Deudas del arrendamiento en unidades de servicio a la población

El arrendamiento nació torcido —apuntan varios directivos del Grupo Empresarial del Comercio y la Gastronomía entrevistados por Escambray—, y por más que intenta especializarse, sigue en deuda con la población

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La calidad en el servicio debe ser la primera premisa en el arrendamiento. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Por más que traté de buscar una explicación al incremento de los precios en determinados servicios personales y del hogar, ya sean los que solicitamos para arreglar un calzado, un reloj o cuando queremos hacernos un pelado o un arreglo de uñas, nunca encontré la respuesta adecuada; aunque alguien se encargaba de recordarme que todas las unidades vinculadas a estas prestaciones estaban arrendadas, como parte de un programa que empezó en el 2013 por determinadas provincias y se extendió rápidamente a todo el país.

Tampoco entendía que en ese mismo saco de cobros multiplicados de productos cayeran también las entidades de la gastronomía, unas 244 hasta el cierre de marzo en el territorio, porque es en ellas donde los espirituanos buscan los alimentos que salvan el desayuno o la merienda escolar, solo que ahora aparecen envueltos, no en papel de celofán, como convendrían atendiendo al alto costo de los mismos, sino en una gama de insatisfacciones.

“¿Acaso el arrendamiento no es sinónimo de calidad y confort?”, se preguntaba Marlén Díaz frente al mostrador del bar Norma, en la ciudad cabecera.

Y en efecto así debería ser, toda vez que el programa surge, precisamente, para buscar alternativas que permitan mejorar la eficacia de las prestaciones, para librar al Estado de servicios a la población y generar ingresos a los trabajadores por cuenta propia a partir de su propia gestión. Ahí radica, precisamente, la primera respuesta a mis interrogantes.

“Solo que el arrendamiento nació torcido —apuntan varios directivos del Grupo Empresarial del Comercio y la Gastronomía entrevistados por Escambray—, y por más que intenta especializarse, sigue en deuda con la población”.

De un lado los arrendatarios refieren como la principal dificultad para su desempeño la falta de un mercado mayorista, a donde buscar provisiones, lo que dificulta no solo la compra de mercancías, sino sus posibilidades de gestión, al punto de caer en contravenciones, pues no pocos de los que residen en zonas rurales han sido tildados como acaparadores por agentes del orden, cuando intentan trasladar los productos adquiridos en la ciudad hacia sus unidades, como también apuntan como problemas la igualdad en el cobro de impuestos estén radicados en el campo o en la ciudad.

“Hay que ordenar el mercado mayorista para las fórmulas no estatales y que estas logren comprar al precio minorista menos el 20 por ciento del descuento”, afirmó en diciembre pasado Marino Murillo, titular de Economía y Planificación. Medida esta que, según se dio a conocer, está a punto de materializarse, con la apertura de tres establecimientos con estos fines en el país, uno de los cuales corresponderá a Trinidad. Aquí aparece la respuesta a otras inquietudes de la población, que espera una disminución de los precios cuando se estabilicen las compras de mercancías en dichos establecimientos comerciales.

Pero no constituyen estos los únicos cuestionamientos al arrendamiento, existen otros como el cobro indebido por la venta de cigarros, tabacos y ron, a pesar de que dichos surtidos son de los que aparecen en la Resolución 241/2012 del Ministerio del Comercio Interior, con precios invariables y con un descuento comercial que deja un margen de ganancia a la unidad.

A ello se unen los casos donde los arrendatarios exigen el pago por la entrada al centro, con la excusa de cubrir los gastos generados por el arreglo del inmueble o el alquiler de un equipo de audio contratado para determinada actividad, algo, que constituye una violación, pues según consta en el Artículo 5 del citado documento rector, existen flexibilizaciones relacionadas con las acciones constructivas, que permiten exonerar del pago del arrendamiento hasta un año a aquellos trabajadores por cuenta propia que asuman la reparación de los locales en los primeros 12 meses de labor y por única vez.

Según consta en la Delegación del Mincin en Sancti Spíritus, en visitas realizadas a unidades arrendadas en lo que va de año se han detectado problemas como la falta de imagen y la poca variedad de la oferta, fundamentalmente; aunque se aprecia una mejoría en cuanto a la documentación y los controles.

Sin embargo, la Dirección Integral de Supervisión y Control en la provincia destacó que en las inspecciones a diferentes municipios salieron a la luz violaciones de cobros en mercancías con precios establecidos, así como la venta de productos industriales o importados en cafeterías y el cobro del gel, la loción y cremas para afeitar en algunas barberías, cuando lo establecido es que dichos insumos forman parte del servicio; entre otras contravenciones, lo cual generó la aplicación de multas en 11 de los 12 centros verificados, con una cuantía superior a los 7 600.

El arrendamiento tiene deudas con los espirituanos, de la misma manera que en muchos sitios apartados la población agradece el rescate de un círculo social que ya no funcionaba; pero las empresas de Gastronomía y de Servicio, que son las titulares de estas unidades, no han sido sistemáticas a la hora de ejercer el control sobre las mismas, sobre todo, si se tiene en cuenta lo que contempla la resolución vigente, cuando resume. “Cualquiera de las partes que incumpla con lo instituido puede establecer reclamaciones e incluso prescindir de dicho contrato”.

2 comentarios

  1. más de lo mismo, el local que no cuente con las condiciones necesarias ¿por qué no lo multan y cierran hasta que este en condiciones de brindar un buen servicio? pero no, lo dejan asi y los encargados en vez de arreglarlo se embolcillan el dinero. La culpa de las malas scondiciones la tienen los que acuden a los sericios que alli se ofertan (porque ven en las condiciones que se encuentra y siguen iendo y mientras vayan seguirá abierto) y las autoridades que permiten que sigan funcionando, unos porque se dejan chantajear (tambien tienen necesidades) y otros por que no trabajan con rectitud. Asi que no busquen mas culpables ni se lamenten más, todo está claro, pero no hay peor ciego que el que no quiere ver.

  2. Muy buenas las reflxiones de la periodista, los directivos del Grupo Empresarial del Comercio y la Gastronomía siempre tienen una justificación para todo,se manifiesta cada vez que son entrvistados hasta cuando van a estar justificando, deben pasar a la acción o es que no se quieren buscar problemas, falta de control, que desde el 2013 no han sido capaz de cumplir lo establecido.

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