Exámenes de ingreso: La cuenta no da (III y final)

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El Centro Mixto Ignacio Agramonte, de Yaguajay, sintetiza los mejores valores de la calidad de la enseñanza. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Miembros de los tribunales de calificación, profesores, directivos, padres y escritores espirituanos colocan el punto final al debate

 

Doce años de estudio

Exámenes de ingreso: la cuenta no da (II)

Exámenes de ingreso: la cuenta no da

A pierna suelta duerme al fin la alumna Anabel Reyes Rodríguez. La pesadilla pasó. Previo a los exámenes de ingreso a la Educación Superior, no dudo que en los momentos de mayor tensión, la joven viera en sueños a Pitágoras cabalgando entre las tropas mambisas, o al demagogo Ramón Grau San Martín poblando de adjetivos su discurso electoral en busca de la presidencia de la República.

Odalys Rodríguez Pérez, la madre de Anabel, también respira a sus anchas, y aclara que tuvo que apelar a todo su oficio para no errar en el conteo de dinero en sus funciones habituales de supervisora en la sucursal de Cadeca, de Yaguajay, cuando llegó la hora de que su hija encarara las pruebas en blanco y negro.

¿Cómo su niña pudo salir ilesa?, indago.

“Gracias a sus profes del Ignacio Agramonte”.

En Sancti Spíritus, para los estudiantes de preuniversitario que rebasaron estas comprobaciones en su primera convocatoria y sus respectivas familias, los exámenes ya son mera historia; no así para los 479 que desaprobaron al menos una de las tres asignaturas: Matemática, Español e Historia.

Escambray está de vuelta con el aliento de haber despabilado los criterios de sus lectores, directivos de Educación e, incluso, de destacados intelectuales acerca de un acontecimiento reciclado curso tras curso: los resultados en las pruebas de ingreso.

EXPERTOS AL HABLA

En los días de revisión de los exámenes es más fácil entrar a la sede del Pentágono, en Virginia, Estados Unidos, que a la Secretaría General de la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez, donde radican los tribunales de calificación.

Debido al sistema implantado, el margen de error durante la calificación es mínimo, coinciden la doctora en Ciencias Pedagógicas María Elena Castro Rodríguez, presidenta del tribunal de Español, y los másteres Ysrael Coca Monteagudo y Ricardo Rojas Companioni, al frente del de Historia y Matemática, respectivamente.

Asequible para cualquier nivel de asimilación —evidente en el 92.3 por ciento de aprobados— resultó el cuestionario de Español, subraya Castro Rodríguez, a quien, no obstante, le inquieta cómo no pocos educandos llegaron hasta hoy con un número significativo de dislates ortográficos.

Mas, para la presidenta del tribunal la debilidad mayor se detectó en la redacción, criterio coincidente con el de la doctora en Ciencias Literarias y escritora Yanetsy Pino Reina, integrante de ese órgano y preocupada por las carencias culturales constatadas. “Inventarios léxicos muy pobres salieron a la luz, y su precariedad se hizo más visible al ver poca calidad en el manejo de las ideas”, añade.

No todos los estudiantes cayeron en las redes de dichas pifias; ser absoluto podría convertirse en pecado capital. Por su parte, en Matemática otro tipo de fallas colmaron la copa, según se desprende de las palabras de Ricardo Rojas, quien calificó de “muy laborioso y abarcador” el cuestionario. Si el estudiante venció el grado 12, sí podía resolverlo”, recalca.

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El profesor José Ramón Sánchez aboga por aumentar el rigor en las evaluaciones. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

¿El Ministerio de Educación Superior ha elevado mucho la varilla en cuanto a la complejidad de la prueba?

“No, no. El examen está en un nivel adecuado”.

Sin embargo, directivos y profesores de Educación aseguran que no se concibió para el alumno promedio.

“El estudiante promedio sí podía aprobarlo. Fue dramático ver preguntas en blanco o con apenas dos o tres pasos dados”.

Desconcertado también quedó Ysrael Coca, al revisar pruebas de Historia donde el alumno se abstuvo de responder la interrogante referida a la figura de Ernesto Guevara o lo hizo con escasísimos elementos. Fueron excepciones, pero los hubo, y se trata del Che.

A la par, Coca resalta el empeño de Educación en Sancti Spíritus en la preparación de los docentes y en la atención diferenciada brindada al grado 12; por eso, le quitan el sosiego los resultados de escuelas como la Frank País, de Trinidad; Leoncio Hernández, de Banao, y Honorato del Castillo, de la ciudad cabecera.

“Lo que hace falta no es emular con otras provincias, sino intensificar el trabajo y analizar los factores influyentes en los resultados”, manifiesta Coca Monteagudo, quien considera de “muy bien elaborado” el cuestionario aplicado.

En opinión del máster Carlos Gómez, también miembro del tribunal, la prueba “estuvo más cercana a lo que verdaderamente aspira hoy la enseñanza de la Historia”, y reveló “manquedades en la instrumentación de los programas de estudio desde la primaria hasta el preuniversitario”.

ESCUELAS ADENTRO: CONTRASTES

Si de resultados de las pruebas se comenta, el Centro Mixto Ignacio Agramonte y el Instituto Preuniversitario Urbano (IPU) Honorato del Castillo no se encuentran en Yaguajay y en la ciudad de Sancti Spíritus, como lo quisieron la naturaleza y el ser humano; sino en los polos norte y sur.

En el primero de los casos, todos los educandos aprobaron Español e Historia y cinco suspendieron Matemática de 43 presentados, y en el segundo, el 58 por ciento de los alumnos no alcanzó el mínimo de 60 puntos en al menos una de las tres materias: Matemática, 54 por ciento; Historia, 40, y Español —con un balance mucho más favorable— registró el 18.7 por ciento de suspensos.

Directora, ¿sus profesores son extraterrestres?, intento azuzar el diálogo con Yanirys Barreto Betancourt, al frente del Ignacio Agramonte.

“¡Qué va! Son muy consagrados y tienen un trabajo sistemático con el estudiante desde que entra al décimo grado sobre la base del diagnóstico, sin llegar al promocionismo. Al grado 12 debe llegar quien tenga las condiciones necesarias para enfrentar la universidad”.

¿Aún acecha ese problema?

“Aquí no, pero todavía hoy existen rasgos de promocionismo”.

Atento a la plática, José Ramón Sánchez, profesor de Matemática, esgrime su receta para salir con éxito del dilema del examen y arribar a la Educación Superior: trabajar, y aboga por que el rigor de las pruebas de los grados 10, 11 y 12 se acerque al de las de ingreso.

Como José Ramón y el profesor de Historia, Juan Leonardo García (Martel), Maribel Boffill Carvajal, de Español, paradigma igualmente en el magisterio espirituano, acompañó a sus alumnos desde grado 10 hasta el duodécimo.

Todo lo contrario ocurre en el IPU Honorato del Castillo, plantel que se encuentra actualmente “de rodillas”, como lo ilustra Pedro Jiménez Pérez, su nuevo director, quien advierte que más de la mitad del claustro corresponde a profesores contratados —incluidos técnicos de nivel medio—, cuyas obligaciones se limitan solo a impartir las clases. Quizás esa constituya una de las causas de su bajísima asistencia a las acciones de superación previstas allí.

A raíz de la estrategia diseñada a nivel provincial, pedagogos de vasta experiencia como Elpidio Morales, Carmen Alicia Pulido y Adriano Zamora —por cierto, contratados— asumen la docencia de duodécimo en el mencionado centro; sin embargo, “ellos no son magos”, aclara Doris Díaz Acosta, secretaria docente del anexo 12, en referencia a los vacíos cognitivos con los cuales llegan los educandos a ese grado.

Otra revelación venida de Doris Díaz me dejó pasmado: está demostrado estadísticamente allí que un alumno con índice académico de 85 puntos —peor aún si posee menos— “no tiene posibilidades” de dominar las pruebas de ingreso. Han transcurrido dos semanas de la conversación y aún hoy sigo boquiabierto.

SIN EMPECINAMIENTO

Si el laureado escritor fomentense Pedro de Jesús, quien discrepa de las reflexiones de los directivos de Educación aparecidas en la edición anterior, hubiera escuchado la acotación de Díaz Acosta, a lo mejor se animaría a remitir otro comentario a Escambray.

“Si el rigor en las evaluaciones sistemáticas, parciales y finales de nuestras escuelas constituyera una práctica fuera de toda duda, y, por tanto, el escalafón conseguido a partir de las calificaciones reflejara el verdadero grado de conocimiento de los alumnos, no se habrían implementado en el país, desde hace más de 20 años, los exámenes de ingreso a la Enseñanza Superior”, colige Pedro de Jesús en recientes apuntes enviados a nuestra Redacción.

Coincido con el narrador y ensayista en el reconocimiento al acto casi heroico que implica dar clases hoy, sobre todo porque los salarios, ni por asomo, retribuyen el valor de lo que instruir y educar significa. Nadie pretende, además, anular el desempeño de los directivos del sector, como opinan algunos de ellos.

Sin embargo, que apenas el 64.3 por ciento de los estudiantes no obtuviera 60 puntos en al menos en una de las asignaturas hace visibles mucho más las torceduras de la calidad de la enseñanza, aun cuando se insista en que Sancti Spíritus está a punto de concluir uno de los mejores cursos de su historia.

Este descalabro —sí lo es— semeja una cruz sobre las espaldas del sistema educacional y obedece a motivos multifactoriales. Ni todos los alumnos muestran a tiempo similar interés ni las familias tampoco; no disponer del personal docente idóneo y estable en determinadas escuelas cataliza el fenómeno.

No hablo solo de la Enseñanza Preuniversitaria; sino de las anteriores, como apunta Osmara Morales, madre de una egresada del Honorato del Castillo que sueña con aprobar la segunda convocatoria de Matemática y así poder cursar Medicina Veterinaria. Luego de gastar tanto dinero en repasadores, a Osmara, como a este periodista, la cuenta no le sigue dando. Por ello, donde dije “digo”… digo “digo”, y no es empecinamiento.

