Nunca he sido un perdedor

Siempre porta un sombrero, como todo buen campesino.Ángel Jiménez (El Socio) narra sus vivencias como cuadrero, juez de pista y precursor de la ganadería en Cuba.

“Lo digo y lo mantengo, mientras tenga uso de razón y sepa lo que estoy haciendo no dejaré de entregarme a la ganadería, ni al movimiento de la Agricultura Urbana, del cual soy fundador. A pesar de mis 84 años, la jubilación no está en mis planes todavía”.

Con verbo enérgico y sin muchos rodeos, el viejo conocedor de tantas cosas dialogó con Escambray. De un lado, las preguntas que buscan desenterrar historias; del otro, las respuestas acertadas de Ángel Jiménez Venegas, El Socio, como todos conocen al espirituano diestro en el juzgamiento de animales para ferias, el cuadrero o el asesor de la Agricultura en la provincia.

¿Cuándo nace esa pasión por la ganadería?

Desde que era un niño, porque mi padre compraba reses en Camagüey para traerlas al territorio, yo tenía 10 u 11 años, pero me pegaba al trabajo para ayudar a la familia. A la escuela iba; pero los tiempos eran duros y había que buscarse los frijoles. Así comencé a relacionarme con el ganado, a conocer de razas y del manejo.

Años después, siendo apenas un jovencito, me contrataron como cuidador de caballos, en la finca El Cacahual. Entonces recorrí la isla mostrando animales, hasta que los dueños me enviaron a Santo Domingo a exhibir sus mejores ejemplares, ese fue mi primer evento competitivo internacional como cuadrero; luego del triunfo de la Revolución vinieron otros, en México, por ejemplo, y en la Feria de Rancho Boyeros, a la cual asisto desde su inauguración.

¿Por qué lo titulan como experto ganadero?

Será porque me preparo constantemente, cada folleto que llega a mis manos lo leo con detenimiento para aprender, cuando se juntan los conocimientos viejos y los nuevos, las cosas resultan.

El buen ganadero debe saber cómo se cría y desarrolla un animal; a mí nunca me gustó exhibir ejemplares malos, si salgo a la pista es para ganar, nunca he sido un perdedor y eso se lo debo a las enseñanzas de otros y a las que me dio la vida.

¿Cómo logra juzgar un animal?

Aplicando la sabiduría, eso lo aprendí de los canadienses; pero el mejor juez del ganado es el propio criador, que lo sigue en su desarrollo desde que nace. Si el ganado es de leche, debe distinguirse por sus aplomos, por tener buena cabeza, un esqueleto pronunciado, los hilios bien formados y el lomo recto. Pero en el caso del Cebú, que es de carne, cuenta con más cuero, cabeza, cuernos y hueso; claro, sin Cebú no hay carne y sin Holstein no hay leche.

También es una voz autorizada en temas de caballos.

Desde mi infancia he llevado a la par la ganadería vacuna y la equina, en El Cacahual me consagré a los caballos, con la raza más pura de estos contornos, el criollo partibarcino y el criollo dorado carinegro. Dicen que entró por Trinidad y fue traída por los españoles, los que, buscando adentrarse en la isla, se instalaron en la zona de El Cacahual, así comenzó a desarrollarse su crianza, hasta lograr una raza puramente de la localidad.

¿Pudiera hablar de su encuentro con Fidel?

Eso fue por los años 60, yo vivía en la finca San Juan Bosco y era el administrador de la granja Manuel Ascunce Domenech, y un día se apareció el Comandante Fidel a mi casa y poco después repitió la visita, allí surge una conversación sobre el ganado F1, por el cruzamiento de Holstein con Cebú, él se viró para mí y me preguntó: “Socio ¿cuántas novillas hay aquí?”, y con la misma dice: “Caramba, yo que quería quitarte el apodo de Socio y es lo primero que digo; está bien, entonces sigue siendo El Socio”.

Luego me enseñó una lista para que le sirviera de práctico en un recorrido por las fincas Los Molinos, Santa María, El Hondón, Las Llanadas y El Algarrobo, todas ganaderas. Al día siguiente salimos temprano. Hubo partes del camino que recorrimos a pie, atravesando arroyos y él hasta se tiró en una poceta para refrescar. Venía cargado, con mochila, brújula, un cuchillo, una cantimplora y hasta un fusil, como si fuera de campaña.

Pasado un tiempo, Fidel volvió a la provincia y fuimos al plan arrocero de La Sierpe, allí explicó lo que se quería lograr; pero al ver tantas yaguazas se alarmó. Hizo unos tiros y mató 17, las trajo para la casa de visita de San Juan Bosco y le indicó a José María, el cocinero, que las abriera y les sacara el arroz que traían en el buche. Él mismo lo pesó en una romana para calcular cuánto se comía cada ave en una noche. Entonces orientó dar una batida a las yaguazas, organizaron brigadas de varias partes del país para cazarlas. Hasta en los carnavales de ese año vendieron cajitas de comida con fricasé de yaguaza.

¿Y cómo conoció a Raúl?

Cuando vino a Sancti Spíritus y quiso visitar la Feria en 1996, entonces me buscaron. Él llegó y saludó, me pidió que le hablara del lugar y mientras recorríamos la instalación, le fui explicando la utilidad de cada área, los pabellones y las cuadras. Se interesó por conocer sobre la pista de juzgamiento y le hablé detalladamente de su función. Al terminar me dijo: “Voy a retratarme contigo y te enviaré la foto”. A los pocos días me la trajeron con un papelito que decía: “Esta foto es histórica, póngala donde usted quiera”.

¿Qué opina de las ferias en Sancti Spíritus?

Las ferias se han desarrollado en función del rescate de las tradiciones ganaderas, porque ahora los animales que se utilizan los cuidan adecuadamente, los alimentan, los preparan, tal y como se hacía en los tiempos de mayor auge en la actividad, eso es en el caso de los que participan en el juzgamiento. En cuanto al rodeo, el equipo espirituano es el mejor del país, gracias, en primer lugar, a la preparación de los atletas que se entregan para deleitar al pueblo, y en segundo, a la dedicación de Gustavo Arias, el alma del rodeo en la provincia.

¿Qué es lo que más disfruta El Socio?

La ganadería y haber formado una familia decente, con seis hijos, y aunque ninguno siguió mis pasos en la actividad, los quiero igual.

One comment

  1. La ganadería y haber formado una familia decente..Hace honor a la edad,eso es sabiduria

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