Javier Vázquez: Hay que clasificar para no ser refuerzo

Javier Vázquez asegura que le gustaría un día poder discutir el título con Sancti Spíritus.El lanzador espirituano Javier Vázquez dialoga sobre sus vivencias como jugador con el equipo de los Piratas.

 

De las distinciones de la más reciente Serie Nacional de Béisbol, el subcampeonato de Isla de la Juventud resultó la noticia más impactante. De sus proezas y leyendas aún se habla cuando se busca un referente a la hora de ponerle sello propio a eso que llaman jugar a la pelota a puro corazón.

Un pedazo de esa historia late en un escondrijo de Pitajones, en las estribaciones montañosas trinitarias, donde Javier Vázquez Juviel, a la vez que sopesa el tamaño de una medalla para él impensada, explica “desde fuera” las razones del éxito pinero.

Primero, la noticia de su elección lo cogió casi movido, pese a que su entrenador Juan de Dios Peña le había advertido que siguiera entrenando, pues podrían pedirlo: en la primera fase acumulaba 41 entradas lanzadas, un triunfo y un revés y 2.85 PCL.

“Eso no estaba en mis planes, pero yo quería ser refuerzo, no importaba si era con la Isla, me dio por llorar, pues me habían tenido en cuenta.

“Según Pantoja, él me pidió por mis números, le hacía falta un zurdo y un relevista. Es verdad que al principio no estuve bien, me sentía muy ansioso, quería lanzar mejor que todo el mundo y los entrenadores me dijeron que lo hiciera igual que siempre, así le gané a Ciego y cogí confianza. Después me ponían a cada rato, en los juegos que iban perdiendo y me fui adaptando”.

Así también se fue disipando aquel pensamiento fijo en el mar, el barco, los viajes y esa especie de “beca” obligada por la lejanía. Para adaptarse, Vázquez llevaba casi un magisterio, a pesar de sus escasos 23 años; no solo por la subsistencia que, tras el fallecimiento de su madre, se las ingenia junto a su hermano porque “a veces tienes el dinero y no encuentras qué comprar”, sino también por las tantas veces que debe recorrer a pie los 8  kilómetros que dividen a Pitajones de la carretera hacia Sancti Spíritus cuando la guagua no alcanza o no viene, ya sea para entrenar y jugar con los Gallos o para llegarse a la Universidad en los cuatro años de la licenciatura en Cultura Física que cursa.

“Para irme fue tremendo, aquí no me coordinaron pasaje, fui varios días a la terminal a ver si lo conseguía, pero finalmente me fui gracias a Frederich Cepeda que me llevó en el carro en que se trasladó para Artemisa”.

Los piratas lo acogieron cual uno de su barco. “Me sentí como en Sancti Spíritus, es un pueblo donde gusta mucho el béisbol, la gente que vivía cerquita del estadio hasta nos lavaba la ropa”.

Eso lo pagó con creces el día que lanzó el juego de su vida en aquel sexto partido del play off que permitió a la Isla llegar a un séptimo juego. Entonces entró en medio de un mar revuelto: con dos carreras encima en el marcador, Ciego de Ávila llenó las bases con un out y Vázquez subió al box para enfrentar al peligroso Yoelvis Fiss.

“Entré en un momento tenso del juego, simplemente fui a dar strikes y a lanzarle pegado a Fiss, que es un buen bateador y no podía darle nada ahí al medio de home. Yo estaba confiado, le tiré recta pegada y me dio rolling para doble play; en ese momento me salieron bien las cosas”.

En ese partido el trinitario se adueñó del box con una carrera y dos hits permitidos ante 17 bateadores enfrentados, y cuatro boletos en cinco entradas y dos tercios lanzadas.

“El equipo nuestro hizo otras dos carreras, pero me confié mucho con Yenier Pérez, que es otro gran bateador, y se me quedó una recta al medio y me dio jonrón. Los entrenadores hablaron conmigo y me dijeron que lanzara como si el juego estuviera cero a cero y pude continuar. Luego me quedé un poco preocupado cuando entró Mendoza, soy un poco fatal para eso de estar ganando los juegos y que después el relevista me lo pierda, pero todos los entrenadores me decían: Tranquilo: ese es el mejor cerrador de Cuba y así pude ganar”.

Desmentiste eso de que los espirituanos no definen en momentos cruciales.

Siempre salgo con la idea de que voy a sacar out y mis entrenadores Juan de Dios y Roberto “El Caña” Ramos, que fue quien me captó, me enseñaron que el relevista debe venir a sacar el out que le toca, con bases llenas, hombres en base; ya después el juego es otra cosa.

¿Pudiste descifrar qué tiene la Isla?

“Es un equipo muy unido, que nunca se da por vencido. En el noveno inning, así estén perdiendo por cuatro carreras y dos outs, dicen que van a ganar, la única figura como aquel que dice es Michel Enríquez, él apoya mucho al equipo, es un pelotero extraclase.

“Ellos juegan con el corazón porque quiero decirte que, aunque nos trataron bien, las atenciones no fueron las mejores, es un municipio, no una provincia. Tras el regreso de la Serie del Caribe yo pasé mucho trabajo la noche que llegué como a las siete, luego de haber salido de aquí el día anterior, nadie me esperó, tuve que coger un bicitaxi y pagarlo, para comer caminábamos como 9 cuadras…, pero es el mejor equipo de Cuba porque, con todo eso, gana.

“Cuando perdimos al final nos pusimos tristes, pero enseguida nos sentimos contentos con la medalla de plata, todo el pueblo de Morón nos fue a felicitar, fue muy lindo, aunque, para colmo, de regreso tuvimos un accidente con un camión de caña y casi nos volcamos”.

Javier Vázquez ahora entrena por su cuenta en Pitajones a la espera de ser llamado a la preselección de los Gallos y luego darlo todo para evitar ser nuevamente refuerzo.

“Me siento contento porque nunca había estado en una final, pero me gustaría un día poder hacerlo con Sancti Spíritus, es mi equipo y la provincia que quiero que triunfe. Por eso quiero ganar 10 juegos o más. Hay que clasificar obligado para no ser refuerzo”.

One comment

  1. Felix Gonzalez

    no esta en el equipo de trinidad que discute el campeonato provincial. por qué?
    saludos,

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