Cooperativa espirituana por el camino de la diversidad productiva

La CCS Josué País, en Banao, enseña el rostro de la diversidad productiva y apego a los compromisos planificados

Cada vez que acudimos a la cooperativa recibimos apoyo, expresa Osmani Julién Puerta.

Cuando hace cuatro años se formó en Banao la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Josué País García, nadie podía sospechar que en poco tiempo la base productiva devendría un punto de referencia a la hora de cumplir los compromisos con el Estado y, sobre todo, de hacer realidad la diversidad productiva sin abandonar los cultivos típicos de la zona, ajo y cebolla.

En los suelos de la entidad, repartidos por San Pablo, Mayábuna y el entronque de Pojabo, no hay novedades agrícolas si de introducir tecnologías se trata y los campesinos cargan las mismas motivaciones que cualquier hombre de campo; mas, una diferencia puede notarse: la organización y los métodos de trabajo que mueven a un colectivo de 225 asociados.

“Desde la fundación de la CCS vemos la tierra como un miembro más de la familia y tenemos el sistema de hacer asambleas informativas, de intercambio y confraternidad; no se puede coger siempre ese espacio para discutir problemas, incumplimientos, esos asuntos hay que tocarlos con la mano al pie del surco”, define Mario Fiallo Massip, presidente de la cooperativa.

DÚO PARA LA FINCA

En un emporio agrícola donde convergen 12 CCS y dos Cooperativas de Producción Agropecuaria, los resultados de la Josué País parecen grandes para cuatro años de vida. Vanguardia Nacional de la ANAP en el 2012 y 2013 —única del municipio de Sancti Spíritus—; con 130 toneladas de cebolla entregadas a la industria sobrepasó el plan del 2014 —solo tres cooperativas en Banao vencieron tal compromiso— y, según confirman representantes de la Junta Directiva, han materializado los demás planes de entrega de ajo, frijoles, maíz, leche, tomate y cultivos varios.

“Esta es una de las cooperativas que más cebolla venden a otros destinos, pero después de cumplir con la sustitución de importaciones y demás compromisos contratados; de forma integral buscamos primero las ventas al Estado porque son las que nutren a la CCS, dan economía”, manifiesta el presidente.

Detrás del apego a la tierra hay resortes internos que abonan el quehacer de la base productiva, como ese de crear dúos de trabajo, integrados por miembros de la Junta Directiva y militantes del Partido, para atender directamente a las fincas campesinas, oír de primera mano los aciertos e inquietudes, exigir, controlar, ayudar.

“Los dúos son una especie de mamá y papá de la finca, con ellos los campesinos se sienten atendidos, no hay que esperar a la asamblea para identificar una situación puntual; el que dirige tiene que saber que el sol molesta, que el trabajo con la tierra es duro, conocer las 1 000 vicisitudes por las que pasa el hombre del campo”, suscribe Mario Fiallo, un matemático con pedagogía agraria.

El verdadero mérito de la CCS descansa en los campesinos, el sentido de pertenencia y el compromiso individual y colectivo, sostiene Fiallo Massip, y define que la cooperativa puede crecer en la producción, explotar mejor la potencialidad de los suelos y trabajar más el seguro agropecuario; también agrega que pese a las limitaciones de combustible y el alza del precio de los insumos, los cosecheros de la Josué País no han dejado de sembrar y cumplir los planes.

Para Mario Fiallo la atención a los campesinos es la clave de los resultados productivos.

DIVERSIDAD EN LOS CUAVALES

Para el usufructuario Osmani Juién Puerta las jornadas “son de noche a noche, si no lo haces así las cosas no te salen bien”. Cuenta que la finca que explota desde hace siete años, ubicada en la zona de Los Cuavales, a un costado del entronque de Pojabo, era un reino del marabú y que a fuerza de trabajo el área muestra ahora una imagen diferente, digna de una postal agrícola.

“Siembro de todo, si no de qué va a vivir el pueblo, ¿acaso vamos a comer solo cebolla? Lo principal es el deseo de producir, pero hay que organizar bien las cosechas, ya estoy preparando para cuando recoja la cebolla sembrar tomate empalado, de esa forma lo cultivo el año entero”.

Interrogado sobre el funcionamiento de la CCS, Osmani suscribe que los campesinos y la cooperativa hablan el mismo lenguaje, con transparencia; “aquí hay seriedad de ambas partes, comunicación y ayuda mutua, una yunta de trabajo”, puntualiza.

Detrás de la receta de labranza que aplica la CCS Josué País abundan los métodos para tratar, casi siempre en el surco, los asuntos de la tierra y basta un ejemplo para entender el humanismo que rodea la producción: unos 40 socios han recibido ayuda y atención ante problemas familiares.

Al borde del camino intercambiamos con Alejo Moreno Rodríguez, cooperativista de 76 años que aún no repara en la edad, pues está enfrascado en preparar a un hijo para que la finca mantenga la continuidad productiva. “Llevo casi 20 años —dice— entregando leche y otros alimentos porque nunca olvido que el Estado es el que me dio la tierra”.

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