Celebran Jornada de la Cultura en comunidad espirituana

Cirilo Esmer ha preparado a más de un centenar de muchachos en el dominio de las diferentes manifestaciones circense.El cuarto de siglo de la Brigada Circense Los Mambisitos y los 55 años de vida artística de Cirilo Esmer Hernández Martínez, su creador, son motivos de reconocimiento en la comunidad de Iguará.

Cuando hace 25 años Noel Bienes, por aquel entonces director de la primera Casa Comunal de Cultura de Cuba, rescató de la surquería y las plantaciones al jubilado y exartista de circo Cirilo Esmer Hernández Martínez para que enseñara a los niños de la zona, Iguará comenzaría a vivir una nueva historia de la mano del arte.

El colofón llegó el 14 de junio de 1998, con la creación de la Brigada Circense Los Mambisitos, que hasta la fecha ha visto crecer a varias generaciones de malabaristas, payasos, contorsionistas y otros especialistas del circo.

Un cuarto de siglo después del suceso y los 55 años de vida artística de Esmer son los motivos de un agasajo sin precedentes en la comunidad yaguajayense y, a su vez, el centro de la XXIV Jornada de la Cultura del poblado de Iguará, baluarte del desarrollo artístico en el norteño municipio.

“Lo previsto para este sábado es que suban al escenario los actuales niños de la brigada y los fundadores, quienes actuarán para el público que siempre los acompaña. Allí, artistas de la plástica e instructores de la zona otorgarán ejemplares de su obra a Cirilo, teniendo en cuenta su destacada trayectoria dentro del sector”, acotó para Escambray Yasmina Coello, programadora de la Casa de Cultura de Iguará.

Pero son más las razones del homenaje. En su período como instructor en la localidad, Cirilo Esmer ha preparado a más de un centenar de muchachos en el dominio de las diferentes manifestaciones que integran el espectáculo circense. Nueve de ellos fueron promovidos a la Escuela Nacional de Circo y han representado a Cuba en varios escenarios del mundo.

Actualmente tres de esos muchachos: Yoel Rodríguez y Yaikel Plasencia, como malabaristas, y Yanel Morales, con su destreza sobre el rodillo oscilante, cumplen con un contrato de trabajo en Francia, regalando el arte que comenzaron a conocer de la mano de Esmer, el emblemático instructor de Iguará.

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