El sueño de la Zaza (+fotos) – Escambray

El sueño de la Zaza (+fotos)

Mientras duró la operación, apenas hubo descanso.Justo en la primavera que estrenó la Zaza  en 1972 ocurrió una avería que mantuvo en vilo durante varios días a Sancti Spíritus y al país.

“En mi vida no he visto nada más semejante a un hormiguero que la construcción de la presa Zaza”. Cuarenta años después, Luis Loyola Martínez no retiene la exactitud de las fechas, pero recuerda cada detalle: “Allí se trabajó en condiciones muy duras, de día y de noche; era constante el trasiego de hombres y equipos; se trabajaba las 24 horas”.

Hacer el embalse fue, quizás, la meta constructiva más majestuosa que se había propuesto la joven Revolución. El propio Fidel dibujaba aquel desafío el 19 de octubre de 1969 en la Universidad de Las Villas: “Solo conocíamos el sitio marcado por los especialistas por donde iba la cortina. Las máquinas no podían entrar porque el marabú lo cubría todo, aquello de la presa mayor de Cuba era un sueño en el papel”.

La orden a la avanzada de la brigada Máximo Gómez, fuerza que haría realidad el proyecto hidráulico, parecía encomendada a un ejército: “Métanle mano por ahí; 1 kilómetro de ancho y 4 de largo”. Así empezó la obra el 8 de octubre de 1969 y el 12 de noviembre de 1970 un Berliet depositaba los primeros 10 metros de arcilla en la cortina.

GEOLOGÍA Y CIERRES

“Las presas hay que hacerlas en lugares de roca maciza, no porosa, si no el agua se filtra”, asevera Luis Loyola, en aquellos tiempos inspector de Cala, dedicado a hacer estudios de Geología dentro de la rama Hidráulica en la antigua provincia de Las Villas.

“A la Zaza se le estudiaron siete posibles cierres (tranques) y también se estuvo pensado en construir varios embalses pequeños a fin de afectar menos áreas agrícolas -apunta-. El primer cierre estudiado fue al lado del poblado de Zaza del Medio, pero finalmente se determinó acometer el antepenúltimo tranque y se situó la presa en el área donde debía ser; fue un acierto”.

La vorágine constructiva aumentó cuando se comenzó a levantar la montaña de arcilla en que se convertiría la cortina de más de 3 kilómetros de largo y cerca de 40 metros de altura.

“Se acordó hacer la presa en tres años, ese fue el compromiso con Fidel; se inició con dos márgenes, izquierda y derecha; después cuando se cerró el río se unió en una sola obra”, rememora Francisco García Pérez (Panchito), jefe de la fuerza constructora. “Hubo momentos de concentrarse allí más de 1 000 hombres y entre las cosas más difíciles estuvo cerrar el cauce, el 7 de diciembre de 1971; logramos cortar el agua del río en 20 minutos”.

“Fidel visitó varias veces la obra -refiere Luis Loyola-, en una de esas ocasiones, mientras intercambiaba con los constructores, alguien le dijo: ‘Comandante, no tenemos casi desayuno y tenemos frío, escasean aquí los abrigos’; él, escuchó al hombre muy callado, se viró para Faustino Pérez -secretario del Partido en la entonces Región Sancti Spíritus- y le dijo: ‘Faustino, los abrigos son míos, la comida es tuya’. Al otro día por la mañana llegó a la obra un camión con abrigos para todos. La comida también mejoró mucho”.

TENSO ESTRENO

“Se pensaba que el embalse se llenaría en cinco años -relata Francisco García (Panchito- y resulta que se llenó en cuestión de semanas, entre mayo y julio del 72. A mediados de junio se presentó un temporal con mucha lluvia y se produjo una avería en el aliviadero tubular provisional, fue el momento más tenso”.

“Ese aliviadero tenía la función de permitir el cierre gradual del cauce y entregar agua a la zona arrocera de Mapos”, puntualiza Luis Loyola.

“Junto al periodista José Camellón López fuimos un sábado por la tarde al cierre de la presa -recuerda Raúl García Álvarez, reportero en aquella época de Juventud Rebelde-, y ocurre la avería asociada a la maniobra de inactivar el aliviadero tubular, se abre un gran hueco en la parte de atrás de la cortina. Zurav, uno de los ingenieros soviéticos, planteaba que la succión del agua había reventado un tubo y era la causa del problema. Él era el único que decía que la presa no corría peligro, que había que solucionar la avería, pero que no era un problema de la cortina”.

Fue un momento muy crítico, recuerda Miguel Brito, entonces Organizador del Partido Regional. “Se montó una operación para sellar la grieta, fueron días de un gran esfuerzo; al principal ingeniero soviético le dio un ataque del corazón y, así y todo, dio instrucciones para solucionar aquel salidero”.

Los altos niveles de almacenamiento de agua que alcanzó la Zaza avivaron los rumores en las calles de la ciudad. “Por esos días el Yayabo estaba muy crecido -afirma Gabino Bejerano, entonces jefe de la Sección de Orientación Pública del Comité Regional del Partido-, se creó una gran bola de que cuando se cerraran las compuertas, la presa recularía las aguas del río y se inundaría gran parte de Sancti Spíritus. Faustino me orientó buscar a un periodista y que se entrevistara por la radio a uno de los especialistas para esclarecer a la población de que eso no ocurriría. Indicó repetir la entrevista cada media hora, pero, salió al aire solo dos veces, pues esa misma noche ocurrió la avería en la cortina”.

