Hechizos de una escritora lunar

María del Rosario Basso Ibarra, autora de Hechizo de luna, realza constantemente las riquezas naturales e intelectuales de la isla.

Cierta vez el poeta británico G. K. Chesterton soñó con un árbol que devoraba pájaros durante el invierno y, al llegar la primavera, le brotaban plumas en lugar de hojas. Curiosamente, hace algunos días supe de un ciruelo yayabero que, al ser sembrado con infinito amor por un sapo y una rana, no daba frutas, sino ranas y sapitos.

Semejante portento lo debemos a la imaginación de María del Rosario Basso Ibarra, autora de Hechizo de luna (Editorial Luminaria, 2014), cuaderno que, si bien está destinado al público infanto-juvenil, pueden disfrutarlo lectores de todas las edades gracias a su exquisita factura y el acertado tratamiento de diversos temas vinculados a los niños y las niñas de hoy, tales como la incomunicación entre padres e hijos, los traumas causados por el divorcio y los devastadores efectos de la guerra.

Asimismo, Hechizo de luna incluye referencias a la Caperucita Roja, el Gato con botas, Aladino y el Patico feo, pues la intertextualidad es uno de los elementos característicos en la obra de Basso, quien sabe apropiarse de motivos y personajes ya antológicos en la historia de la literatura infantil para tejer versos que hablan sobre la belleza interior, la realización de los sueños y la necesidad de construir un mundo pacífico donde se respeten las diversidades.

Sin embargo, es también un libro profundamente cubano, pues realza constantemente las riquezas naturales e intelectuales de la isla. Incluso rinde tributo a la villa espirituana al retomar motivos arquitectónicos, compositores y géneros musicales que forman parte indisoluble de nuestra identidad cultural.

¿Cuántos granos de polen caben en una flor? ¿Existen mariposas transparentes? ¿Por qué los flamencos duermen sobre una sola pata? ¿Qué es la muerte? ¿El oro tizna? He aquí algunas de las preguntas que podemos encontrar reflejadas o respondidas en este magnífico poemario, cuyas páginas también recrean con singular lirismo múltiples sucesos cotidianos, aparentemente simples pero henchidos de magia, como pueden ser el despertar de las flores, la caída de la tarde o el lamento de un grillo trasnochado.

María del Rosario Basso es en realidad una niña que lleva la escritora por dentro. Mientras releía Hechizo de luna, la imaginaba alzando el vuelo hasta el único satélite natural de la Tierra para urdir tiernos cantos que tengan la brevedad de un beso y sean igual de maravillosos. ¿Qué nuevas rimas ha soñado allí esta mujer hechizada y un poquito lunática, como toda poeta que se respete? ¿Llegarán a nosotros sus próximos versos aderezados con polvo de estrellas y brillo sideral? Eso solo el tiempo y la luna lo saben.

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