Muestran estampas del patrimonio cubano

Los trinitarios podrán disfrutar de la exposición itinerante durante dos semanas.  La exposición fotográfica, que ha venido recorriendo varias ciudades del país, se mantendrá abierta al público en el Palacio Cantero, de la villa cubana de Trinidad, hasta el 15 de agosto.

Colgadas en las paredes del Museo de Historia de Trinidad, antiguo Palacio Cantero, las imágenes captadas por el lente de los artistas Julio Larramendi y Nils Navarro revelan los misterios de nueve sitios cubanos de incalculable valor cultural y natural.

La exposición, que ha venido recorriendo varias ciudades del país y continuará su periplo hasta el próximo diciembre, incluye instantáneas de La Habana Vieja y su sistema de fortificaciones, Trinidad y el Valle de los Ingenios, el Castillo de San Pedro de la Roca del Morro, el Valle de Viñales, el Parque Nacional Desembarco del Granma, las plantaciones de café del sur oriental de Cuba, el Parque Nacional Alejandro de Humboldt, así como los centros históricos de Cienfuegos y Camagüey, todos declarados Patrimonio de la Humanidad.

Las estampas fotográficas itinerantes forman parte de las acciones concebidas por el Centro Nacional de Patrimonio Cultural para celebrar los 40 años de la Convención de Patrimonio Mundial, Cultural y Natural, que reconoce los sitios y bienes de valor universal excepcional.

Al decir de los especialistas, la muestra ha venido suscitando gran interés en el público trinitario debido a la vinculación de los lugareños con las Convenciones del Patrimonio Mundial desde 1988, fecha en que el Centro Histórico de la tercera villa de Cuba y su Valle de los Ingenios fueran incluidos en la lista confeccionada por la UNESCO.

Al declarar el conjunto trinitario como Patrimonio de la Humanidad, dicha organización resaltó los valores urbanísticos de la ciudad, la integración con el entorno rural del valle, que permitió su acelerado desarrollo en los siglos XVIII y XIX, así como las dinámicas contemporáneas, que han logrado fusionar tradición y modernidad sin que las prácticas cotidianas del pueblo se transformen en escenografía para el turismo.

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