Camaroneros espirituanos, entre los primeros de Cuba

Tras romper su propio récord de cosecha en el 2015, los camaroneros espirituanos se colocan entre los primeros de Cuba por su eficiencia y calidad de las producciones

Los muestreos a la biomasa garantizan también la calidad de las cosechas. (Foto: Xiomara Alsina/ Escambray)
Los muestreos a la biomasa garantizan también la calidad de las cosechas. (Foto: Xiomara Alsina/ Escambray)

Indetenibles en sus propósitos de superar con creces las 653 toneladas de camarones alcanzadas en el año 2015, utilizando los mismos estanques de siempre pero con un mayor aprovechamiento de los recursos asignados para la actividad: así se definen los integrantes de esta rama pesquera en la provincia.

En declaraciones a Escambray, Leodán Quesada Roura, director de la Unidad Empresarial de Base Cultizaza, dijo que las tres granjas destinadas al cultivo intensivo (unas 345 hectáreas) se sometieron a una rigurosa preparación, fertilización y mantenimiento, antes de iniciar los actuales ciclos productivos, porque ahí se define buena parte de los resultados productivos de la entidad.

La camaronera de Tunas de Zaza reporta hoy indicadores de lujo, si se compara estadísticamente con las restantes instalaciones de este tipo en la isla. Así lo define también el propio Leodán al destacar que los rendimientos por hectáreas superan los 1 200 kilogramos, cuando años atrás solo alcanzaban 900; con un 76.2 por ciento de supervivencia de los animales, 16.2 más que lo logrado en etapas anteriores y un factor de conversión de 1.78 toneladas de pienso para obtener cada tonelada de camarón, inferior a lo cuantificado hasta entonces.

De cara al futuro los camaronicultores espirituanos laboran en la recuperación de unas 40 hectáreas, que por más de 18 años estaban inutilizadas, y que en saludo al 26 de Julio fueron desbrozadas de maleza y hoy se encuentran en proceso de nivelación y otras en otras acciones, para sembrarlas en septiembre y de esta forma sellar las áreas cultivables dentro de la unidad.

Mayor sentido de pertenencia, riguroso control de los recursos y mejores condiciones para trabajar, a partir de la entrada de algunos equipos destinados a la actividad —díganse: un carro isotérmico para el traslado de las capturas a la planta procesadora, un tractor nuevo y algunas bombas de agua que garantizan el líquido en los diferentes proceso—, así como la estabilidad en la entrega de las larvas procedentes del centro de desove de Yaguaramas, en Cienfuegos, posibilitan también la marcha ininterrumpida de los ciclos.

Lo cierto es que los obreros de esta rama en la provincia se sienten estimulados, no solo por los resultados productivos y la aplicación de sistemas de pagos más asequibles, sino también porque logran culminar cada período con crecimientos sostenidos, unido a indicadores de eficiencia y calidad de los animales que se envían a la industria para su beneficio y comercialización en el mercado internacional, porque este constituye, sin dudas, uno de los fondos exportables con mejores dividendos para el territorio.

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