El talismán de Meneses

Trabajando en la caña he atendido a mi familia, expresa el operador Carlos Barrabí Rojas.Cooperativistas de la localidad se abrazan al cañaveral y lo convierten en un referente a nivel nacional.

En Meneses nunca le cerraron los caminos a la caña, ni siquiera cuando Yaguajay vio detenerse los tres centrales y la producción azucarera. Allí el arraigo por el cultivo caló tan hondo que la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) Camilo Cienfuegos traspasó la frontera municipal y vinculó sus plantones al ingenio Melanio Hernández, de Taguasco.

No pocos vieron con asombro que aquellos cooperativistas persistieran en este cultivo, mientras por los alrededores comenzaban a florecer otras producciones agropecuarias. Pero, la CPA y sus socios apostaron el porvenir a la caña y la vida les ha dado, más que la razón, resultados, ingresos y el cuño que avala el progreso: recientemente recibieron la condición de Referencia Nacional en la agricultura cañera, mérito logrado anteriormente por la CPA Jesús Menéndez, de Taguasco, y las UBPC El Majá, en Jatibonico y Cabrera, en Majagua, Ciego de Avila.

CAÑA ENTRE PIEDRAS

“Aquí se guataquea la caña a mano”, confesó Raúl Rivero López, presidente de la Camilo Cienfuegos, en clara alusión a cómo se atiende el cultivo en “una cooperativa que es una seboruquera”; obstáculo que impide el uso masivo de la mecanización.

 

“Hablar de caña en Meneses es como referirte a un talismán —asevera Raúl Rivero— porque somos cañeros de nacimiento, el cultivo tiene mucho arraigo en este pueblo”.

Sus palabras están lejos de ser consignas, más bien retratan la laboriosidad que prevalece alrededor del cañaveral y un dato ilustra ese interés: la plantación ocupa unas 250 hectáreas (el 23 por ciento del suelo de la CPA) y aporta el 64 por ciento de los ingresos de la cooperativa.

Además de que no abandonaron la gramínea ni vieron un freno en los 42 kilómetros que separan a Meneses del central de Tuinucú, estos cooperativistas defienden la caña desde una perspectiva más abarcadora.

“Para el que sienta amor por la caña, la atienda con cariño, te digo que es un gran negocio; tú haces una inversión en un año y te dura 10, 15; aquí las aguas han acabado con los frijoles, con otros cultivos, pero la caña se mantiene con alta población y un rendimiento superior a las 52 000 toneladas por hectárea, muy por encima de la media provincial”, manifiesta el presidente.

Por ese resultado y otros parámetros como la rentabilidad, los costos, el incremento de la producción y el área sellada, la CPA recibió la condición de Referencia Nacional.

“Para llegar a un resultado como ese hay que tener calidad en todas las labores de la agricultura —explica Raúl Rivero— además aquí echamos el fertilizante a mano y directo al plantón, hay control, organización, se trabaja por fincas, pero es esencial no desviar el producto que viene para la caña, cuando eso se cumpla en Cuba, la recuperación del cultivo será grande”.

CULTURA AGRARIA

Cercada de agricultura por los cuatro costados, la Camilo Cienfuegos, que también incursiona en la ganadería y los cultivos varios, experimenta un privilegio: no le escasea la fuerza de trabajo y sus representantes aseguran que todos los días acuden personas interesadas en vincularse a la cooperativa.

“La caña es parte de la vida de Meneses —asegura Alexis Rodríguez Oliva, chofer de camión— llevo 25 años en la CPA y siempre he vivido de esa producción, por eso estimula que reconozcan el trabajo de todo un colectivo”.

La calidad humana abona el desempeño de la unidad productora que se mantuvo ligada al cultivo de la caña en ese municipio. Hombres como José Ramón Hernández, soldador y Carlos Barrabí Rojas, operador de maquinaria, integran esa fuerza de 131 cooperativistas que demuestran cuánto puede avanzar la actividad si se conjugan el trabajo y la atención a los hombres.

Los cañeros de Meneses no han necesitado grandes extensiones de tierra ni el riego de agua para hacer de los altos rendimientos cañeros un referente nacional. Haber defendido el cañaveral en medio de las transformaciones que experimentó ese sector en Yaguajay fue, más que un desafío agrícola y económico, un acto de confianza en la cultura agraria de esos hombres.

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