El embrión de la salud

Cuando en sexto año se sentó por vez primera detrás de un buró como si fuera la doctora titular del consultorio, Dania Valdés Martínez no pudo imaginar que, por esos azares de la vida, se iría y regresaría siempre a aquel lugar.

No le importaron entonces los prejuicios: que si hacer Medicina General Integral (MGI) era estancarse; que si estar por siempre en un consultorio solo la convertía en una hacedora de recetas; que si podía mejor ser clínica, cardióloga, pediatra….; mas, desoyó tales consejos.

Del Consultorio Médico de la Familia No. 12, en Guayos, saldría con el título de doctora en la mano; de allí Pakistán; luego, Los Tramojos, Potrerillo, Venezuela y al regreso, otra vez ese local que le abrió las puertas desde el 2004.

UNA BRÚJULA: LA COMUNIDAD

Para auscultar casa a casa, hasta en los más recónditos lugares de la isla, surgió el Programa del Médico y de la Enfermera de la Familia en la década del 80 y aunque con el paso de los años sobrevinieron reacomodos inevitables, no ha perdido nunca la esencia: acercar la atención médica a la comunidad.

“El consultorio tiene que ser como la otra casa de uno -asegura la doctora Dania Valdés Martínez, especialista de primer grado en MGI-. Se subestima bastante el trabajo de la enfermera y del médico de la familia, pero nosotros constituimos la base de nuestro Sistema de Salud y desempeñamos un papel fundamental en la prevención de factores de riesgo y, por tanto, de enfermedades crónicas que de no seguirse y tratarse de forma incorrecta pueden causarle la muerte al paciente”.

Se dice fácil, pero conocer al dedillo una población de 793 habitantes no es cuestión de coser y cantar. “Es un trabajo sistemático, porque no se trata solamente de dispensarizar y de conocer el cuadro de salud del área, sino que a la par de eso no puedes dejar de la mano programas priorizados como el de atención al cáncer cérvico-uterino, al de mama; el de atención al adulto mayor; el de vacunación, el Educa a tu Hijo y el Programa de Atención Materno Infantil”.

Diariamente alrededor de 16 pacientes acuden allí y a ello se añaden los ingresados en el hogar a quienes se les pasa visita casi todos los días. “Además, como yo vivo en una de las casas del consultorio, permanezco como en un cuerpo de guardia, pues los que deben cumplir tratamientos inyectables por la madrugada o a cualquier hora vienen aquí sin problemas”, sostiene la licenciada en Enfermería Ismaray Martínez Ubay.

A punta de lápiz, en las historias clínicas aparecen los santos y señas de cada familia; de aquellas hojas no escapan ni las patologías de reciente debut ni los fallecimientos o los seguimientos a quienes deciden instalarse por esos contornos. Pudiera hasta sonar increíble, pero tales síntomas delatan organización.

“Actualizar la historia clínica es una tarea cotidiana, que no puedes dejar para después. Nadie se imagina lo que eso ayuda al control, además de permitir un conocimiento pleno de tu población”, afirma Valdés Martínez.

Pero, nada se hace por compromiso o para recibir visitas -según afirman-, trabajar arduamente es un ejercicio cotidiano.

UNA FÓRMULA

“Yo en realidad no soy de este consultorio pero vengo acá. Esta doctora es muy buena y está al tanto de todos los enfermos, se preocupa por los niños, las embarazadas y los mayores, por todos”. Las palabras de Caridad Sánchez Díaz no son un embuste y así lo avalan tales cartas credenciales: el CMF No. 12 es de Referencia Provincial, de referencia en el Programa Educa a tu Hijo, referencia del Programa del Médico y la Enfermera de la Familia, y Colectivo Moral, además de constituir un espacio docente.

“Aquí no hay límites entre el día y el trabajo –sostiene la doctora-. A veces nos quedamos hasta bien tarde, completando las historias clínicas, actualizando las historias de salud familiar… y eso nos ha permitido llegar hasta donde estamos hoy. No nos conformamos, a pesar de tener el reconocimiento de tus compañeros, saber que cumplimos con todos los indicadores y que la población se siente satisfecha; esos son solo alicientes para trabajar cada día mejor”.

Así los soñaba Fidel cuando en 1986 dio cuerpo a aquella idea: ese médico que coexiste en los barrios debe ser un miembro más de la familia.

One comment

  1. Mariam Piñeiro

    La mejor doctora de SSP !! es muy preocupada con su trabajo y atiende a todo el mundo de una manera que te dan ganas de enfermarte para que ella te explique lo que tienes que hacer , felicidades a la autora por el articulo y a Danita, por ser como es …gracias

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *