Gerardito no cargó con el pesar de la cárcel

Julio Peñate: Aquí están sus nombres hasta que ellos los quiten. Foto: Vicente Brito.Refiere Julio Peñate Orozco, un guajiro de Gavilanes, testigo de la amistad que unió a su familia con la de Gerardo Hernández Nordelo, el Héroe de la República de Cuba.

La casa de Julio Peñate Orozco, en las cercanías de Gavilanes, sigue siendo un sitio de referencia obligada. Allí se entrecruzan la historia y las vivencias de una familia campesina que ayudó al Che y a los miembros de su tropa rebelde antes del triunfo victorioso de 1959; allí se selló también una entrañable amistad con Gerardo Hernández Nordelo, quien luego se convertiría en Héroe de la República de Cuba.

De cómo surgen los lazos de hermandad entre las familias Peñate y Hernández, las relaciones que perduran en el tiempo, las motivaciones y el sentir por cada momento que compartieron juntos habla Julito, el continuador del legado, en la humilde casa de la serranía fomentense.

¿Cuándo viene Gerardo por primera vez a Gavilanes?

Siendo apenas un niño, él tenía unos ocho años y yo casi 20, vino aquí con su familia, que a su vez fue invitada por mi tía Isabel Peñate y su esposo. Ella trabajaba como secretaria del padre de Gerardito, así siempre le llamamos, quien en esa época era el director de la Empresa Pieles y Tenería, en La Habana; desde la primera visita a nuestra casa surgió una gran amistad.

Venían varias veces en el año: en vacaciones, los 26 de Julio o los 31 de diciembre, y se fue haciendo más profunda la amistad, al punto de que Gerardo, el padre, siempre que viajaba a Ciego de Ávila o Villa Clara por asuntos de la empresa, se llegaba a Gavilanes; aunque fuera por un par de horas para saludar a los viejos.

¿Qué recuerda de Gerardito en ese entonces?

Él fue un niño intranquilo, como casi todos a su edad. Le gustaba corretear por los patios detrás de los animales, ir hasta el río o sentarse a ver el juego de dominó. Su padre fue un fanático del dominó, al que no le gustaba perder y cuando lo hacía, venía por la revancha, entonces sentaba al pequeño cerca de él para que aprendiera del juego.

¿Cuánto tiempo estuvo visitando Gerardo esta casa?

Hasta que se hizo un adolescente, luego dejó de venir con sus padres y solo las hermanas lo hacían a cada rato, él estudiaba y ya era más difícil, me imagino; pero la comunicación nunca se perdió, incluso, cuando mi hermana María de los Ángeles estudió en La Habana paraba en su casa.

Pasaron algunos años de ausencia, pero un día se apareció con un grupo de compañeros recién graduados del Instituto de Relaciones Internacionales Raúl Roa. Vino por Sancti Spíritus, en una caminata hasta Caballete de Casa y luego terminaron aquí.

Papá los acogió con mucha alegría, eran como 10 muchachos pero Gerardito venía de guía. Llegaron por la tardecita, eso fue como en el 87, aquí hicieron comida, hablaron de muchos temas y el viejo les contó historias relacionadas con El Che. Luego se acomodaron en el portal, la sala, en toda la casa y al día siguiente se fueron. Esa fue la última vez que nos visitó.

¿Cree que Gerardo olvidó estas vivencias en Gavilanes?

Claro que no, estando ya en prisión se publicó una carta que envió a Freddy Pérez Cabrera, un periodista de Villa Clara, donde deja claro lo que significó para él las visitas a este lugar. Aquí la guardo de recuerdo y mira lo que dice:

Tendría que escribir demasiado para expresarte la importancia que para mí tuvieron aquellos viajes a Gavilanes, siendo apenas un niño (…) de cada pedazo de ese lugar brota un poco de historia (…) Aquellos fueron mis primeros contactos con los campos de Cuba, con la belleza indescriptible de sus montañas, su vegetación, su fauna y, sobre todo, con la increíble nobleza, humildad y generosidad de nuestros campesinos (…)

¿Qué sintió al saber que Gerardito, el niño convertido en hombre estaba preso en cárceles de los Estados Unidos?

Fue difícil imaginarlo encerrado, a veces pensaba en cómo había perdido su juventud tras las rejas, sus momentos más preciados con la familia, sin recibir visita, ni de la esposa.

¿Y cuándo supo de su regreso a Cuba?

Yo estaba en Gavilanes y un vecino me dijo que los Héroes volvían. Ese día, cosa que nunca, no vi el noticiero del mediodía, regresé a la casa asombrado, con unos escalofríos, de solo pensar en la noticia y cuando escuché las declaraciones de Raúl, miré al cielo y lloré, te digo que lloré, no se si de alegría o de emoción, fueron tantas cosas juntas a la vez. Mi primer pensamiento fue para Gerardito, y también para su padre que no lo pudo ver convertido en Héroe.

Se vio fuerte, enérgico, con espontaneidad, con voluntad, como si se estuviera preparando todo este tiempo para su llegada. Gerardo no acarreó el pesar de la cárcel, se mostró como un valiente.

¿Ha pensado en la posibilidad de que Gerardito los visite?

No solo lo pienso, estoy convencido de que vendrá a la casa del viejo Peñate y esta vez acompañado de Adriana y Gema, solo hay que esperar a que su vida se estabilice. En cualquier momento lo veré aparecer por ese camino, con la risa de siempre en los labios.

   Si tuviera la posibilidad de mandarle un mensaje ¿qué le diría?

Que me siento orgulloso de él, que le deseo lo mejor y que aquí lo estamos esperando. Él está feliz, pero nosotros también porque al verlo fue como revivir a una persona, como lograr lo imposible. Mi mayor esperanza será mirarlo parado frente a la casa, a él y a los demás Héroes. Hace muchos años puse sus nombres aquí, en este árbol y juré que solo los quitaría cuando ellos regresaran. Ahora los dejo para que sean ellos mismos los que los retiren, si quieren porque para mí es un honor tenerlos ahí, dando la bienvenida a cada visitante.

One comment

  1. Rogelio Hernandez Peña

    Saludos Xiomara y felicidades por el dia de las madres.
    Vivo en Cienfuegos, pero soy natural de las minas de Jarahueca. Ahora cumplo misión en Angola.
    Muy emocionante el artículo, te pido estes al tanto de esa visita que seguro harán los 5 y la publiques.
    Rogelio

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