Diagnóstico de la interconsulta

Interconsulta entre la especialista, el medico del consultorio y una embarazada de la comunidad de El Perico.La visita de los especialistas a los consultorios médicos define un paso esencial dentro del sistema de atención primaria de salud.

La mañana del pasado miércoles se tornó lluviosa en la comunidad de El Perico, un disperso caserío sembrado a ambos lados de la Carretera Central en el municipio de Jatibonico. Muchos lugareños conocían de antemano que ese día tocaba la visita del equipo de especialistas de la Salud y en el consultorio enclavado en la zona diversos pacientes aguardaban la llegada.

Pronto supo el pediatra Jorge Rangel Milián que dentro de los casos de la jornada había menores de un año y no estaban allí. No lo pensó dos veces y se desplazó hasta las viviendas.

“Hoy el clima no favorece mucho, hay frialdad, es lógico que las mamás no vayan con sus bebés hasta el consultorio; no importa, vengo a sus casas, hay que adaptarse a las condiciones del lugar, eso también es vocación; lo importante es ver a los niños, que esta población se sienta atendida, reciba la asistencia sanitaria en su propia zona”.

Vecinos del lugar expresan satisfacción por la presencia de los especialistas, una suerte de lujo del sistema sanitario cubano que, además de concebir un médico de familia en un radio de acción comunitaria, acerca a esos escenarios —urbanos y rurales— a un personal más calificado en ramas básicas de la Medicina.

Desde su altura de habitante del asentamiento Yoselín Iglesias Rodríguez comenta sobre el servicio: “Aquí el grupo viene siempre, recuerdo que un día se rompió el carro y se trasladaron en botella; ellos saben que hay niños chiquitos, embarazadas que los esperan; lo otro es el esmero de la enfermera del consultorio para citar a los pacientes, camina todo El Perico, hasta en la parada citó el lunes pasado a dos embarazadas”.

El funcionamiento de los Grupos Básicos de Trabajo (GBT) deja ver en la provincia aciertos y fisuras; insatisfacciones desde la óptica del organismo y criterios populares como el realizado en el último programa radio-televisivo Debate público por una habitante de Las Cuabas, en Fomento, en relación con la ausencia de un clínico en una de las visitas programadas al lugar.

Escambray se acercó a esa vertiente de la atención primaria en busca de un diagnóstico periodístico sobre el trabajo de estas especialidades que llegan a todos los lugares donde radica un consultorio médico.

LAS FUNCIONES

A pesar de la premura con que el semanario solicitó “el turno”, directivos, especialistas y galenos encontraron el tiempo para la consulta periodística, de la cual emanó un concepto no muy conocido a escala de pueblo: los GBT están diseñados para otras tres funciones además de la asistencial: docente, investigativa y administrativa.

A juicio de Alexis Ihanes Soto, jefe del departamento de Atención Primaria en la Dirección Provincial de Salud, resulta primordial no desconocer tales premisas a la hora de plantear cualquier evaluación a ese servicio, pues se trata de mirar el trabajo del grupo desde esa integralidad de funciones, de ahí que identifica la necesidad de elevar la fiscalización y el control para conocer más y encauzar mejor el desempeño de esos equipos de especialistas.

En Sancti Spíritus —precisa el directivo— funcionan 16 grupos básicos integrados por especialistas de las áreas de Pediatría, Obstetricia y Medicina Interna, las llamadas básicas; además se incorporan otras ramas como Psicología, Estadística, Trabajo social y Vectores. Agrega que los GBT asisten con una frecuencia mensual a los consultorios donde labora un Médico General Integral

(MGI); en los lugares donde trabaja un residente de MGI la frecuencia de la visita es quincenal.

El principio de los GBT es llegar a todos los consultorios urbanos y rurales y, explica Alexis Ihanes que, con excepción de las atenciones asociadas al programa materno infantil, la presencia de los especialistas allí no es para ver ese día a todos los pobladores, sino atender a los pacientes bajo criterio del medico o de la enfermera del consultorio.

“Si una debilidad tiene hoy este servicio es el transporte, el parque está deteriorado, lo normal es que si se rompe el carro se busque una alternativa, pero en varios territorios, como La Sierpe, no existe esa posibilidad y una visita suspendida del GBT equivale a dejar un grupo de pacientes esperando y alargar la atención a esas personas que la necesitan”.

