Muerte de Jaime Sarusky asesta un duro golpe a la cultura cubana

Intelectuales cubanos destacan legado del escritor y reportero Jaime Sarusky, quien muriera este jueves en La Habana a los 82 años.

La muerte del escritor y periodista Jaime Sarusky asesta un duro golpe a la cultura nacional, afirmaron varios intelectuales allegados al fallecido Premio Nacional de Literatura.

Indispensable, versátil, indagador, modesto y humano sobresalen entre los calificativos que prodigan varios colegas a Sarusky (1931-2013), considerado además «un periodista de pura cepa».

Marta Rojas, su compañera en los periódicos Revolución y Granma, aseguró a Prensa Latina que Sarusky fue un «formidable escritor, culto y sencillo, que investigaba con mucho afán».

La también novelista y una de las reporteras más célebres de Cuba recuerda a Sarusky como un amante del béisbol, la música popular y los temas insólitos, como la profusión de nombres raros en la isla.

«Sus padres querían que siguiera la tradición familiar, pero se desentendió de un próspero negocio para dedicarse a su pasión por la literatura y el periodismo», agregó Rojas.

El periodista Pedro de la Hoz, discípulo y amigo cercano de quien apodaban «El Tigre» por su olfato reporteril y otros lances, destaca su talento para conversar, pues sabía escuchar y no aburría con sus relatos.

«Su primer y gran consejo fue que cuando encontrara una historia no la soltara hasta el final, sin importar cuanto demorara», evocó De la Hoz, quien resalta además sus grandes reportajes sobre Cuba.

Consideró que su libro sobre el Grupo de Experimentación Sonora es el mejor escrito hasta ahora sobre ese proyecto musical que marcó la historia de la música y la cinematografía cubana.

Entre los sueños que Sarusky dejó sin cumplir, De la Hoz destacó un libro sobre la artista cubana Juana Bacallao, una personalidad que le fascinaba.

A su vez, la poetisa Marilyn Bobes dijo que Sarusky «fue alguien indispensable para la cultura cubana, pues su obra indagó como pocas en las raíces de las inmigraciones a Cuba».

Bobes, dos veces ganadora del Premio Casa de las Américas, agregó que Sarusky llevó a su novelística la esencia de lo cubano, porque todo acontecimiento humano le interesaba».

Sarusky trabajó como redactor y reportero del periódico Revolución, la revista La Gaceta de Cuba, el diario Granma y Bohemia, la decana de las publicaciones periodísticas de Cuba.

Fue jurado en certámenes de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y Casa de las Américas, así como en encuentros nacionales y provinciales de los Talleres Literarios.

Por su vasta obra le fue dedicada la XX Feria Internacional del Libro de La Habana, en 2011, que sirvió de pretexto para rendirle múltiples homenajes y reconocimientos en todo el país.

De ascendencia judía, Sarusky será enterrado en el Cementerio Hebreo de Guanabacoa, lugar célebre por ser la cuna de grandes artistas y por el arraigo local de la religión afrocubana.

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