Sancti Spíritus y Remedios: Dos villas, una historia

Iglesia de Remedios.El acto fundacional espirituano y el de San Juan de los Remedios estuvieron vinculados por la figura de Vasco Porcallo de Figueroa.

 

Cuando a inicios de enero de 1514 se reunieron en el puerto de Xagua —hoy Cienfuegos— el Adelantado Don Diego Velázquez de Cuéllar y su “estado mayor” para la conquista y colonización de la isla en su parte central, entre los presentes se encontraba Vasco Porcallo de Figueroa y de la Cerda, el más linajudo de aquellos personajes y el que más influiría en el proceso fundacional con su impronta decidida y violenta.

En la cita, donde coincidieron también Pánfilo de Narváez, Fernández de Oviedo, Fray Bartolomé de Las Casas, entre otros conquistadores, se determinó dónde debían ser fundados los siguientes pueblos castellanos de la ínsula.

A escasos días quedaría instituida la Santísima Trinidad, y luego, sucesivamente, las villas del Santo Espíritu —junio de 1514— y la de Santa María del Puerto del Príncipe. A diferencia de sus análogos, en todos estos actos fundacionales estuvo Porcallo, quien tomaría ventaja al ser él único en reinar como dueño y señor en lo que luego se llamó San Juan de los Remedios, conocida como la octava villa.

CÓMO IRRUMPE REMEDIOS

Si bien en Xagua no se acordó nada específicamente sobre la fundación de Remedios, según se atestigua en la obra Historia de las Indias, del padre Las Casas, es hecho confirmado que los conquistadores si conocían la existencia de asentamientos aborígenes en la provincia india de Sabaneque, a donde llegó en viaje de exploración a finales de 1513 la expedición encabezada por Narváez, de la cual formaban parte el propio Las Casas, Juan de Grijalva y otros.

De acuerdo con el relato de Fray Bartolomé, citado por el historiador Francisco Martínez-Fortún —Anales y efemérides de San Juan de los Remedios y su jurisdicción— “los expedicionarios encontraron en este territorio varios pueblos de indios, siendo los principales Savana o Cavana, Caraháte, o Carahate, Caybarién, etcétera”.

“los expedicionarios encontraron en este territorio varios pueblos de indios, siendo los principales Savana o Cavana, Caraháte, o Carahate, Caybarién, etcétera”.

Los hispanos recién llegados se establecieron en Caraháte, que según referencias de distintos textos y estudiosos estaba situado en el Cayo Conuco. Allí permanecieron hasta principios del año 1514, cuando prosiguieron hacia occidente en su bojeo exploratorio.

Al efectuarse la citada reunión de Xagua, ya aquellos hombres estaban de vuelta de su periplo de reconocimiento y poseían al menos una idea aproximada de las características de la isla en sus porciones central y occidental.

De modo que cuando se fundan Trinidad, Sancti Spíritus y Puerto Príncipe, Porcallo, quien detentaba importantes propiedades en la comarca de Xagua, ya tenía bien pensados sus próximos pasos signados por la codicia y el afán de conquistar nuevos dominios.

Por tanto, no perdió tiempo en posesionarse de los poblados indios de Caraháte y Sabana —también llamado Zavana— fundando en el primero, ubicado en Cayo Conuco, lo que de inicio se llamó Santa Cruz de Vasco Porcallo. Algún tiempo después, refiere Martínez-Fortún, los españoles se trasladaron a la costa, frente al Cayo Conuco en el fondo de la bahía de Tesico, al lugar conocido hoy por Pueblo Viejo.

Y continúa diciendo el historiador remediano: “Dicho pueblo: Santa Cruz de Vasco Porcallo (…) se mudó bien pronto algo más al interior por lo baja y pantanosa de la costa, la falta de agua dulce y el exceso de mosquitos, al sitio donde estaba ‘Sabana’ o ‘Cavana’, pueblo indio de alguna importancia (…)”.

Y deducen los estudiosos que en 1538, cuando se dan las primeras alarmas por la presencia de bandidos de mar en la costa, debió haberse efectuado una tercera mudanza en busca de mejores terrenos, alejados del peligro de incursiones piráticas, radicándose el pueblo en el lugar que hoy ocupa la ciudad. Este traslado se llevaría a cabo el día de San Juan, de ahí el nombre de San Juan de los Remedios, a unas 2 leguas del litoral.

Iglesia Parroquial Mayor de Sancti Spíritus.LA IMPRONTA DE PORCALLO

Sin abandonar las haciendas de Xagua y otras que llegó a poseer en la jurisdicción de Trinidad, ni las propiedades en el propio villorrio, Porcallo se estableció en Caraháte, Cayo Conuco, empresa en la que fue acompañado por familias que respondían a los apellidos Alonso, Souza, Raposa —estas dos últimas, de Portugal— Pavía, Marques, Leal, Díaz, Boscán, Carvajal y Rojas.

