Yaguajay: El valle desconocido

El valioso patrimonio industrial al norte de Sancti Spíritus está en franco deterioro, una situación que viene agravándose tras el cierre definitivo de los últimos centrales

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Escasas estructuras se conservan del barracón de esclavos del central Narcisa. ( Foto: Oscar Alfonso Sosa)

Lo que el tiempo se llevó. En el antiguo barracón de Cartaya los gruesos muros de adobe descarnados aún dejan entrever las llagas de la esclavitud. Lianas multiformes juguetean por las paredes de arriba hasta abajo. Con total desparpajo, los hierbazales cubren el piso y las últimas decadencias del trapiche Bofil. Por un milagro de la arquitectura colonial la torre del ingenio Belencita se mantiene casi intacta, con sus ladrillos rojizos en carne viva. Ruinas nada más.

Al patrimonio cultural azucarero de la comarca al norte de la provincia se lo tragó el olvido. Sus raíces se remontan a la instauración del modelo de plantación azucarera esclavista que, según los estudiosos, penetró en los territorios espirituanos de forma limitada: por Trinidad, al sur, y por Yaguajay, al otro extremo.

El investigador Esteban Acosta asegura que en esta región entre 1845 y 1860 la caña comenzó a adueñarse del paisaje con la fundación de los ingenios Belencita, Santa Catalina, Soberano y Aurora. En 1877 ya existían nueve ingenios en esa llanura y la zona se convertía así en una de las más atractivas para la expansión del azúcar hacia el este.

¿PATRIMONIO MUERTO?

El censo agrícola de 1946 ubica a Yaguajay en el lugar 16 entre los municipios cubanos en la producción cañera. Algo más de una década después los centrales de la zona controlaban 3 240 caballerías y empleaban a 6 400 trabajadores. Pero la riqueza tangible del patrimonio colonial azucarero había comenzado a decaer desde mucho antes.

“Aquí llegaron a existir más de 20 entre trapiches e ingenios, comenzando por el ‘Camaján’, propiedad de don Diego de la Coloma, considerado el primer poblador de Yaguajay. La tea incendiaria de los mambises destruyó algunos de ellos como el Constancia, Urbaza y Aurora. En 1898, el Generalísimo Máximo Gómez acampó con sus tropas al oeste de Narcisa, en el ingenio Océano, de don José Bofil”, detalla a Escambray Gerónimo Besánguiz, director del Complejo Histórico Comandante Camilo Cienfuegos y defensor a ultranza de la riqueza cultural e histórica del territorio.

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Central Narcisa desmantelado. (Foto: Oscar Alfonso Sosa)

Con la centralización de la industria azucarera muchos resultaron demolidos y solo quedaron tres: el Noriega, después convertido en Vitoria; Belencita, que luego fue Narcisa; y Rosa María, que pasó a llamarse Nela. Pero de aquellos ingenios iniciales solo sobreviven algunas ruinas muy mal conservadas y sin ninguna protección, al igual que del resto de la infraestructura complementaria para el desarrollo de esa rama económica.

Los muelles y embarcaderos, estructuras indispensables para la comercialización de esta mercancía, también tomaron auge cerca de la costa, donde los barcos de gran calado no podían entrar, y llegaron a sumar una docena, incluidos uno ubicado en Carbó —el más conocido durante el pasado siglo— y el de Vitoria, donde se mantiene un restaurante.

Besánguiz, historiador sin pausas, lleva a punta de lápiz además todo el desarrollo del ferrocarril, que surgió paralelo como eslabón imprescindible para el traslado de la producción de azúcar primero y el servicio público después: “Aquí se construyeron más de 500 kilómetros de líneas y se inauguró la más estrecha del país, que llegó a monopolizar el tramo entre Caibarién y Chambas”.

Desde el punto de vista patrimonial, ¿qué valor le concede a la industria azucarera del territorio?, inquiere Escambray.

