Jóvenes que reeditan periplo del Che ascienden a Caballete de Casa

En Caballete de Casa se preservan instalaciones como las utilizadas por la columna guerrillera en 1958. Allí radicó la Comandancia de la Columna No 8, cuyo recorrido rememoran estos jóvenes a 55 años de aquellos hechos.

El ascenso a Caballete de Casas, donde el Comandante Ernesto Guevara tuviera su Comandancia durante la lucha rebelde desplegada en este territorio tras el arribo de la Columna No. 8, será la actividad principal de este 31 de agosto para los jóvenes que rememoran la marcha de dicha agrupación por tierras espirituanas.

Luego del retorno a Fomento, la Columna Juvenil 55 Aniversario se trasladará al Campamento de Pioneros Exploradores radicado en el Pedrero, adonde se prevé el arribo aproximadamente a las 4:30 p. m. para sostener un encuentro con combatientes de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.

La llegada del Che Guevara al Escambray el 16 de octubre de 1958, además del fin de la invasión, es considerada la salvación de la Columna No. 8 Ciro Redondo, que no obstante rehusar en su recorrido de cientos de kilómetros el enfrentamiento directo con el enemigo, había padecido las calamidades propias de aquella marcha.
En Planta Cantú, primer campamento del lomerío villareño, sólo hubo tiempo para reposar un par de días. El Che habla a sus hombres de la importancia de penetrar más la cordillera, reorganizar las fuerzas, ponerse a la ofensiva y como primer paso impedir las elecciones previstas para el 3 de noviembre.

Reactivada la travesía Escambray adentro, el Che se preocupa desde el primer momento por buscar un sitio seguro que le sirviera como campamento de reserva y a la vez como centro de entrenamiento, tanto para su propia tropa como para las fuerzas de reciente incorporación.

Es así que los campesinos de la zona, conocedores como nadie de la geografía escambraica, enseguida lo ponen al tanto y luego le muestran Caballete de Casa, un intrincado paraje a más de 650 metros sobre el nivel del mar, que se ajustaba como anillo al dedo para su proyecto guerrillero.

Más que un simple escenario de guerra, el campamento del Che en Caballete de Casas obedecía a una estrategia muy bien definida para garantizar el éxito de la lucha en la región central y tenía como antecedente cercano su similar de Minas de Frío, en el corazón de la Sierra Maestra.

Arístides Guerra, el Gallego, un invasor de la Columna 8 que se quedó a vivir para siempre en el Escambray, recordaría tiempo antes de morir cómo el Che lo mandó a Caballete para que junto a otros compañeros construyera allí distintas instalaciones parecidas a las de la Sierra. Sin embargo, contrario a lo que suele afirmarse, en medio de las complejidades de la lucha el Che no permaneció en Caballete de Casas y apenas lo visitaba el lugar.

Su verdadero campamento lo estableció en la zona de Manaca Ranzola, en El Pedrero, desde donde se movía para hacer contactos con las restantes fuerzas revolucionarias que operaban en el Escambray, preparaba la campaña rebelde en Las Villas y rechazaba la conocida contraofensiva de finales de 1958.

Cuentan los protagonistas de aquellos hechos que a Caballete iban los revolucionarios “quemados” en el clandestinaje y aquellos jóvenes guerrilleros que se incorporaban a la tropa, quienes recibían en el lugar el entrenamiento y la preparación necesarios para sumarse a la lucha.

Allí se instaló la planta de Radio Rebelde a través de la cual conversaron Che y Fidel, se completó el pelotón de Armando Acosta, que a la postre liberaría la ciudad de Sancti Spíritus, y se prepararon muchos de los hombres que meses después participarían en la toma de Santa Clara y en otros momentos de la ofensiva.

Cada día más lleno de simbolismo, Caballete de Casas es sitio de convocatoria obligada, donde cada año cientos de jóvenes prueban sus dotes como escaladores y se reúnen con la historia.

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