1958: Alzamiento en Yaguajay

El Frente Norte de las Villas tuvo su origen en el alzamiento de militantes de distintas organizaciones en la zona de Yaguajay en apoyo a la huelga general prevista para inicios de abril de 1958.En los primeros meses de 1958, una gran arremetida final contra el sátrapa Fulgencio Batista estaba en perspectiva. Se trataba de la Huelga General Revolucionaria (HGR) prevista para comienzos de abril de ese año que resultaría decisivo.

Desde finales de enero, la dirección del Movimiento 26 de Julio en Yaguajay, encabezada por Antonio Borges Rivas, estaba convencida de la necesidad de abrir un frente guerrillero en torno a la localidad ubicada al noreste de la antigua provincia de Las Villas.

Cuando se le comunicó la idea a Enrique Oltuski, “Sierra”, coordinador provincial del Movimiento, este estuvo de acuerdo, sobre todo con el propósito de proteger las vidas de un creciente número de jóvenes de distintos pueblos que estaban muy perseguidos por sus actividades revolucionarias.

El 12 de marzo por la mañana le llegó a Borges la comunicación de la dirección del 26 de Julio en Las Villas, en la cual se autorizaba el alzamiento, comenzando por los revolucionarios más acosados.

El 13 por la noche, en unos cañaverales que quedaban enfrente de la casa del gallego Sánchez, en el río Mayajigua, se reunieron 11 compañeros en total. Allí recibieron la ropa verde olivo, los brazaletes y las pocas armas que se había podido reunir. Como jefe del grupo quedó Raúl Cortiza y Ramón “Mongo” Martínez Andrade como segundo al mando.

Comenzó entonces una peregrinación de la incipiente guerrilla por el extenso territorio, hasta que el 26 de marzo se le unen, después de muchas vicisitudes, los hermanos Justo, Diego y Victoriano Parra, quienes permanecían en el monte desde el 5 de marzo, fecha en que se ausentaron del caserío de Centeno.

El 7 de abril hace el grupo otra valiosa adquisición, al sumarse esa noche Tomás Cortés Santos y sus hijos Santiago y Víctor Cortés Pérez, en la casa de Felino Martínez. Esa propia noche inician la marcha hacia Bamburanao, donde al día siguiente recogieron armas entre los vecinos de la zona y al oscurecer emprendieron camino a las cercanías de Yaguajay con el objetivo de apoyar la huelga.

FRUSTRACIÓN Y DISOLUCIÓN DE LA GUERRILLA

Según Sergio Quiñones, el 2 de marzo de 1958 se reunieron en Yaguajay en la casa de Valentín Sospedra, un grupo de miembros de distintas organizaciones a fin de planear lo que correspondería hacer a cada una ellas en respaldo a la HGR, cuyo inicio había sido fijado para el 9 de abril.

Los representantes del 26 de Julio, el Partido Socialista Popular, el Directorio Revolucionario y la llamada Organización Auténtica (OA) acordaron tirar un boletín propagandístico e imprimir bonos para recaudar fondos, lo que se cumplió. Pero lo más importante fue la distribución de tareas a ejecutar durante el paro, que sería apoyado por acciones de la incipiente guerrilla.

Llegado el “día decisivo”, de los tres centrales del territorio solo en el Narcisa estuvieron paralizadas las labores hasta que el Ejército tomó el ingenio ya entrada la mañana y se dedicó a tratar de localizar a los dirigentes de la huelga. En el ferrocarril hacia Caibarién se arrancaron algunos raíles y hubo algún que otro tiroteo. Pero ahí quedó todo.

La pasividad de la guerrilla el 9 de abril en torno a Yaguajay y el hecho de que el Ejército sorprendiera su campamento al otro día en Vergara, prepararon el camino para otra desagradable sorpresa el 3 de mayo en la Loma de Monguirre, cerca de Centeno, atribuida a la falta de acometividad y de experiencia de sus jefes. De ambos lances los alzados lograron escapar a duras penas.

Esos factores resultaron determinantes también para un nuevo fracaso que resultó decisivo cuando el Ejército los sorprendió por tercera ocasión, esta vez el 20 de mayo en el campamento del río Jatibonico, cerca de Boquerones, lo que minó definitivamente la moral de los guerrilleros, cuando ya sumaban 28 hombres.

La desbandada se produjo en los días subsiguientes en los campos aledaños al río Mayajigua, cerca del batey del mismo nombre, aunque los hermanos Parra y el viejo Cortés y sus hijos Santiago y Víctor permanecieron en la manigua esperando el resurgir de la guerrilla.

Afortunadamente, la dirección provincial del Partido Socialista Popular, representada por Félix Torres, y la del Movimiento 26 de Julio, pese a las vacilaciones del luego traidor Víctor Paneque, crearon en un plazo de semanas dos nuevos destacamentos guerrilleros: el Máximo Gómez, del PSP y el Marcelo Salado, del “26”, a los que se unieron muchos de los primeros insurgentes.

De los fracasos iníciales, el movimiento revolucionario había sabido extraer las necesarias experiencias que a la postre determinarían el triunfo.

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