas, distinguida en el amplio espectro de las expresiones populares potenciadas por más de tres siglos.
Del acto simbólico de veneración ritual a Santiago Apóstol, la fiesta transitó siempre laica y con el curso de los años, mucho más desprovista de su inicial acento, siempre condicionada por los imperativos de una economía desajustada e insegura.
El Santiago, desde el siglo XIX se define como fiesta urbana, sin embargo, las características que la distinguen son exactamente las mismas que identifican a las festividades rurales.
De la referencia mítica con participación de la memoria épica, el Santiago evolucionó hacia una forma más desenfadada que la de finales del siglo XIX, asumiendo un contrato con la época y con el propio carácter del cubano, que aprovechaba la coyuntura de la fiesta para expansiones tendentes a subvertir el dogma establecido por las costumbres.
El Santiago es síntesis, cauce de relaciones y reencuentros, afirmación de la voluntad subversiva de lo cotidiano y acento de pueblo en el tiempo, con todos los matices de cada época y sus hombres.
El Santiago, expresión específicamente localizada del carnaval, asume en el contexto de la fiesta cubana, los rasgos definidores de la pulsión del pueblo, en el afán de elevarse, de reproducir la realidad; la utopía y la ucronía, de asegurar la expresión del rostro reconocido, en la textura múltiple de la tradición del país.


Música colonial

Coros en el YayaboLa música sin dudas fue una de las manifestaciones más proliferas en esta Villa.
Con la fundación en Sancti Spíritus de la primera orquesta típica cubana en 1806 por Pedro Valdivia, conocido por Pedro Gálvez, se inicia una nueva etapa musical que sigue en ascenso con la organización de otras orquestas, entre ellas, la de Pablo Cancio.
En 1872 surge un instante en que se eleva el sentimiento patriótico espirituano a través del canto en décima, que si bien la poesía y las reglas de la métrica brillan por su ausencia, su alma patriótica vibra en toda su energía. Surge de este modo en la tierra del Yayabo la “lira manigüera”, orgullo mambí.
Otro momento importante en el desarrollo de la canción cubana en Sancti Spíritus en el siglo XIX, es el aporte del patrón rítmico sustentado en las danzas y habaneras que tanto proliferaron en la Villa.
La serenata espirituana va a constituir, hermanada con las peñas trovadorescas, el hecho artístico social donde se desarrollará la canción y muy particularmente el bolero.
El trovador espirituano, Juan de la Cruz Echemendía (1864-1935) mantiene una larga estancia en La Habana y Matanzas donde se relaciona con los trovadores y rumberos de estas ciudades, integrando coros de claves y rumbas. Al regreso a su ciudad natal, funda el 21 de noviembre de 1899, el primer coro de clave: “La Yaya”, y se convierte en el promotor de la trova espirituana.
El coro estaba integrado por un guitarrista, un guía, el coro de voces femeninas y masculinas, los tocadores de bandurrias y tambores de cuña y las ejecutantes de la botijuela y la clave. También surgen otros como el de Jesús María, Santa Lucía y Santa Ana que competían entre sí en las alegres noches navideñas. Este fenómeno tan popular constituyó la génesis de un fuerte movimiento que tomaría fuerza en la centuria entrante: la trova,  pues muchos de los integrantes de estas agrupaciones se dedicaron al cultivo de esta importante forma expresiva dimensionada en el siglo XX.

Referencia: Archivo Histórico Provincial “Mayor General Serafín Sánchez Valdivia”.


La ciudad de los murales

Sancti Spíritus. Ciudad de los muralesLa muralística espirituana posee rasgos muy particulares al no responder a un movimiento o tendencia homogénea ideoestética que la cualifique. Más bien se trata de pulsaciones intermitentes provocadas por un grupo de artistas de la plástica de diferentes promociones que se suman al auge constructivo de la ciudad que en las últimas dos décadas del siglo XX ha dinamizado sus estructuras urbanísticas e inmobiliarias. A partir de experiencias personales y gustos diferenciados, se ha logrado tejer un entramado de murales dispersos por la ciudad rompiendo todo esquema lógico de emplazamiento.
El uso reiterado de los materiales de la construcción, subraya el sentido de pertenencia de los artistas quienes ante la imposibilidad de aplicar adecuadas técnicas muralísticas prefirieron acudir a lo que abunda en la localidad. Sancti Spíritus posee, desde el período colonial, una industria local de materiales de la construcción elaborados esencialmente con barro, fundamento de su sistema constructivo.

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