“Durante más de 400 años Yaguajay vivió de la industria azucarera. El municipio siempre dependió económica y espiritualmente de la caña. En las familias, los oficios pasaban de padres a hijos y luego a los nietos, lo mismo en los centrales que en la plantación, como parte de una idiosincrasia. Hasta algunas raíces de las parrandas de barrio aquí tienen que ver con este cultivo. Cuando el país decidió redimensionar la industria azucarera, el municipio perdió los centrales y la fábrica de torula. Todo eso no ocurrió como un proceso largo y natural, sino muy rápido, como cuando se va el sol. Ese fue el tiro de gracia a nuestra cultura azucarera”.

¿Por qué se han destruido tanto las valiosas construcciones heredadas de la época colonial?

“El patrimonio no es solo de Cultura ni de un organismo en particular, es de la sociedad, y quienes dirigen tienen que buscar soluciones para mantenerlo. Creo que la cultura y el patrimonio de Yaguajay no han estado en el centro de la preocupación ni de sus dirigentes ni de sus pobladores.

“Se deterioraron las construcciones, las máquinas, por ejemplo en el 2004 teníamos 11 locomotoras del siglo antepasado y de inicios del XX, tres casas de locomotoras con máquinas herramientas hechas por encargo a Inglaterra y todo eso ha salido para La Habana, para Materias Primas, para otros lugares. Desaparecieron 500 kilómetros de ferrocarril por arte de magia. Aquí queda una locomotora y poco más. Todavía algo puede salvarse. Todos debemos ayudar a propiciar las soluciones”.

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Almacén de azúcar del central Vitoria (Foto: Oscar Alfonso Sosa)

SALVAR LAS RUINAS

Probablemente, hasta la mayoría de los pobladores de Yaguajay desconozcan la valía real de estos tesoros y su pésimo estado de conservación. Según algunos expertos, de los sitios sobrevivientes los mejor preservados resultan el barracón de Cartaya, la nave de Vitoria, la torre de Belencita y las ruinas de Júcaro.

“Tenemos el censo, el mapa y un levantamiento primario, pero para hacer allí acciones arqueológicas necesitamos un proyecto por áreas y que sea aprobado por la Comisión de Monumentos. Contamos con una prospección y una estrategia. En Sancti Spíritus no existe un solo Valle de los Ingenios, aquí tenemos un Valle costero de los ingenios y estamos trabajando para proponerlo como parte de la Ruta del Esclavo”, comenta José Chirino, jefe del grupo de estudios arqueológicos aquí.

Contra el patrimonio azucarero de Yaguajay han atentado desde ilusorios buscadores de oro y las ventas a Materias Primas hasta los imperativos económicos impuestos en estos años de crisis, a tal punto que la memoria colectiva no ha conservado ni el lugar donde acampó el Generalísimo con toda la justa gloria que lo acompaña.

“Tenemos la idea de restaurar el barracón de Cartaya para en un futuro montar un gabinete de arqueología, con el fin de estudiar el sitio aborigen de Playa Carbó. Queremos comenzar por Júcaro para buscar ese mundo perdido bajo la tierra durante años, pero todo está solo en ideas y lo primero sería proyectar el uso de lo que se rescate porque de lo contrario se volvería a destruir”, asegura Chirino.

La intención de salvaguardar y potenciar esta zona por su valor patrimonial y con fines utilitarios, como parte de una ruta turística por su cercanía a los polos de Santa María y Cayo Coco, parece razonable como una opción en aras del desarrollo local, prácticamente sin cimientos desde el abrupto cierre de la industria azucarera en el municipio. El antecedente de un recorrido en tren turístico con una locomotora antiquísima ya existió hace unos años. Todo parece poco para salvar de las ruinas lo que el tiempo se llevó.

7 comentarios

  1. Vale la pena decir que siendo maquinista de los ferrocarriles de cuba en el central Uruguay de jatibonico bi con mucha tristesa la destrucion y posterior silencio en sus Centrales al igual que los muchos que fueron destruidos un error garrafal por parte de la direccion del pais y hoy continuan cometiendo dichos errores en los pocos que quedan con la implantacion del tiro directo al basculador y destrullendo el patrimonio ferroviario de siglos de existencia no se porque tantos errores y no son capases de ver el daño economico no es lo mismo un tren con 30 carros que un camion con dos remolques no se quizas me equiboque pero lo dudo salusos.

