Bajo la piel de los orishas

El Ballet Folclórico de Trinidad celebra 49 años de fundadoEl Ballet Folclórico de Trinidad mantiene vivas tradiciones danzarias que corroboran su identidad y lo hacen único en Cuba.

El Ballet Folclórico de Trinidad se fundó el 14 de febrero de 1963 en el seno del Movimiento de Artistas Aficionados. Durante casi dos décadas incluyó en sus presentaciones los aires musicales y danzarios afrocubanos.

El mágico mundo de los orishas, llegados en barcos negreros a tierras de América, trajo consigo un mosaico rítmico o melódico de expresiones cantadas o concebidas para bailarle a los santos y ganar su atención o su perdón. Todo halló cabida en la síntesis transculturadora del africano y el europeo en la isla, reflejada con especial énfasis en el canto y el baile.
Cuenta la leyenda cómo al principio solo había fuego y rocas ardientes. Entonces Olofi, el todopoderoso, quiso que el mundo existiera y convirtió el vapor de las llamas en nubes. De las nubes bajó el agua que apagó el fuego y en los huecos enormes se formó Olokun, el Océano. Antes de que nada existiera, Yemayá estaba tendida cuan larga era y de repente dijo: ibi bayán odu mi, que en lengua yoruba quiere decir: “me duele el vientre”, y de ella salieron los ríos, los orishas y todo lo que alienta y vive sobre la Tierra.
Los pies descalzos se mueven trepidantes sobre el tabloncillo, el cuerpo gira como los remolinos y se encrespa como las olas: unas veces bracea, otras parece remar hasta la orilla, pero pronto se encaracola y la bata de serpentinas blancas y azules flota en el aire coronada por el manto de burato. Yemayá está en la escena.
El Ballet Folclórico de Trinidad se fundó el 14 de febrero de 1963 en el seno del Movimiento de Artistas Aficionados. Durante casi dos décadas incluyó en sus presentaciones los aires musicales y danzarios afrocubanos.
Entre 1976 y 1992 se sucedieron las giras internacionales: Alemania, Moscú, España, Francia y la actuación en locaciones tan importantes como la Expo de Sevilla y el Festival de Avignon; también intervienen en los filmes cubanos Maluala, La primera carga al machete, Lucía, Habanera y en la coproducción Tierra Índigo, amén de televisoras de seis países de Europa y Estados Unidos.
Los tambores moderan la voz de los cueros, marcan una cadencia más sensual y agorera. El coro clama por Yalodde y la bailarina presta su cuerpo a Oshún, dueña de la feminidad y del río, danza voluptuosamente haciendo sonar las manecillas de oro; las manos le recorren el cuerpo como manantiales y arroyos que descienden de la colina. Yemayá espera en la desembocadura del río para alegrarla y cubrirla de corales.
Ahora sale a la escena un negro resplandeciente vestido de género rojo, da tres vueltas de carnero en dirección de los tambores, abre desmesuradamente los ojos y saca la lengua; agita el hacha en el aire. Su baile acentúa la prepotencia y las evocaciones sexuales. Es Shangó, dios del fuego, del rayo, del trueno, la guerra, el baile, la música…
Muchas han sido las distinciones ganadas por los integrantes del colectivo en su larga trayectoria como artistas aficionados; después de que comenzaron los años 90 pasaron virtualmente al estatus profesional y trabajan para el Turismo y las comunidades con un repertorio que reúne al ciclo yoruba y todos sus orishas, cantos y danzas de origen bantú y congo, tradiciones trinitarias apoyadas en el folclor de la región, como La matanza de la culebra, fiesta del Día de Reyes, tonadas y sones; así como estampas del San Juan y música popular cubana.
El aire huele a aguardiente y tabaco. Elegguá llega hasta el público con sus ademanes burlones e infantiles, ataviado con un pantalón negro y punzó ceñido a la rodilla y una chaquetilla adornada con caracoles y cuentas. Sus movimientos parecen imitar el inesperado viraje de la vida y las alternativas de la suerte. Es dueño de las llaves del destino, abre y cierra la puerta a la desgracia o la felicidad; es el azar o la muerte.
Fruto del rico acervo de los trinitarios conservado durante siglos, el grupo reúne 12 bailarines, 15 músicos y tres cantantes. Después de 49 años de labor sobre las tablas, el Ballet Folclórico de Trinidad mantiene vivas las tradiciones danzarias que corroboran su identidad y lo diferencian del resto de las agrupaciones de su tipo en la isla.

 

2 comentarios

  1. Lazaro Cervantes Rámirez

    Soy un trinitario ausente, a los 3 años comencé a vivir en esa linda tierra, y me considero trinitario, ni siquiera digo que nací en otro lugar, desde pequeño conocí las actuaciones de este bello grupo, su cultura, su enseñanza, hoy cumplo misión médica en venezuela y me siento alegre por los logros del grupo, les deseo muchos triunfos y felicidades

  2. Espectacular tienen mucho futuro del cual ya esta recogiendo frutos por sus actuaciones y calidad esta grupo en referencia. Lazaro

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *