Insumos agropecuarios dan la cara

El punto ubicado en La Amistad, Taguasco, atiende 22 unidades entre cooperativas, UBPC y la Empresa Agropecuaria.A varios meses de comenzar a funcionar los centros comerciales en el sector de la Agricultura, crecen las ventas de recursos.

Cuando a mediados del 2013 el campesino taguasquense Michel Zamora Pérez oyó hablar del acercamiento de los insumos agropecuarios al surco, pensó hacia dentro: “¡Qué bueno sería!”. Un año después, reconoce la experiencia —iniciada en el país por Sancti Spíritus— como una idea muy buena, y sugiere que haría falta que algunos recursos lleguen más y vendérselos al propio campesino.

A más de ocho meses de instrumentada la comercialización directa a la base productiva a través de los puntos fijos, son palpables los beneficios de la medida, el incremento de las ventas y los impactos en materia de rapidez, ahorro de combustible y efectividad. Sin embargo, prevalecen aspiraciones en los productores que, lejos de debilitar el mecanismo, lo harían más viable.

A finales del 2013 entraron en funcionamiento en la provincia 18 centros comerciales con la infraestructura para el almacenamiento y expendio de los insumos, en los cuales circulan cerca de 40 renglones, desde recursos tradicionales hasta novedosos medios biológicos y medicamentos.

LAS VENTAS CRECEN

Datos de la Empresa de Suministros Agropecuarios reflejan que antes de ponerse en práctica el mecanismo las ventas alcanzaban un rango entre 30 y 32 millones de pesos al año. De enero a mayo del 2014 la entidad computa por igual concepto unos 25 millones.

Según la información de Ramón Mirabal García, director adjunto de la entidad, acortar la cadena de intermediarios que hasta hace poco intervenía en el sistema devino otro de los aciertos. Entre los insumos más demandados se encuentran medicamentos, cantinas de leche, molinos de viento, neumáticos, sistemas de riego y el paquete tecnológico.

“Ha sido preciso cambiar la mentalidad en toda la cadena y en el productor, pues el centro comercial no es una bodega donde el cliente viene solo a comprar; se trata de llegar a ese hombre, informarlo de la existencia del recurso, asesorarlo técnicamente en su utilización y conocer sus necesidades para poder garantizar el abastecimiento y la estabilidad de los surtidos”, explica Ramón Mirabal.

Algunos ejemplos avalan las ventajas e insatisfacciones en este período de trabajo. En lugares como Mayajigua estaban obligados a trasladarse hasta La Sierpe —unos 100 kilómetros— para adquirir los insumos del arroz; ahora esos recursos se ofertan en la zona.

La creación del centro comercial en El Pedrero le ahorra a 12 cooperativas del Plan Turquino unos 30 kilómetros en cada recorrido que anteriormente realizaban a Fomento.

Directivos y especialistas de Suministros Agropecuarios manifiestan que la regulación de no vender en efectivo es uno de los obstáculos y admiten la validez que tendría lograr la venta directa al productor.

LOS PRECIOS CUENTAN

Desde el pasado mes de mayo rigen en el sistema precios más altos, sin subsidio, para renglones como el fertilizante y otros químicos. Según datos aportados a Escambray, anteriormente una tonelada de fertilizante costaba 700 pesos; ahora vale 3 000.

“Las producciones que sustituyen importaciones están protegidas por precios más bajos y desde que subieron los costos de esos recursos se ha frenado su adquisición”, aclara Ramón Mirabal.

Una lección del nuevo mecanismo apunta a que productos como el cubo de leche, alambre de púa y la bota de goma figuran entre los de mayor demanda y menor nivel de existencia. Por otra parte contrasta el lento movimiento —quizás inciden los altos precios— de recursos útiles como las cercas eléctricas, algunos tipos de neumáticos, cajas plásticas y de madera.

Vale decir que la venta sin subsidio trae aparejado ahorro y durabilidad del insumo, realidad expresada en este ejemplo: antes la provincia necesitaba para la cosecha de tomate unas 30 000 cajas de madera; la última recolección demandó solo 3 000.

“El abastecimiento no es el óptimo, pero ha mejorado; igual debemos prestar atención a los criterios de los productores porque existen renglones de uso rápido como machete, lima, saco y medicamentos, y la venta hoy solo se autoriza en cheques, a través de la cooperativa, si fuera en efectivo se viabilizaría el proceso”, manifiesta Aramís Sánchez Utrera, especialista de Suministros Agropecuarios en Taguasco.

“Antes te llegaba lo que te traían, ya tenemos los recursos en la puerta del campesino; la desventaja que le veo es el encarecimiento de algunos productos”, expone Idel Santana Concepción, vicepresidente de la cooperativa Emiliano Rodríguez, de Taguasco.

“Este mecanismo es una garantía y si el campesino pudiera comprar directo fuera mejor todavía. Si se me enferma un cerdo la medicina está ahí, pero hay que buscar al representante de la cooperativa para poder acceder al medicamento; ese proceder ocasiona demora para una situación como esa; lo más difícil es el recurso y lo tenemos cerca”, manifiesta el productor taguasquense Miguel Pérez Francisco.

La experiencia espirituana de los puntos de venta directa —extendida ya a otras provincias— cosecha más frutos que insatisfacciones; mas, los reclamos de los productores son terrenales y merecen atención porque puede fluir mejor el sistema comercial, respaldarse la producción y propiciar que las lecciones vengan siempre del lado positivo, como esa del lote de aves salvado en El Pedrero gracias a la cercanía del medicamento.

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