  2. Qué lástima que no leí este trabajo en 2015 cuando lo publicaron. Hoy es 18/Mayo/2018 y no se cuanta vigencia tenga pero igual me siento en el deber de escribir mis consideraciones.
    Soy Yaguajaense, vivo desde hace muchos años fuera de la provincia pero allá están las memorias de mi infancia y adolescencia, también mi sentir, como suele ocurrirle a casi todos los emigrados. Creo extraordinario que se hagan trabajos como este, denuncias al olvido y al desarraigo. No solo la memoria azucarera está en cuestión, hay grandes riquezas en Yaguajay que nadie menciona, áreas protegidas de gran belleza, lugares históricos, conocidos y anónimos, valores culturales que han ido difuminándose con los nuevos tiempos.
    Hace unos años entré a un sitio de la provincia (cuyo nombre me reservo), donde debía haber información de todos los municipios. El sitio que se actualizaba muy poco solo tenía información de Trinidad, todo sobre Trinidad, de Sancti Spiritus, Jatibonico, La Sierpe, Fomento, Cabaiguán, Taguasco, Yaguajay NADA, PÁGINA EN BLANCO. Trinidad es bello, es un polo turístico, me he bañado en sus playas, Viva Trinidad, pero ¿y los demás? Trinidad solo no es la provincia de Sancti Spíritus. Hay otras cosas bellas en nuestra provincia que pueden y deben aludirse. Hay que hablar de Jobo Rosado, de las aguas termales de Mayajigua, de los manglares al norte de Yaguajay, del monumento a Camilo Cienfuegos, de Jarahueca y su bienal Identidad, de tantas cosas que atesora esa tierra.
    Qué bueno que en Cuba hemos entendido que el patrimonio histórico también es interesante para el foráneo, que se puede hacer turismo de ciudad, turismo histórico, turismo de naturaleza (no solo de sol y playa). Sueño con el día en que Yaguajay pueda mostrar al visitante la mejor de sus caras, que el poblador local se enorgullezca de su nombre aborigen, de sus curvas del Yigre, de sus ríos limpios, de sus manglares, de sus cotos, de los centrales y sus ruinas, del Pelú de Mayajigua y sus muchas historias y leyendas, de la ruta de Camilo en la invasión, Venegas, Iguará, Meneses, Yaguajay y sus dragones, de las grandes figuras que ha gestado, Amelia Peláez, Lourdes Gurriel, Pedro Luis Ferrer, Ada Elba Pérez, por citar algunos. Anhelo sentir que hay una voluntad real de darle al municipio el lugar que merece, que deje de ser un figurante más en la geografía espirituana, que sus dirigentes y todos los actores involucrados comprendan que un lugar así no puede seguir oculto, apartado, mencionado solamente el 28 de octubre y referenciado por el paso de un huracán. Denle a esa tierra la importancia que merece y nos dará tantos frutos y alegrías como muchos no alcanzan a imaginar.
    Dicho todo esto solo me queda ofrecer disculpa por la extensión y gracias a quien tenga la paciencia de leerlo.
    A la autora del reportaje, mil gracias.

  3. La realidad DUELE, fui pobladora de Narcisa y todavía tengo familia allí, tan parece que cayó allí una bomba atómica y no ha quedado nada, recuerdo con nostalgia las locomotoras a Vapor, el olor del humo y los tantos extranjeros que llegaban a ver como todavía funcionaban a pesar del tiempo era algo insólito, y lo insólito hoy es ver la total destrucción que hay allí. a lo poco pronto se empezará a desplomar la torre del antiguo central, y es que me llama ta atención en la foto como sigue en pie la antigua torre, hace mucho que no voy ni de visita y lo lamento mucho, pero a juzgar por lo visto se me oprime el corazón, porque es verdad, allí no queda nada de nada, se viven momento difíciles pero allí no hay mucho de que agarrarse ni aferrarse .