PRIMERA EVACUACIÓN

El peligro que entrañaba la situación sirvió de detonante para la protección de todas las personas residentes aguas abajo del embalse. “Todo el mundo pensaba que la presa se iba y la evacuación fue tan urgente como los mismos trabajos para sellar la grieta en la cortina”, explica Senén Rensolí, entonces jefe del Estado Mayor Regional de la Defensa Civil.

“Evacuamos a los que estaban en zonas de peligro y a los que vivían cerca de esos lugares; era la primera experiencia con la Zaza y no sabíamos qué podía suceder; bastó una noche para organizar el masivo traslado”, subraya Senén. Según reza en los archivos del periódico Vanguardia, único que circulaba en la entonces provincia de Las Villas, “a las 6:30 a.m. del día 21 se comenzó la evacuación y, a los 40 minutos, toda la población se encontraba a salvo”.

Las cuatro décadas transcurridas no han mellado las vivencias de José Rodríguez Mendicuaga, primer oficial Operativo de la Defensa Civil: “Apenas surge la avería se envió un personal a esos pueblos para comunicarles a los habitantes la probabilidad de que la presa se fuera y que debían estar listos para, si era necesario, evacuarlos; cuando llegaron las caravanas ya la gente estaba avisada. Se distribuyeron en albergues y también en casas en toda la región, no existían las grandes escuelas de hoy”.

SALVAR LA PRESA

Tampoco Miguel Brito ha podido desprenderse de la huella de esos días en que la vida de Sancti Spíritus giró alrededor de la Zaza. “Avisamos a todos los centros de trabajo, se informó la situación por la radio, en horas se movilizaron miles de personas, sobre todo, muchos jóvenes que se destacaron en el llenado a mano de los sacos de arcilla. No hubo que dar ni una reunión, nada más se decía: la presa se va y hace falta ir para allá, a salvarla”.

Pontones, buzos, víveres, luces, medios de comunicación…, todo lo que hizo falta para la operación de salvamento llegó a la presa. “En medio de aquel dispositivo -relata Raúl García- acudieron a José Camellón y a mí, por tener fotos de toda la fase constructiva, para localizar la imagen del aliviadero tubular. Nos mandaron a buscarlas en helicóptero a Sancti Spíritus y por una de esas imágenes se guiaron también para echar los sacos de arcilla delante de los tubos”. Según reseña Vanguardia, por el nivel de las aguas en aquel momento el aliviadero estaba “a 22 metros de profundidad”.

La tensión del peligro negaba a los hombres el descanso; por el frente, con el auxilio de balsas, grúas y camiones se tiraban sacos de arcilla; atrás, un ejército de constructores y equipos luchaban también contra la grieta, trabajaban en el reforzamiento y elevación de la cortina y se aceleró la colocación de losas.

“Luego de varios días de la operación -precisa Brito-, Faustino me manda en helicóptero a Tunas de Zaza, a buscar unas lonas; la idea era usarlas abiertas. Se pusieron varias capas, se cosieron con alambre por las orillas, luego se llevó aquella pesada manta para el agua, arriba de la zona donde estaba el aliviadero tubular dañado, y se le depositaron arriba muchos sacos de arcilla para que se hundiera; los especialistas buscaban que la manta cubriera la entrada de los tubos, que tenían por fuera una jaula de cabilla para protegerlos de las palizadas, y tratar así de sellar el salidero. Al poco rato de hundirse la manta el escape de agua aflojó; sin dudas, eso también contribuyo a la solución del problema”.

“Fue muy valioso el trabajo de los constructores -afirma Miguel Brito-, de los especialistas, el respaldo de las FAR, del Estado, pero si no llega a ser por el apoyo del pueblo espirituano, no se salva la presa. El problema tuvo solución, aunque ocurrió un accidente el 23 de junio al virarse la balsa que transportaba los camiones, ese fue el trabajo más peligroso de todos; allí perdieron la vida dos valiosos compañeros de la Juventud: Orlando Paneca y Marcelino Morgado”.

Tras casi siete jornadas de emergente labor de salvamento, fue controlada la avería y el 27 de julio regresan los evacuados.

Salvar la Zaza fue una batalla contra el tiempo, una labor de mucha inteligencia, asevera Luis Loyola: “aquello estuvo feo, pero se pensó y se hicieron las cosas que se debían hacer; eliminado el salidero, se perforó y se sellaron los tubos. Los 40 años transcurridos avalan la seguridad del embalse, reforzado después en el año 2000 con la ejecución de una pared en suelo en la cortina. La Zaza no se fue en 1972 ni se va más nunca; eso es ya una montaña de arcilla”.

3 comentarios

  1. Iris M. Figueredo Clavo

    La zaza es el mayor espejo de agua de Cuba, los espirituanos estamos orgullosos de contar con dicha obra, la cual fue visitada por Fidel mientras se construía

  2. Sin lugar a dudas la PROVINCIA DE SANCTI SPIRITUS y TODOS SUS CIUDADANOS con esta gran labor de conciencia humanista y altruista lograron salvar a ZAZA por lo cual hicieron suyo el sentido de pertenencias REVOLUCIONARIAMENTE sin hacer ruidos ni alardes de su heroicidad CON MAYUSCULAS para mi esta labor del ayer es un digno ejemplo para todos los cubanos y cubanos de hoy que de las distintas labores que realizamos hoy debemos aportar lo mejor de nosotros mismos en beneficio de LA REVOLUCION CUBANA EL PCC Y DE COMANDANTE EN JEFE. Lazaro izquierdo

  3. Yo era un niño de apenas nueve años pero me acuerdo que solo se hablaba de eso, los berliert cargados atravesando el puente Yayabo, me impresion como niño era como si hubiese una guerra y habia que ganarla, mi padre tambien aporto su grano de arena en esa contingencia, son memorias que nadie me puede hacer olvidar

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