Almeida, Fiel entre los fieles

El pueblo de Cuba recuerda a Juan Almeida en sus 85 cumpleaños.Este 27 de febrero se cumplen 85 años del natalicio del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, quien muchas veces regresó a Sancti Spíritus, como político y combatiente. Trepó al Escambray para defender la paz que peligraba.

Hace 85 años en el habanero reparto Los Pinos, la humildad iluminó la historia. Era el 17 de febrero de 1927, nacía Juan Almeida Bosque en el seno de una familia pobre, de 12 hermanos; mulato flaco, que apenas tuvo oportunidad de ir a la escuela y bien temprano sus manos conocieron el betún, la albañilería.

Años después, la sonada golpista del 10 de marzo traicionaba los anhelos populares. Para el joven Juan, fue la definición de que solo había un camino: la lucha. Entonces, conoció a un abogado llamado Fidel Castro y sobrevino el pacto con la Patria. Fue al Moncada y, en el juicio, su verbo también trazaba el destino: “… Yo quiero que triunfe la Revolución para que sea el pueblo el que dé las órdenes…”.
Su camino no era ocasional. Cuando, reagrupados unos pocos en la Granjita Siboney, Fidel pidió que los que quisieran lo siguieran a la montaña; allí marchó Almeida, fiel entre los fieles.
Su destino tenía rumbo, en su sangre había coraje. El presidio, México, el Granma, la Sierra Maestra. Heroicos pasajes donde de aquel humilde constructor, germinó el Capitán, el Comandante, el Jefe del Frente Guerrillero. De aquel exilio, brotó la semilla del compositor, los recuerdos de la linda Lupe…
Muchas epopeyas estaban por delante; la Revolución fraguaba al amparo de su arrojo, el mismo que describiera el Che, el 28 de mayo de 1957 en El Uvero, aquel combate que marcó la mayoría de edad de la guerrilla: “La gente de Almeida avanzaba a pecho descubierto, impulsados por su ejemplo temerario…”.
Nunca esquivó el peligro, por adversas que fueran las circunstancias. De su garganta tronó aquella voz que espantó la rendición en Alegría de Pío. A puro tesón y disciplina ascendió en su estatura de guerrillero. Así ganó gloria y respeto; mas, el triunfo le deparaba nuevas encomiendas. La primera, la anunció Fidel públicamente justo en Sancti Spíritus, aquella madrugada del 6 de enero: “Juan Almeida está aquí con la columna blindada y va a ser designado jefe de la división blindada que vamos a organizar con los veteranos de la Sierra Maestra…”.
Muchas veces regresó a Sancti Spíritus, como político y combatiente. Trepó al Escambray para defender la paz que peligraba. Miró a fondo la vida de Serafín, aquella historia que inspiró su lucha y que legó: “A quienes tienen el deber de dar continuidad a nuestro proceso les recuerdo, como eterno combatiente, un pensamiento de Maceo: ‘Quiero tener la gloria de haber contribuido al bien e independencia de Cuba, y llevar, con orgullo, el título de buen ciudadano, que da brillo y grandeza cuando se obtiene sin mancha’ ”.

One comment

  1. JUAN ALMEIDA BOSQUE fue genuino revolucionario y un ejemplo de honradez y de cubano el cual siempre esta presente en mis conversaciones ocasionales que yo sostengo entre amigos pues su legado de hombre bravo honesto y su fidelidad a la REVOLUCION a tras pasado las fronteras nacionales hacia distintos continentes por lo que lo convierte en merecedor con suficiente y valido honores a los cuales lo considero un memorable y digno ejemplo a seguir para todas las generaciones de cubanos y cubanas estando presente sus ideas y amor a la patria cada segundo que pase pues son como recuerdos a sus arduas labores . Lazaro

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