Un museo danzario

El grupo cabaiguanense mantiene casi intacta la tradición danzaria de las Islas Canarias. Multipremiada y autóctona, la Danza Isleña Portadora de Pozas mantiene una tradición casi desaparecida en las Islas Canarias.

Para unos resulta un deleite bien conocido, sin embargo otros, no logran creer cómo en Cabaiguán, específicamente en su poblado de Pozas, se baile una danza que en Canarias solo se conoce por las historias de los más viejos. Hace más de ocho décadas que existe la leyenda, para contagiar a emigrantes y descendientes de este municipio espirituano que no puede desprenderse de sus raíces.

“Hoy se le cataloga como patrimonio de la cultura canaria en América, porque es el único grupo que a pesar de los años se ha mantenido con las mismas características y la misma línea melódica, sin perder o desvirtuar su folclor canario. Al mantenerse con vecinos y familiares de la zona, todos pertenecientes a la comunidad de Pozas, se le considera el único Grupo Portador que existe en Cuba”, explica a Escambray Felicia Estepa, su directora actual.

Corría el año 1928 cuando el inmigrante de Tenerife José Garcés fundó el grupo, por la nostalgia que sentía de volver a su patria. Nunca imaginaría aquel isleño abrazado a la mayor de las Antillas que luego de tanto tiempo su legado quedara seguro.

“Desde entonces tiene un formato musical compuesto por dos timples, cuatro guitarras, dos panderetas, dos bandurrias y las vocalistas. En la parte danzaria son seis parejas de baile. Cada integrante lleva un arco de flores, que simboliza la alegría, la festividad y todo lo que concierne a la cultura popular y a la cultura tradicional de Canarias”, sentencia Felicia.

En 1996, al declararse José Garcés Artista Post Mortem y como parte del aniversario 500 de Los Realejos, el grupo realizó una gira por el archipiélago isleño y en el 2007, por la autenticidad del trabajo y las características de su baile, efectuaron varias presentaciones en Venezuela, donde demostraron ser ejemplos vivos de la tradición canaria de la danza.

“El vestuario que utilizan es del campesino de Tenerife del siglo XVIII y XIX. Solo presenta una modificación hecha por el propio Garcés, las chaquetas de mangas largas para hombres y mujeres, por el calor del Caribe, las hizo manga corta. El repertorio del grupo está integrado por malagueñas, folias, tajaraste, polcas y el baile más primitivo de La Palma, llamado Conde de Cabra”, señala Estepa.

La Danza Isleña Portadora de Pozas ha salvado los recuerdos de cientos de isleños de aquí y de allá, que han visto en ella los bailes de su niñez. Con más de ocho décadas de existencia ha recibido el reconocimiento de folcloristas, músicos y personalidades de Canarias y ha merecido varios premios como Cultura Comunitaria y Memoria Viva, pues constituye el único grupo portador de este baile en el continente americano y el archipiélago español.

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