Reparación del Hospital Camilo Cienfuegos: Ni a la velocidad de la luz, ni para las calendas griegas

A 27 millones de pesos asciende el costo total de la inversión aprobada para el Camilo Cienfuegos. De todos los contratiempos que ha sobrellevado como máximo responsable de la rehabilitación integral que se ejecuta en el Hospital Provincial Camilo Cienfuegos, de Sancti Spíritus, el ingeniero Gonzalo Crespo Rodríguez ha sacado una moraleja: “Es mucho más complicado repararlo que construirlo”.

El principal centro asistencial de salud en la provincia espirituana fue fundado a mediados de los años 80 y desde entonces a la fecha había recibido algún que otro retoque, pero nunca antes una reparación capital con todas las de la ley como la iniciada en 2005, con un cronograma de trabajo que se extiende durante varios años e intervenciones profundas en todas sus áreas.

“Nos estamos enfrentando a una institución muy deteriorada -explica el licenciado Guillermo Ávila García, del equipo inversionista-, que lleva más de un cuarto de siglo en explotación y que en los años más duros del período especial ni siquiera pudo recibir los mantenimientos más elementales”.

La rehabilitación del Camilo Cienfuegos constituye una inversión de excepcional trascendencia para Sancti Spíritus, no solo por el monto del presupuesto planificado -27 millones de pesos en total-, sino por el valor que reviste en el mantenimiento de servicios de salud que resultan vitales para una población cada día más envejecida.

MITAD NUEVO, MITAD VIEJO

La nueva sala de Quimioterapia fue concluida en 2011.“Ahora tenemos medio hospital reparado, con redes modernas, enchapes relucientes y todas las comodidades en un extremo y en el otro, medio hospital colapsado”, explica Gonzalo Crespo, a cargo de inversiones en la Dirección Provincial de Salud.

Con algo más de 15 millones de pesos invertidos hasta la fecha, en el centro han sido concluidas las torres A (salas de Miscelánea, Angiología y Hemodiálisis y el Complejo Oftalmológico), D (Geriatría, Neonatología, Terapia Intermedia y Oxigenación Hiperbárica), E (Medicina, Cirugía y otros servicios) y F (Medicina, Obstetricia, Urología, además de varios locales administrativos).

Los beneficios han llegado igualmente hasta la Unidad de Cuidados Intensivos, 18 de los 25 salones de operaciones, la central de esterilización, los laboratorios clínico y de microbiología y el local de Quimioterapia.

El Cuerpo de Guardia, las consultas externas 5 y 6 (Oftalmología), y el área de Información figuran también entre los objetos rehabilitados en el hospital, un centro de atención secundaria que asume servicios clínicos, quirúrgicos, gineco-obstétricos y docentes.

En medio de todo el desbarajuste que implica reparar un centro de este tipo sin dejar de atender a la población, el Camilo Cienfuegos debió afrontar en 2008 una contingencia adicional: la mudanza para sus predios del hospital materno Isabel María de Valdivia, cuyo inmueble no aconsejaba otra decisión que el cierre inmediato por el deterioro creciente y la falta de condiciones.

“En las áreas que ocupa actualmente el materno no hemos ejecutado una reparación capital -explica el doctor Manuel Rivero Abella, recién nombrado director en el Camilo Cienfuegos-, ahí en aquel momento solo se dio vitalidad, es decir, se mejoró el confort, la climatización, la iluminación y la pintura, pero hoy tenemos obstrucciones en baños y salideros porque no se sustituyeron la redes”.

CRUZADA COMÚN POR LA CALIDAD

Con una cinta métrica en la mano izquierda y una conexión hidráulica en la derecha, la ingeniera Zuleida Cuevas Ramos, directora de la Unidad Básica Inversionista, asegura que prefiere poner la teja antes de que caiga la gotera: “Nosotros somos los responsables de que este hospital quede como debe ser”, reconoce.

