El delegado de Gavilanes

Eugenio Díaz Pérez desarrolla su labor en el mismo corazón del lomerío a 32 kilómetros del municipio espirituano de Fomento.

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Eugenio muestra el transporte que sube diariamente desde Fomento. (Foto: Vicente Brito)

El amanecer lo sorprendió en Santa Rosa, un caserío distante de Gavilanes, la comunidad donde vive. Luego se irá hacia Cuarto Congreso, el otro asentamiento, sin que el sol despunte todavía. Y es que allí debe estar muy temprano para realizar las asambleas de rendición de cuentas del delegado a sus electores antes de que los habitantes agarren los avíos y se adentren en el monte para recoger café, la principal fuente de empleo en esas zonas.

Al pie de un algarrobo se produce el contacto en el que hombres y mujeres del lomerío plantean sus preocupaciones; aunque hoy no son muchas, porque Eugenio Díaz Pérez, el delegado de la circunscripción 51 del Consejo Popular de El Pedrero, en solo tres años de labor, logró disminuir a dos los 14 planteamientos permanentes que existían cuando asumió esta responsabilidad.

“Este es mi quinto período de Rendición de Cuentas —dice—, cuando llegué los problemas llovían: el vial en mal estado, el transporte que no subía a Gavilanes, los tendidos eléctricos o el alumbrado público estaban entre los planteamientos más recurrentes; pero nos propusimos buscarles la solución y en casi todos los casos lo logramos”.

¿Cuál es el secreto?

Tramitarlos en el lugar y con la persona indicada, yo he tenido suerte en las gestiones realizadas directamente con los representantes de las empresas y organismos del territorio, con los cuales me he comunicado y entre todos encontramos respuesta a las inquietudes de los electores”.

¿Cuáles planteamientos siguen sin solución en tu agenda?

La disponibilidad de un carro de guardia en Gavilanes para sacar a los enfermos hacia la ciudad, hace unos años tuvimos una ambulancia, pero con el reordenamiento de Salud se la llevaron y hoy dependemos de que vengan desde Fomento a buscar los casos de urgencia, lo cual resulta absurdo, pues ese mismo transporte sirve al resto de las comunidades del territorio y, si está fuera del hospital en el momento que se solicite, entonces los del lomerío tendrían que esperar varias horas para poder bajar al llano.

El otro planteamiento está relacionado con la suspensión de la escuela de Cuarto Congreso, que la quitaron para unificarla con la de Gavilanes y los niños de allá arriba deben recorrer unos cuantos kilómetros diariamente para poder recibir las clases.

Pero yo estoy seguro que ambos reclamos algún día encontrarán respuesta, porque la Revolución se hizo para ayudar a los más necesitados, para mejorar el nivel de vida de la población y sobre todo, figuran los residentes en el Plan Turquino, por eso esperamos que nuestras peticiones sean atendidas.

¿Qué satisfacciones tienes como delegado?

Sentirme útil, saber que muchas cosas mejoraron en estas lomas desde que comencé al frente de la circunscripción, porque, aunque el delegado es portavoz de la política del Estado y su misión es tramitar y proponer soluciones, no ejecutar, siento que en la medida que me he dado a conocer y me he acercado con respeto a los directivos del municipio he logrado mayor entendimiento y efectividad en mis gestiones, que son, a fin de cuentas, las aspiraciones de la gente que habita en estas montañas.

Cuando veo la aceptación que tiene el minirrestaurante y el círculo social, los resultados de la escuela, la tienda mixta o la mejoría que muestran las transmisiones de televisión y radio, incluso, las comunicaciones telefónicas en la zona, así como la estabilidad del transporte que viene desde Fomento, entre otros logros, entonces pienso que sí vale la pena ser delegado; aunque para ello nos toque caminar solos por esos intrincados caminos para llegar hasta la última casa donde exista un elector.

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