Provocaciones Made in Cuba

El joven fotógrafo echa amarras al arte conceptual para reflejar la importancia capital que los medios de prensa juegan al interior de los cambios que actualmente experimenta nuestro país. La urgencia de un cambio de discurso en la prensa cubana aflora en la muestra personal de Héctor Herrera.

La frase Made in Cuba se ha convertido en fórmula ubicua para distinguir cualquier producto cultural elaborado al interior de nuestras fronteras. Usualmente aparece junto al obligatorio código de barras, garantizando la calidad del artículo o indicando su genuino lugar de procedencia, de ahí que los cubanos nos hemos apropiado de ella para convertirla en sello de autenticidad, para demostrar que “somos lo que hay” y “tenemos lo bueno”.

Verla como título en la exposición personal de Héctor Herrera Acosta que por esto días acoge la galería Oscar Fernández Morera es un guiño cómplice a los tiempos que corren: momentos de crisis económica y pérdida de valores, donde se desdibujan ciertos principios de la civilidad.

A partir del periódico Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, este joven fotógrafo de probado talento echa amarras al arte conceptual para reflejar la importancia capital que los medios de prensa juegan al interior de los cambios que actualmente experimenta nuestro país.

El periódico, esa herramienta cultural consumida por millones de cubanos, que provoca colas y es esperado, perseguido, comprado, revendido y reciclado de mil maneras, bajo las manipulaciones digitales de Héctor es segmentado como salchichas al plato, mide fuerzas con una memoria flash y se transforma en bastón, tirapiedras, mordaza, martillo o alfiletero: símbolos de marcada polisemia, absolutos protagonistas de piezas impactantes cuyos formatos no demeritan su profundidad ideológica, que nos hacen reflexionar sobre la urgente necesidad de abordar en la prensa plana nuestras circunstancias epocales sin tapujos ni doble moral, de enarbolar preguntas y propiciar respuestas, de hacernos reservorios de la verdad, criticar lo mal hecho, exaltar aquello que en verdad merezca la pena y otorgar voz al silencio.

He aquí algunos de objetivos primordiales que Héctor Herrera nos recuerda a periodistas graduados y de oficio con esta lúcida muestra,  pues hoy más que nunca debemos asumir la responsabilidad de reflejar la ardua lucha que libramos para sacudir los viejos rezagos y vigorizar a fondo los sedimentos de nuestra nación.

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