Exámenes de ingreso: la cuenta no da (II)

Este curso hubo un alto porcentaje de alumnos presentados en la primera convocatoria. (Fotos Vicente Brito / Escambray)
Este curso hubo un alto porcentaje de alumnos presentados en la primera convocatoria. (Fotos Vicente Brito / Escambray)

Las pruebas no destaparon nada, aseguran directivos de Educación en Sancti Spíritus, quienes difieren de los criterios expuestos por Escambray

A usted le asiste el derecho de coincidir o discrepar con las opiniones de los entrevistados. En consecuencia, en venideras ediciones Escambray traspasará el umbral de algunas escuelas

Exámenes de ingreso: la cuenta no da (I)

Desde la Francia decimonónica existe el derecho a réplica. Por ello, Escambray no ladea la cabeza y accede al interés de la Dirección Provincial de Educación (DPE) de Sancti Spíritus de disentir de las reflexiones periodísticas aparecidas en la edición del 28 de mayo bajo el título “Exámenes de ingreso: la cuenta no da”.

Como era previsible, el comentario, que analiza los resultados del territorio en la convocatoria ordinaria de estas pruebas, suscitó diversidad de criterios, que van desde la adhesión palabra por palabra a lo expuesto, pasando por quienes lo califican de indulgente, hasta los que discrepan con la esencia del texto.

A esta última línea de pensamiento se afilian Edelberto Cancio Lorenzo, director provincial de Educación; Morbelys Cuéllar Gutiérrez, subdirectora que atiende los niveles educativos, y Milady Raya Quesada, jefa del Departamento de Preuniversitario, quienes tienen las estadísticas bien claras: de los 1 340 estudiantes presentados, 479 desaprobaran al menos una de las asignaturas.

Edelberto Cancio, Milady Raya y Morbelys Cuéllar, de izquierda a derecha.
Edelberto Cancio, Milady Raya y Morbelys Cuéllar, de izquierda a derecha.

VOCES CRUZADAS

Morbelys: Los resultados no los consideramos una derrota. Paulatinamente Sancti Spíritus ha dado pasos a nivel de país, pasos consolidados que ubican a la provincia entre los cinco primeros lugares año tras año.

¿Compararse con otras provincias, en vez de hacerlo con uno mismo, no será una posición justificativa?

Milady: Nuestro primer análisis fue a lo interno, con nuestros docentes, metodólogos; se fue bien fuerte. Sí nos comparamos con nosotros mismos; vimos qué falló. No estamos justificando; estamos claros de que bajamos con respecto a nosotros mismos.

Morbelys: Sí estamos emulando con el país. Sancti Spíritus es una provincia, a diferencia de otras, con dificultades en la cobertura docente. Tenemos 490 necesidades en los diferentes niveles educativos, que se han ido cubriendo con alternativas; hay un maestro en el aula que garantiza la clase, pero la alternativa va en detrimento de la calidad.

Siempre nos quedan insatisfacciones porque se diseñó una estrategia provincial; se trató, incluso, de poner a los mejores docentes en grado 12 y un poco cubrir todas las insuficiencias que se puedan arrastrar. Sancti Spíritus está entre las provincias reconocidas con una estrategia más consolidada en la atención a las pruebas de ingreso.

¿Por qué si se diseñó la estrategia, los resultados que tienen la última palabra, son discutibles? Por ejemplo, en Matemática desaprobaron 454 alumnos.

Milady: Bueno, en eso estamos. Todos los municipios no obtuvieron los mismos resultados. Sancti Spíritus y Trinidad fueron los que peor salieron; Yaguajay resultó el mejor. El análisis es a nivel municipal y de escuela. En Matemática hay que exigirle rigor al muchacho a la hora de responder una pregunta. Nos faltó sistematicidad en la atención diferenciada; hacer un diagnóstico más fino aún con respecto a dónde está el problema del alumno.

Edelberto: Pese a que bajamos, somos la cuarta provincia que mejor salió. No es un problema espirituano; es el problema de rigor de un examen que había que trabajarlo. Revisamos los objetivos que no se vencieron y vimos qué hacer para la segunda convocatoria.

