La cooperativa de Pilar

Una mujer asume las riendas de su base campesina y representará al colectivo en el XI Congreso de la ANAP

Pilar Martínez Hernández resultó electa delegada directa al XI Congreso de la ANAP por el municipio de Yaguajay.

La dispersión geográfica de las fincas campesinas que integran la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Luis La O, enclavada en áreas del Plan Turquino en Yaguajay, no ha dejado de ser un obstáculo en los empeños productivos; sin embargo, esa lejanía parece achicarse desde que hace dos años María del Pilar Martínez Hernández tomó las riendas de la junta directiva.

A partir de entonces los cooperativistas han tenido en la presidenta una guía y aliada, capaz de pedir explicaciones por el incumplimiento, de reconocer el resultado; una mujer que encara los problemas, prefiere caminar los surcos y poner los oídos en la tierra.

“Mis raíces son campesinas, estuve 15 años en Educación; no pensé nunca que fuera a trabajar en la cooperativa, pero el anterior presidente, vecino mío aquí, en Meneses, me comprometió para económica y así empecé. No sabía nada, claro, antes era distinto, hoy todo es más complejo, las cuentas de la CCS se parecen a las de una empresa”.

Según su relato, se dirige fácil porque tiene mucho apoyo, hasta del Banco y la Empresa Agropecuaria, y buenos compañeros. Tal vez por ello afirma que la dirección de la cooperativa ha sido más sencilla que llevar la economía.

“La comercialización es lo más complejo, por muchas razones: la situación geográfica, hay áreas a más de 20 kilómetros, tenemos el transporte en mal estado y hay que sacar los productos hasta el punto en Meneses. El otro gran problema es el impago de leche, granos y carne, hemos tenido atrasos hasta de cuatro meses y muchos campesinos viven de ese dinero diario”.

SIN ESPERAR POR EL CIELO

Producir sin garantía de agua, pues la mayoría de los cultivos dependen del cielo, es quizá el mayor desafío al que se enfrentan los 138 cooperativistas. Aún así la CCS ha sabido convertir los planes en un asunto sagrado y, por ejemplo, de lugares como Llanadas Abajo, El Rincón, Ojo de Agua y Meneses salieron para la industria láctea en el 2014 cerca de 162 000 litros de leche, unos

20 000 más que cuando comenzó hace siete años la entrega de tierra en usufructo.

De 8 toneladas de frijol aportadas el pasado año, se planifican 44 para el 2015; también 140 toneladas de maíz y 150 de carne de cerdo.

“No tenemos deuda y la cooperativa ha sido seria para pagar las contribuciones al presupuesto, a pesar de que enfrentamos pagos atrasados a nuestras producciones”, subraya Yoel Fernández Pérez, al frente del área económica.

La instalación de un termo en El Rincón repercutió a favor de la producción de lechera y se incorporaron campesinos que anteriormente entregaban queso, de acuerdo con Noelkis Castillo Pérez, responsable del punto refrigerado.

FRUTOS EN LLANADAS ABAJO

“El campesino no se puede retirar, la tierra lleva una lucha constante”, expresa Alberto (Pupi) Pell Hernández, un cosechero que a los 64 años se pasa el día trabajando para extraer de aquellos suelos tomate, viandas, maíz y leche.

“El termo es una comodidad, favorece el manejo del ordeño, protege el alimento y ha resuelto un problema grande”, comenta. Para el experimentado campesino no hay desvelo mayor que cuidar el suelo; no ha conocido el descanso desde que su papá se asentó allí en 1933.

—“¿Que dónde aprendió el muchacho?, en la escuela de Pupi Pell, soy su profesor”, expresó.

Un giro de 180 grados dio Juan Miguel Morales cuando se desplazó de La Sierpe a Llanadas Abajo. Aquí se hizo usufructuario por el antiguo Decreto-Ley No. 259 y hoy como el productor más integral de la CCS Luis La O, sobresale por las producciones y ventas a Acopio de viandas, granos y tomate.

“Todo en el campo me desvela, hasta si no llueve; para tener resultados hay que enamorarse de la cosecha igual que de la mujer y si no trabajas todos los días, 10, 12, 14 horas, no coges nada”, afirma Juanqui el Loco, como es conocido en la zona.

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