  4. muy buen trabajo de la periodista , pero solo abarca a las zonas aledañas a la localidad de Yaguajay , no hace referencia a la localidad de Mayajigua y sus alrededores que también tiene una amplia tradición azucarera fijase a tal punto , que el mencionado poblado de Mayajigua y sus alrededores al final del siglo XIX e inicios del siglo XX su infraestructura economica era muy superior a la de hoy donde todo esta debastado y no hay empleos para sus moradores que han tenido que emigrar a trabajar hacia cayo Santa María y Cayo Coco y el día que se terminen las obras de construcción en estos mencionados polos yo no se que va a ser de nosotros donde vamos a trabajar porque la verdad el municipio no tiene donde emplear toda esta mano de obra .

  5. Coincido totalmente con el lector DDT en su Comentario, el que ha podido visitar el municipio norteño de Yaguajay se habrá preguntado en más de una ocasión: “a donde he llegado”, y la frase no es de asombrarse, pues tal parece un municipio detenido en el tiempo, abandonado, distante, donde al parecer es terreno de nadie, conozco bien que cuando la división política administrativa del 75 Yaguajay paso a ser parte de la nueva provincia de Sancti Spiritus, pero los nativos hubieran preferido y así ha sucedido a lo largo de estas décadas haber pasado a ser parte de Villa Clara o quizás de Ciego de Ávila, en fin hoy llegan más recursos de esas provincias vecinas que de su propia raíz de naturaleza. Y no quiero detallar aspectos como el trasporte público, o las infraestructuras viales que pese a que es uno de los municipios que posee en la provincia una planta de asfalto para la pavimentación de las calles y carreteras no se ve nunca la mejora, la infraestructura hotelera, en fin, si nos movemos tan solo unos kilómetros a algunos de sus poblados la situación empeora mucho mas, solo por citar dos ejemplos: Mayajigua y Meneses, el primero me duele en lo particular ver como se ha ido destruyendo un poblado tan rico en su historia y tradición actualmente tengo 32 años de edad y conozco ese poblado desde que estaba en el vientre de mi madre y no es que sea Mayajiguense, pero si mi familia y he observado a lo largo de estos años desde que tengo uso de razón como no se hace nada por tal de mantener sus costumbres y tradiciones, sus casa de puntal alto de madera tallada, sus portalones con sillones de madera, sus naranjales blancos, el propio San José del Lago, bueno no me alcanzaría este recuadro para comentar acerca de Yaguajay, espero – sé que no sucede muy a común, pero bueno-, que a personas que tengan que ver con la dirección del municipio se preocupe un poco mas y que se vean cambios positivos, porque estamos ya cansados de discursos baratos donde solo hablan en un lenguaje que tal parece entender solo ellos, y no su población con cifras de metas supersónicas o que se hizo tal y mas cual obras y al final la mayoría es mentira o sino a los dos meses de entregados se están cayendo en pedazos.

  6. Si fuer a solamente el patrimonio lo único deteriorado en Yaguajay.Aquí se perdió además toda la infraestructura anexa a la industria azucarera ,transporte, maquinaria, talleres de maquinado, se ha detriorado los antiguos caminos cañeros que ahora están en tierra de nadie.¿Y qué decir de lo que llaman casco histórico? Ahí sólo queda el casco.Lamentablemente ha pasado y pasa por muchos tapices.Yo soy de los que piensa que este municpio nunca le ha importado a la provincia,aunque a muchos de los que vivimos aquí tampoco nos importe la provincia con la cual no simpatizamos-un criterio bastante generalizado.A pesar de los esfuerzos de proyectos y el empeño de muchos Yaguajay sigue sufriendo las políticas verticales, cualquiera desde la habana decide por ejemplo utilizar las tierras del Valle de Caonao para producir granos.La gran mayoría de nustras producciones toman otros destinos por políticas nacionales.Las pocas riquezas que le quedan a Yaguajay concentradas en la agricultura se esfumas, sólo quedan en los cintillos de titulares o en algunos discursos locales para alabar la producción de frijoles, leche , ganado vacuno y cerdo entre otros que toman carretera para los balnce nacionales.De esas y otras heridas puede hablar el yaguajayense de a pie, si por que los hay de a pie, e incluso sin zapatos.

  7. Magnifico reportaje de la periodista y ojala que los que tiene la obligacion de escuchar,oigan ..Un pais que no cuida su memoria esta condenado a repetir los errores indefefinidamente y es lo que ha ocurrido

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