¿No es demasiado tarde para trabajar con esa fuerza en la preparación? ¿Faltó sistematicidad?

Edelberto: No es falta de sistematicidad; se sigue trabajando con quienes no aprobaron para consolidar un grupo de cosas. Y no es falta de interés hacia el estudio, esto ha mejorado; aunque todavía tenemos muchachos que llegan al preuniversitario y cuestiones intrínsecas los llevan a no tener interés por ir a la universidad, bien porque van a emigrar o porque tienen solvencia económica.

¿Por qué tantos estudiantes no pudieron alcanzar los ansiados 60 puntos en Matemática, si son los mismos que vencieron los objetivos de la asignatura en los tres cursos del preuniversitario, o la matrícula cambió?

Morbelys: La matrícula no cambió. Ellos vencen las pruebas en esos tres cursos; el examen de ingreso mide mucho más.

¿La falta de rigor permeó las pruebas correspondientes a los tres grados precedentes?

Milady: Para nada. Esas pruebas las elaboramos aquí; pero son revisadas y aprobadas por los metodólogos nacionales.

¿No resulta contradictorio que el 94.37 por ciento de los educandos venciera el examen ministerial de Matemática en la convocatoria ordinaria, realizado semanas atrás, y ahora casi el 34 por ciento desaprobara, aunque la prueba de ingreso evalúe un contenido más amplio?

Morbelys: No es que no tenga nada que ver; pero realmente las pruebas ministeriales miden otros objetivos; se hacen para el alumno promedio, para que pueda llegar a 60 puntos. Las pruebas de ingreso históricamente han tenido un nivel un poco mayor y miden otros contenidos, otros objetivos, que no son de grado 12.

Edelberto: Estamos hablando de dos cosas diferentes. La prueba de ingreso es el examen de 12 años de estudio.

¿Las pruebas de ingreso destapan de manera tardía las carencias del sistema educacional?

Milady: Teníamos un diagnóstico certero de lo que nos podía pasar. Aplicamos comprobaciones a los estudiantes para ver cómo marchaba la preparación. Desde la primera, el diagnóstico arrojó que Sancti Spíritus y Trinidad presentaban problemas en Matemática. Con estos dos municipios se proyectaron otras acciones. Las pruebas de ingreso no destaparon nada.

Si el estudiante poseía un índice académico digno y al final desaprobó o logró el aprobado por los pelos. ¿Ese índice era un engaño? ¿No escondía otras cuestiones?

Edelberto: No, no creo que escondiera otras cosas. Es otro tipo de prueba, evalúa otros objetivos y hay otras formas de evaluar. Esos exámenes los revisan los profesores de la Educación Superior; tienen otro sistema de calificar. Los muchachos se enfrentan a una presión psicológica, a un sistema complejo de preguntas.

Como provincia, hemos sido muy serios en los últimos años, incluso, hemos enfrentado incidencias graves de fraude y se han tomado medidas de todo tipo. Podemos afirmar categóricamente que las direcciones de las escuelas, de los municipios y de la provincia no disponen de elementos para acusar a nuestros maestros de paternalistas ni de facilistas ni de fraudulentos.

Independientemente de eso, la evaluación también tiene un carácter subjetivo. Pudiera ser que en algún lugar pudiera haber un maestro que en determinado momento haya aplicado subjetivamente una nota sin tener quizás todo el rigor necesario; pero sería un maestro dentro de los 17 000 del territorio. La mayoría de los maestros espirituanos se caracterizan por ser cumplidores de lo establecido.

En el sector educacional, como usted asegura, prevalecen los maestros y los profesores a carta cabal. No obstante, ¿descarta que algunos acepten hoy un regalo, luego otro, de manos de ciertos padres, para garantizar notas altas a sus hijos?

Edelberto: Yo no debiera ni responder la pregunta; si realmente yo creyera que eso pasara no debía estar aquí. Donde yo crea que eso esté pasando debiera ir a sustituir a toda esa gente. Si en algún lugar ha pasado son personas que no tienen nada que ver con lo que exigimos en el Ministerio de Educación.