Luego, a los primitivos colonos hispanos y portugueses se unirían los Gutiérrez, Rodríguez de Arciniega, Pérez de la Cruz, Rodríguez Romero, Muñoz, Soria, Reyes, Salas, Pareja, Pérez Prado, Pérez de Alejo, Monteagudo y Manso de Contreras, cuyos apelativos permanecen aún en Placetas, Sancti Spíritus y otras localidades de la antigua región villareña.

Pero, ¿por qué no aparece Remedios como villa por lo menos hasta 1545 si existía como pueblo indio-español ya en 1514-1515? En un principio porque fue fundada al margen de la Corona, como un feudo personal de Porcallo. Investigadores como Manuel Martínez Escobar en su Historia de Remedios,  sostienen que allí no existió un ayuntamiento hasta más o menos aquella fecha. ¿Y por qué no se constituyó ese cabildo? Daniel Acosta Valle, bibliotecario jubilado y estudioso de la historia remediana, da una respuesta tajante: “Porque Porcallo no quería. Yo estoy de acuerdo con lo que plantea la historiadora Natalia Raola Ramos —acreditada investigadora local, ya fallecida—. Ella aseguraba que mientras Porcallo vivió, no dejó hacer un ayuntamiento en Remedios porque decía que eso lo perjudicaba. Un cabildo local y la presencia de oficiales reales solo hubiesen estorbado su desempeño como amo y señor de la comarca”.

“Dicho pueblo: Santa Cruz de Vasco Porcallo (…) se mudó bien pronto algo más al interior por lo baja y pantanosa de la costa, la falta de agua dulce y el exceso de mosquitos, al sitio donde estaba ‘Sabana’ o ‘Cavana’, pueblo indio de alguna importancia (…)”.

En ese año de 1545 el obispo Sarmiento visitó Sabana, donde para entonces Vasco Porcallo tenía sus haciendas y asiento. Escribió el prelado: “Había 20 casas y bohíos, con iglesia y capellán letrado a quien mantenía aquel rico hacendado, con cuatro esclavos en las minas de oro, que le producían 100 castellanos; eran 80 los laboríos naturales 120 los esclavos negros”.

Dispuso entonces el Obispo la construcción de una iglesia y un hospital de piedra en el pueblo de Porcallo, que durante largos años dependió de Sancti Spíritus en lo religioso y administrativo, y sacerdotes de la Iglesia Parroquial de la villa del Yayabo iban en visitas pastorales y a oficiar misa en San Juan de los Remedios.

La fecha de 1545, cuando ya Porcallo pasa más tiempo en Sancti Spíritus —donde muchos lo repudiaban por haber asesinado 25 años atrás al regidor Hernán López— y en Puerto Príncipe, coincide con la creación del cabildo local remediano y, por tanto, con la que muchos historiadores sitúan como la de la fundación oficial de esa villa.

INFLUENCIAS RECÍPROCAS

Las interacciones entre Sancti Spíritus y Remedios se extendieron por lo menos hasta finales del siglo XVIII, ya emergida Santa Clara como centro político-administrativo.

Según la investigadora remediana María Flores, cuando se estudian documentos que abarcan desde el período de la conquista hasta el llamado Siglo de las Luces, se encuentran numerosas evidencias que confirman esa hipótesis, y eso ocurre con las actas capitulares de ambas localidades y con otros manuscritos de carácter oficial-administrativo o de otra naturaleza.

En el Diccionario biográfico remediano, de Fortún y Arnáez, aparecen abundantes referencias a los vínculos corporativos, familiares y comerciales entre las dos villas. Por ejemplo, María de la Caridad Camacho, nacida en Sancti Spíritus —quien se casó con el también espirituano Esteban José de Frías y Lezcano, cirujano famoso—, cuando se muda para Remedios, allá por 1765, deviene benefactora de ese pueblo, pues con un donativo suyo de 10 000 pesos oro se construyó la primera escuela pública.

Por su parte, Frías y Lezcano le compró la hacienda Seibabo a Isabel María San Miguel y Manso de Contreras, y este dinero, junto con el proveniente de otras propiedades liquidadas por esta monja y sus dos hermanas también religiosas, hicieron una fortuna que depositaron en el Banco de Inglaterra. Pasadas dos centurias, todavía se habla de la famosa saga de los Manso de Contreras.

Nota: El autor agradece a Mirla Casas, funcionaria del Archivo de Historia Francisco Martínez-Fortún, de San Juan de los Remedios, por su aporte para la realización de este trabajo.

2 comentarios

  1. Sabia de la fortuna de los Manso Contreras,pues tengo familia que han gastado dinero tratando de reclamarlo,entre ellos un sacerdote catolico;creo que ya murio y de los demas reclamantes estan tan viejitos que es posible que ni se acuerden.Un saludo desde miami,Protacio

  2. Lo felicito periodista,por tan ameno,interesante y documentado trabajo.Remedios siempre ha sido mi ciudad favorita después de mi natal SS,pero desconocía esta conexión.

Deja un comentario

Escambray se reserva el derecho de moderar aquellos comentarios que irrespeten los criterios ajenos, ofendan, usen frases vulgares o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.