Guerra abierta a la inocencia (+fotos)

En la Escuela Especial para niños sordos e hipoacúsicos Rafael Morales, de Sancti Spíritus, estudian 17 alumnos.Infantes ciegos, sordos o con retardo mental severo sufren adicionalmente las penurias ocasionadas por el bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba.

uando EE.UU. implantó hace más de medio siglo su guerra económica contra Cuba  no hicieron excepciones. Incluyeron en ella a los más desvalidos, a niños con dificultades para ver, oír o comprender el medio que les rodea, que vinieron al mundo en desventaja. Realmente, no hay nada de diplomático, ni político, ni justo en ese bloqueo contra todo un pueblo, que ha sido calificado sistemáticamente en la ONU de genocidio. Pero en el caso de los niños, se trata de algo sencillamente abominable. ¿Por qué negarse a venderle a Cuba los medios para corregir o aliviar esas deficiencias físicas, o impedir que otros lo hagan?

EN LUCHA CONTRA LAS TINIEBLAS

Rafael Cepeda, el director, señala que la falta de equipamientos y de soportes técnicos afecta las clases que se imparten. (foto: Vicente Brito)Han pasado siete cursos desde su comienzo en la Escuela Especial para niños ciegos y de baja visión, Miguel Ángel Echemendía, de Sancti Spíritus, y ya Daniel Luis Rodríguez Pérez recibió su título de sexto grado con su insuficiencia visual prácticamente superada.

Tan contenta como Daniel Luis se muestra su abuela, la profesora y máster en Educación Especial Emma Georgina Jiménez, fundadora del centro, que ha sido su directora o subdirectora durante varios años, jefa de ciclo y especialista en estimulación visual.

Por Emma conocimos las características y principales dificultades de la escuela: “Aquí tenemos alumnos que se clasifican según la categoría del defecto que presentan. Los hay desde ciegos totales hasta débiles visuales de distinto grado de visión, estrábicos y ambliopes”, apunta.

Pero, explica la profesora, mientras los débiles visuales ligeros trabajan en las aulas como cualquier alumno de primaria, los invidentes totales o de baja visión requieren un régimen de enseñanza diferenciado con materiales específicos como máquinas y papel Braille, libros y láminas a relieve, que se hacen con un equipo llamado Termofón, que no lo tenemos.

Otros materiales deficitarios, señala Emma, son la regleta y el punzón -lápiz especial- que se adquieren en el mercado internacional, el signo generador Braille, del cual se cuenta con uno solo en el centro, etc.

“Los deficientes visuales -apunta- requieren ayudas ópticas y no ópticas para poder asimilar las clases y vencer el currículo básico. En ayuda óptica se incluyen lupas, así como telescopios para visión lejana. Tampoco contamos con el circuito cerrado de televisión. Entre las no ópticas se encuentra la mesa abatible, que es como las de de dibujo técnico, con una lámpara encima.

“Además -añade Emma-, se precisa que los niños utilicen bolígrafos, porque la escritura a lápiz se les hace muy difícil, ya que solo reciben libretas de papel opaco y, para colmo, con las líneas o rayas borrosas”.

“De igual forma -tercia la máster en Ciencias Anabel Viamontes, jefa de Ciclo-, en el centro se necesitan materiales específicos para enseñarles Geometría a los invidentes, y no se han podido adquirir debido a su alto costo”.

Pero en la “Miguel Ángel Echemendía” no están de brazos cruzados. “Aquí -refiere Anabel-, creamos plantillas para que los niños puedan leer, se hacen medios auxiliares con cajas, cartones, cartulina y materiales de desecho. También elaboramos láminas con hilo para que puedan tocar y otros medios auxiliares”.

VENCIENDO EL SILENCIO

Orlendy Montero imparte una clase de Ajedrez en la Escuela para niños ciegos, un centro con sensible afectación a causa del bloqueo.(foto: Vicente Brito)En la Escuela Especial para niños sordos e hipoacúsicos Rafael Morales González, de Sancti Spíritus, se libra también una batalla tenaz contra las carencias impuestas por el bloqueo. De los resultados de esa lucha cotidiana depende que sus 17 alumnos del nivel primario, procedentes de distintos municipios espirituanos, puedan superar sus problemas auditivos y convertirse en ciudadanos útiles a la sociedad.

Del total de educandos, 10 son sordos totales y siete clasifican como hipoacúsicos o de bajo nivel de audición. Según Rafael Cepeda, el director, estos alumnos requieren de una atención especializada y, sobre todo, del apoyo de soportes técnicos y equipamiento tecnológico específico.

Pero esos medios o no existen en la escuela o están defectuosos o rotos, lo que afecta las clases que se imparten. Un ejemplo significativo es el Audiómetro, aparato que permite la medición de la audición y comprobar cómo reaccionan los infantes ante los estímulos sonoros. Lo mismo ocurre con el Videovoz, equipo que sirve para que los niños trabajen e interactúen con él, y que lleva años deteriorado.

Durante la visita a un aula especializada que posee la escuela Rafael Morales en la “Julio A. Mella“, este redactor encontró en plena impartición de clases a Eliseo González, profesor de Educación Auditiva, quien lamentó no poder contar con el auxilio del Decafónico, otro ingenio importante hoy averiado.

BLOQUEO EN LA PICOTA

Entre los 124 educandos de la Escuela Especial Efraín Alfonso Liriano, “Cheché”, en Sancti Spíritus, los hay con trastornos severos de la comunicación, autistas, niños con retardo mental y otros con dificultades diversas. Según el director, Raúl Blanco Delgado, en su mayor parte son infantes con problemas en el aprendizaje debido a diferentes causas, que requieren atención y medios especializados.

“Aquí hay niños que necesitan medicamentos muy costosos. A veces no podemos contar con los más avanzados, pero se hace el esfuerzo necesario para que no les falte lo elemental imprescindible para su restablecimiento a fin de que puedan formarse como ciudadanos normales y asumir la capacitación futura acorde con sus deseos y posibilidades”.

Los autores de esta guerra económica deberían pensar que, a pesar de sus efectos criminales, solo han logrado dificultar, nunca impedir, que la educación especial cubana cumpla su humanitario y altruista cometido. Vale afirmar que Cuba, un país pequeño y bloqueado dedica el 7 por ciento de su Producto Interno Bruto a la Educación, y de esa cifra, 1 079 pesos anuales a ayudar a cada uno de esos niños desfavorecidos.

Como consta en estadísticas internacionales de la UNESCO y de organismos regionales, Cuba supera a la superpotencia en esos índices y en la calidad de la atención que tributa a sus infantes.

La escuela especial Rafael Morales, para niños sordos e hipoacúsicos, en Sancti Spíritus, cumplío 30 años de creada.

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One comment

  1. Estas escuelas de SANCTI SPIRITUS son dignas de admirar pues a pesar de los trastornos del embargo y bloqueo buscar generosas y admirables alternativas con altos niveles muy positivos y elevados estas escuela de la provincia se han revelado en contra de los des generados imperialistas que acostumbra hacerle mal a los educando de la provincia pero sus directivos no se dejan vencer en lamentaciones creando por ellos mismo lo necesario para educar por esas grandes virtudes han ganado en relevancia sus actitudes relevantes y nobles actitudes. Lazaro izquierdo

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