Todos sabemos que fundamentalmente en la Enseñanza Primaria los padres se acercan bastante a los maestros y a veces tratan de agasajarlos con determinados obsequios; no creo que sea buscando una nota porque en la Primaria la nota no representa nada. Dondequiera que los maestros han pedido dinero para una fiesta, que han recepcionado regalos, que han utilizado a la familia para las cuestiones no establecidas, hemos sido enérgicos con eso.

¿Hasta qué punto ha disminuido la calidad de la enseñanza aquí, si se compara con el curso 2000-2001, cuando se llegó a más del 81 por ciento de aprobados en Matemática?

Edelberto: El criterio del Ministerio de Educación es que la provincia está haciendo uno de los mejores cursos de su historia. El reconocimiento del pueblo a la labor de la Educación es altísimo. Nunca el territorio había estado entre las cuatro mejores por sus resultados integrales. La provincia está disfrutando hoy de los mejores años de su vida, no porque estemos nosotros; sino porque es un trabajo de años, consolidado, de muchos compañeros.

No obstante —sin dejar de reconocer tal desempeño—, cuando se convocan exámenes con este rigor, existe un sinnúmero de desaprobados.

Edelberto: Hay un sinnúmero de desaprobados, pero pueden aprobar en una segunda variante. En todas partes del mundo los ejercicios de prueba tienen más de una presentación.

¿Por un lujo, los padres pagan a repasadores para sus hijos?

Edelberto: El tema de los repasadores transita no solo por la Enseñanza Preuniversitaria, sino por todos los niveles de educación. Desafortunadamente, no todos los repasadores contribuyen al fortalecimiento del contenido; sino que un grupo importante le hace las tareas y algunos trabajos prácticos. Incluso, utilizan el mismo sistema de ejercicios de nuestras escuelas.

No obstante, no podemos tapar el sol con un dedo; tenemos carencia de docentes; estamos alumbrando un cuarto sin corriente. Los padres ante situaciones determinadas han buscado el beneficio de algunos repasadores, que los hay honestos, serios; pero no todos tienen la preparación necesaria. Hemos demostrado como son los casos del Preuniversitario de Ciencias Exactas y de Fomento, que ahí no hay repasadores y sí un buen claustro de preuniversitario, como lo hay en Yaguajay.

La convocatoria a estos exámenes tiene defensores y detractores. ¿Una sola prueba puede medir los conocimientos adquiridos y decidir el destino profesional del educando?

Edelberto: Esta prueba es un mecanismo regulador para balancear entre la motivación y la intención profesional de los muchachos y la posibilidad de oferta de trabajo del país. Ese mecanismo permite que todos dispongan de las mismas oportunidades, y a partir del rendimiento académico cojan la carrera.

El sistema de escalafón de muchos años atrás era más vulnerable a que aparecieran personas a hacer lo que no debían. Quizás en una escuela no había el mismo rigor en relación con otra y, por tanto, muchachos con un nivel de conocimiento mayor no poseían notas tan altas como las de otros. El país decidió que el escalafón fuera el 50 por ciento y el resultado de la prueba de ingreso, el otro 50. El sistema se está tratando de perfeccionar y puede tener un nivel de injusticia, pero es necesario.

SIN PUNTO Y APARTE

A usted le asiste el derecho de coincidir o discrepar con las opiniones de los entrevistados. En consecuencia, en venideras ediciones Escambray traspasará el umbral de algunas escuelas para escuchar, también, el parecer de profesores, otros directivos, alumnos y familiares sobre el tema en cuestión, de marcado impacto popular, a sabiendas de que la verdad absoluta es agua entre las manos.

16 comentarios

  1. Es raro que no hayan publicado aún la tercera parte de la saga, que pude leer en escambray impreso. Aguardo ansioso, a ver si el señor que se hace llamar Pedro replica, porque allí pude leer una enorme cantidad de criterios de las personas a quienes supuestamente él defiende, que dicen cosas mucho más duras de las que escribió el periodista en el primer trabajo y que sabemos no las inventó él. Solo hay que vivir en sociedad y conocer la realidad, como bieen planteaba el director provincial de Educación, no se puede tapar el sol con un dedo, ahora, vaya usted a saber cuál es el sol de cada quién y de qué tamaño.
    gravias, excelente tema y muy buen tratamiento.

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