Según se informó en el programa Debate público por el doctor Juan Luis Marcelo Pentón, director Provincial de Salud, está prevista por el ministerio la posibilidad de asignar un transporte para los especialistas, tanto a nivel de policlínico como de las instituciones hospitalarias, respaldo que dependerá de los alcances financieros del país a fin de adquirir tales medios.

Mientras llega la solución definitiva pudiera valorarse a escala de Gobierno en cada municipio conceder más apoyo y prioridad a uno de los programas sanitarios más útiles y sensibles de cuantos brinda el sector, sobre todo para impedir que, por esa causa,  se interrumpa la visita a lugares apartados y con escasas opciones de transportación.

La doctora Marilyn Pérez Acosta, funcionaria del Departamento de Atención Primaria en la Dirección Provincial de Salud, barre hacia adentro y reconoce que no siempre los GBT realizan todas las funciones para las que fueron creados.

“Nos corresponde controlar más, porque muchos grupos trabajan bien, otros no y fallan, por ejemplo, en que nada más realizan la función asistencial, llegan al consultorio y lo único que hacen es ver pacientes; el que se citó debe ser visto por el especialista y eso es lo que de verdad le interesa a la población; pero a Salud nos importa todo y que se cumplan las demás funciones, porque la labor integral tiene una influencia y un impacto en el desempeño del consultorio y en la formación de ese médico”.

RESCATAR LA INTERCONSULTA

Leonor Betancourt Milanés, directora del Policlínico Norte, en Sancti Spíritus, aboga por rescatar la eficacia de la interconsulta y que sea el médico de la familia el eslabón principal que defina y decida si el paciente requiere una segunda valoración por otro especialista, exceptuando lo que tiene que ver con el programa materno infantil.

“La población no puede tomar la consulta del GBT por su espontaneidad, de hecho eso ocurre y ellos ven a todo el que está allí, pero no es lo concebido para ese servicio, nos toca interactuar más en la educación del pueblo en ese sentido, velar porque funcione mejor el consultorio y por la calidad del trabajo en ese eslabón primario”.

Con 22 años como integrante de los GBT el pediatra Rigoberto García Chang deviene una voz autorizada a la hora de enjuiciar el desempeño de ese programa.

“Integrar un Grupo Básico de Trabajo lleva responsabilidad, atiendo los consultorios de Macaguabo y La Trinchera, en cada visita sé que tengo pacientes esperando y no puedo fallar; para mí es una falta de respeto a la población que el especialista no vaya a una visita para la que hay pacientes citados; se debe hacer hasta lo imposible en aras de garantizar esa presencia, pensar siempre que hay personas en los campos que caminan kilómetros para llegar al consultorio”.

¿Qué experiencia tiene en esas dos décadas en los GBT?

“Hay que rescatar la interconsulta, ver como especialista al paciente que de verdad tenga necesidad, identificado antes por el médico de familia; en la práctica falla mucho eso, todos los padres quieren ver a sus hijos con el pediatra y a veces lo que usted diagnostica es un catarro normal.

“La población debe entender más esto, a mí no me pesa ver a todo el que tenga delante, aunque termine a las tres de la tarde, pero carezco de tiempo entonces para revisar, por ejemplo, todas las historias clínicas, ver la vacunación, otros programas. Hay un consultorio en la zona de Kilo-12, el número 8, donde funciona bien ese criterio de cuál paciente ve el especialista y cuál la doctora de la familia”.

Disponer de los recursos humanos calificados para sostener la asistencia de los especialistas a los consultorio resulta un fortaleza, más allá de los contratiempos e insatisfacciones que existan a nivel de municipios, policlínicos o asentamientos.

Por encima de aciertos y fisuras reconforta conocer desempeños como el del consultorio de la comunidad de El Perico; allí, al decir de Yanara Morales Martínez, la enfermera, “en lo que va de año los especialistas no han dejado de venir, pero en otros momentos en que no han podido llegar por alguna causa, a nivel del consultorio hicimos gestiones en la zona y llevamos las embarazadas a Jatibonico, nunca se quedaron sin recibir la consulta que les tocaba”.

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