Sin la FEU, no soy yo

Katia Rodríguez Macias, presidenta de la FEU en la provincia.Katia Rodríguez Macias, presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), en Sancti Spíritus, hace referencia a las actividades desarrolladas para festejar los 90 años de su organización.

El aniversario de la organización más antigua de Cuba no pasó por debajo de la mesa en Sancti Spíritus. Con un variado espectro conmemorativo, la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) agasajó casi un siglo de historia para recordar el 20 de diciembre de 1922, cuando Julio Antonio Mella encarnara el espíritu joven en su fundación.

Por estos días llegó al clímax el homenaje, iniciado con actividades desde el curso anterior, una suerte de jornada gigante en reverencia a la fecha a través de matutinos y galas político-culturales en cada institución docente de la Educación Superior espirituana.

Según Katia Rodríguez Macias, presidenta de la FEU en la provincia, durante la velada “90 de corazón” se reconoció a vanguardias integrales, alumnos ayudantes y dirigentes estudiantiles destacados, así como a profesores estrechamente unidos a los universitarios con los premios Tiza de oro, Alma Máter y Futuro Maestro, para el mejor docente en formación.

Moneda Aniversario 90 y Condición Brigadas a Corazón también devinieron galardones para instituciones, personalidades y grupos de los cuatro centros espirituanos de altos estudios.

“Conciertos como el de Buena Fe, Festivales de Artistas Aficionados al Arte, carnavales universitarios y repudios de justicia los días 5 por los Cinco Héroes son iniciativas ya desarrolladas. Conferencias, conversatorios, festejos en el Día del Estudiante con el Festival Universitario del Libro y la Lectura, actividades científicas, deportivas y de recreación también ratificaron que todavía aquí está la FEU”, sintetiza la líder colegial que cursa cuarto año en la carrera de Cultura Física, con promedio por encima de 5 puntos.

¿Qué significa pertenecer a la FEU de estos tiempos?

Antes fue lucha para ver libertad; hoy significa responder a la Revolución, nos estamos forjando en la universidad para formar parte de un proyecto social. Representa mayor preparación e identidad en tiempos de globalización y nuevas tecnologías, estamos llamados a hacer ciencia para nosotros mismos, en defensa de lo nuestro, para conocer y transformar problemáticas concretas.

¿En qué parte de la historia estudiantil nos encontramos?

Estamos reestructurando el funcionamiento orgánico que se acordó en el VII Congreso y aprobando un nuevo reglamento. Intentamos hoy quitar del medio la burocracia y potenciar actividades a nivel de brigada. Nuestras prioridades están enfocadas en ser profesionales cada vez más integrales, tanto desde el punto de vista académico como ideológico y extracurricular, con la participación en la vida política, económica, científica, social, deportiva y cultural.

Nos encontramos ideando y optando por espacios para que el universitario pueda recrearse y no solo sea una botella de ron, pues en la provincia la única fuente cultural nocturna es la residencia.

¿Por dónde anda el quehacer universitario del Yayabo?

Sobre todo, en los proyectos comunitarios que tienen cada una de las instituciones docentes, no solo intrauniversidad, sino extramuros, para llegar al barrio. Por ejemplo, el proyecto Impacto de la Universidad Pedagógica para enaltecer la figura del maestro; Despertando mi ciudad, desplegado en la Universidad de Sancti Spíritus; el llamado Universidad de puerta en el barrio, por parte de la Facultad de Cultura Física y las ferias comunitarias que desarrollan los estudiantes de la Universidad de Ciencias Médicas.

¿Qué retos tienen las brigadas estudiantiles espirituanas, como componente elemental de la estructura orgánica?

Principalmente, que la brigada misma sea la que proponga acciones, no solamente que bajen por una canalita del nivel central, sino que tengan iniciativa para que se compenetren como grupo y funcionen como tal, que planifiquen actividades juntos, que conciban una idea y la lleven a cabo, ese es el principal reto para los jóvenes espirituanos y es el que tiene hoy la FEU de Cuba.

¿De qué manera encaras los desafíos de la organización desde tu condición de líder?

Con el conocimiento para poder brindar argumentos ante las inquietudes estudiantiles, al viabilizar sus planteamientos y darles respuesta, aunque no siempre sean las soluciones; en la búsqueda de alternativas; construyendo ideas entre todos, sin imponer criterios, sino tratando de ganar consenso.

También en la conducción de valores, para que los muchachos compartan entre ellos la vida universitaria. De cierta forma, el estudiantado elige a un líder positivo que representa sus intereses, un ejemplo.

¿Por qué te gusta dirigir?

Cuando ves un proyecto útil materializado, antes ideado y concebido por los estudiantes después de discusión y trabajo conjunto, es como concretar un sueño y no solo el mío, sino el de muchos. Ya es parte de mi cotidianidad. Sin la FEU, no soy yo.

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