Memorias de un vencedor

Heriberto Agapito Díaz Fonte.Falleció el destacado pelotero, boxeador y luego árbitro de béisbol Heriberto Agapito Díaz Fonte.

No se dice adiós cuando la vida ha sido intensa, pródiga, enjundiosa.

Pelotero, boxeador, obrero, árbitro, cubano. Heriberto Agapito Díaz Fonte fue todo eso y más. Por eso dejó entre los suyos ese legado cuando la muerte lo sorprendió esta semana a los 75 años.

Hombre íntegro y jovial. Recto en sus convicciones y dueño de un carácter curtido entre cañaverales, el ring y el terreno, cuanto consiguió Agapito fue a golpe de sudor y a veces de lágrimas desde que en su natal Taguasco la pérdida de su padre lo obligó a dejar a un lado las jugarretas de niño porque “los campesinos jugaban pelota en los campeonatos interbateyes; era el más despierto entre seis hermanos, ayudaba a mi mamá con las pesetas que pagaban, eso daba para una sopa de ternilla y comía un batallón”.

Los años prerrevolucionarios lo vieron “batallar” entre cuerdas, unas veces obligado por las reyertas de muchachos; otras, para conquistar corazones.

Así arrastró a fanáticos en varios rincones de Cuba, incluso en lides profesionales. Apenas conoció la derrota en más de 80 pleitos; apenas cuatro, según sus propias palabras en entrevista concedida a este órgano de prensa en el año 2005.

Pero no solo golpes repartió este moreno risueño. Con los puños hizo también academia: “Cogí un noveno grado empuja’o, pero podía dar una conferencia de arbitraje como un catedrático”.

Tampoco pudo evitar el contagio de la pelota. Bajo su influjo desató  dotes de bateador y aprovechó sus migajas para el sostén familiar: “A veces el mismo día que jugaba pelota, boxeaba. Un día después de lanzar nueve innings en Zaza del Medio, me fui a pie a Taguasco, se había terminado el cartel de boxeo, pero la gente esperó por mí; ese día gané fácil, cuando terminó el combate me tiraron medios, pesetas y reuní 32 pesos, fue la mejor Navidad que se pasó en mi casa”.

El béisbol le dejó marcas, marcas que le señalaron el rumbo casi definitivo de su vida. “En el 61 integro una preselección para un evento en Costa Rica, pero descubren que fui profesional, entonces Juan Ealo me dice que no podía practicar ningún deporte, en ese momento pensé que se caía el mundo, fue la misma sensación de cuando se murió mi padre”.

Pero el hombre no se enredó en reclamos ni sollozos: “Seré árbitro”, sentenció, y se ató a la pelota durante 24 Series Nacionales, cinco Selectivas, tres Mundiales, Juegos Panamericanos, Centroamericanos, Mundiales Universitarios…

“Lo principal que aprendí es que un árbitro debe saber conducir un juego y ser decidido, aseguró a esta reportera.

“En el 71 jugaban Henequeneros y Azucareros, primer y segundo lugares, el partido estaba 1-0, perdía Huelga, que era mi hermano; vino en el noveno Owen Blandino, con dos outs, se puso en tres y dos, el próximo lanzamiento fue de esos que se parecen, le canté el tercer strike, tiró el bate y dijo: ‘¿Cómo te voy a dejar eso a ti?, soy un sinvergüenza’, al final hasta Servio Borges me felicitó”.

Sin muchos remilgos por un aval que pudo rebasar sus años de existencia, Agapito anduvo entre los rebeldes y a golpe de mocha derribó millones durante 15 zafras. Incólume se mantuvo su hoja de servicios en los 21 años como cantinero en el hotel Zaza.

De eso solo se supo al hurgar hondo en sus apuntes mentales. Hasta después de la muerte que privó a Sancti Spíritus de su presencia, Agapito sigue siendo aquel hombre que rehusó almorzar cuando a fines de los años 50 los blancos lo enviaron a una fonda mientras ellos engullían manjares en un restaurante de lujo.

One comment

  1. Esta es la imagen que muchos debemos mirarnos pues las personas honestas se hacen asi mismos al ir poco a poco adelante sin importar consecuencias para ir y saber labrar la vida sin perder los valores pues estos no se pueden perder pues equivalen a estar muertos en vidas su cordialidad honor creatividad con esa excelente caracter positivo es un pasaporte que lo llevara a la eternidad por justo razonable buen hijo amigo hermano y por supuesto ser y mantenerse fiel a CUBA a SANCTI SPIRITUS esta es su victoria mayor la que a trascendido y continuara por siempre pues la dignidad y el honor se lleva como el mismo la llevo y se hubo de realizar en su territorio sin pesadillas feliz y contento junto a los suyos no hubo de traicionar su tierra por migajas en otros lares ESA ES UNA GRAN VICTORIA OJALA MUCHOS TOMEN SU EJEMPLO PUES HERIBERTO AGAPITO CON DIGNIDAD VINO A ESTE MUNDO Y CON DIGNIDAD HERIBERTO AGAPITO REPOSARA EN PAZ CON DIGNIDAD EN SANCTI SPIRITUS. Lazaro izquierdo

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