“Es una obra compleja, sobre todo por el entramado de redes que debe construirse sobre lo ya existente –aclara-, existen áreas que necesitan hidrosanitaria, hidráulica, electricidad, gases medicinales, computación, audio y algunos circuitos cerrados de televisión”.

La cuestión de la calidad de la ejecución tiene más de un juez: de un lado, pacientes, acompañantes y trabajadores de la institución se muestran insatisfechos por la velocidad con que se avanza, el ruido, el polvo y los demás contratiempos que el proceso inversionista genera para la prestación de los servicios; del otro, constructores, inversionistas y contratistas se sienten dolidos porque muchas veces la indisciplina social y la falta de cultura de los primeros les hacen cargar culpas ajenas.

“Nosotros no construimos para que la gente bote desperdicios por los tragantes o tire una camilla contra la puerta”, dice el joven ingeniero Julio César Lorenzo, especialista A y técnico de obra, que en sus casi dos años en el hospital ha vivido las experiencias de las torres E y F y el local de Quimioterapia.

Más allá de la controversia y de algunas insatisfacciones con la plomería y la grifería usadas últimamente, en especial con la no idoneidad para soportar las altas presiones de agua existentes en el hospital, las partes coinciden en el ascenso de la calidad general de los trabajos, a cargo de la Empresa Constructora de Obras de Arquitectura (ECOA- 49), del Grupo Empresarial de la Construcción en Sancti Spíritus.

TODOS PARA UNO…

De la reparación eficiente de la obra depende la prestación de servicios vitales para la población espirituana. Si algo ha influido de manera determinante en la salud de la inversión han sido el chequeo sistemático, día a día y pulgada a pulgada, de las principales autoridades de la provincia y la relación de trabajo construida entre proveedores, ejecutores, inversionistas y contratistas, un nexo que, según aclaran, no se traduce en “taparse todos con la misma colcha”.

“Estamos juntos, pero no revueltos”, explica Danilo Robles, jefe del área contratista, para ilustrar el funcionamiento de un sistema que aunque proscribe la improvisación, el maratón y la violación de los cronogramas pactados, tampoco funciona como un reloj suizo.

“El proceso inversionista nos reduce el número de camas (hoy solo funcionan 620 de 942), afecta la higiene y el orden del hospital, donde se estima que coincidan diariamente unas 12 000 personas entre pacientes, acompañantes, trabajadores, visitantes y constructores, pero también tenemos que comprender que esta no es la única obra importante del Ministerio de Salud Pública”, asegura el director, doctor Rivero Abella.

A siete años de iniciados los trabajos de reparación capital, casi reconstrucción, del hospital Camilo Cienfuegos, lo que más quisiera el directivo es que su presupuesto se multiplicara y que la obra corriera en vez de caminar; la realidad, sin embargo, parece sugerir que el proyecto no podrá viajar a la velocidad de la luz, pero tampoco completarse para las calendas griegas.

One comment

  1. Por desgracia en el hospital CAMILO CIENFUEGOS prosigue y continua el mal que aqueja a todo el territorio nacional la i negligencia cada vez que veo y oigo tantas justificaciones de personas coherentes y responsables me parece estar escuchando lenguajes vulgares de personas enfermas a mentir de forma ingenua pues se puede uno dar cuenta que las culpas recaen en terceros que no existen que pena me da que la indolencia halla subido a tan altos niveles en las re construcciones del hospital de la provincia donde solo hay un principal perdedor que es el estado cubano que la burocracia la esta de-sangrando robando el dinero y los recursos invertidos que la REVOLUCION a destinado para el hospital en verdad dicen por ahí que la burocracia esta suelta y sin vacunar pues son inalcanzables e inmune a las leyes incluso fuera del alcance de jueces y tribunal cuando se tomaran medidas en contra de esos anti-sociales de cuello y corbata? Lazaro izquierdo

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