20 comentarios

  1. Cuiden lo que tienen, yo me formé en esa provincia y mi familia no invirtió ni un solo centavo en repasadores llegué a la universidad gracias a lo que me enseñaron en el Honorato del Castillo en aquel entonces en el campo y a mi esfuerzo personal y hábitos de estudio igualmente formados durante la enseñanza primaria y secundaria de esa provincia. Quise basada en mi experiencia aplicar lo mismo con mi hijo en Ciudad Habana y he fracasado hoy no hay salario que sustituya lo que hemos perdido se trata de creer, soñar y ver que estos sueños se hacen realidad y hoy los jóvenes no tienen sembrado nada de eso, al contrario como un mazazo en el rostro día a día suman argumentos para no creer sobre todo si miran a sus padres, abuelos y su alrededor.

  2. He seguido atentamente todos los artículos y comentarios publicados sobre el tema de los exámenes de ingreso a la educación superior en Sancti Spíritus.
    Este tema hay que analizarlo desde diversas aristas y con un enfoque multifactorial. No debemos olvidar que la educación es responsabilidad no solo de los educadores, pues la familia juega un importantísimo papel, así como la sociedad en general.
    Los 3 trabajos periodísticos publicados en Escambray han hecho énfasis, fundamentalmente, en las dificultades y las “manchas” de nuestra educación, ignorando, en ocasiones, que el Ministerio de Educación es una parte más de nuestra sociedad y que, por tanto, enfrenta los mismos problemas y retos que esta.
    No se valora suficientemente en estos trabajos los problemas de cobertura que presenta Educación y de las alternativas que se buscan para que los alumnos no dejen de recibir sus clases diariamente.
    Como quiera que sea, siempre tendrán que existir diferencias entre los resultados de las pruebas de duodécimo grado y los exámenes que se realizan para acceder a la educación superior, pues aunque quiera enfocarse de otra forma NO ES LO MISMO.
    Debemos seguir trabajando con inteligencia y empeño para perfeccionar nuestro sistema educativo, de esta forma tendremos un mejor país. Para eso contamos con los educadores de nuestras escuelas, que a pesar de las carencias del período especial y las tentativas económicas que ofrecen otros centros de trabajo, permanecen en nuestras aulas.
    Con la fuerza docente que poseemos debemos luchar por alcanzar mejores resultados y no es justo que se empañe nuestra obra social que, aunque no es perfecta, cada día sigue adelante frente a viento y marea. No dejemos que las manchas opaquen el brillo de nuestro Sol educativo.

  3. Estoy muy preocupada con algunos criterios y comentarios expresados, aunque aplaudo muchos de los expuestos en este último escrito. Si nos ponemos a pensar. Siempre se habla de la escuela, pero hasta cuándo le vamos a estar echando la culpa a ella. ¿Nadie se ha puesto a pensar en el papel que juegan los padres y la familia en todo esto? Pensemos, por qué los niños llevan cosas a las escuelas que no deben, los padres le revisan las mochilas en la casa antes de salir o por las noches, por qué algunos usan incorrectamente el uniforme escolar, acaso es la escuela la que se los arregla o tiene costureras , quiénes son los responsables de que los niños estudien en sus casas por las tardes o por las noches para que al otro día vayan preparados en el contenido que se les impartió, quiénes son los responsables de la formación de valores de estos, por qué muchos padres no permiten que se les regañe a sus hijos en las escuelas al no admitir los errores que estos cometieron y no recuerdan que la escuela da lo instructivo, es decir, el conocimiento y la familia la educación junto a la formación de los valores, la escuela solo le corresponde fortalecerlos. ¿Son los mismos resultados ahora que cuando en estos centros los educandos estaban internos? Es verdad que la escuela tal vez también comete sus propios errores, pero cuál es la misión de un preuniversitario, si vemos el significado de la palabra, es la antesala de la universidad y si los jóvenes van allí se supone que es para obtener una carrera universitaria, pero el preuniversitario no es el único responsable de estos resultados, sin embargo muchos padres expresan “…yo sé que mi hijo no da, pero al menos termina con el duodécimo grado…..”, “a mi hijo no le gusta estudiar, pero tiene que guapear para que coja el 12mo grado…”, entre otros y si ese es el pensamiento de los padres qué podemos esperar de sus hijos, dónde está la exigencia de estos para con sus hijos, pero además en el menor de los casos, para no decir dos o tres meses, quieren en un año que sus hijos se aprendan todo el contenido recibido por las diferentes educaciones durante doce años y es allí donde también baja el por ciento de la presentación en los exámenes de ingreso, se pierde el trabajo realizado por la escuela y entonces me pregunto también, qué hicieron ellos en estos doce años de estudios.

  4. Que el estado tenga o no tenga los medios para pagarle decorosamente a los educadores(algo que pongo en duda por que si se lo aumentaron a policias,medicos y enfermeras)No es culpa de los maestros y profesores,que durante muchisimo tiempo hamos formado cientos de miles de profesionales en todas las ramas.Que el gobierno no haya sabido administar y por tanto no tenga los recursos,es harina de otro costal

  5. la epoca de oro de la educacion cubana fue cuando los PRE eran en el campo, el IPVCE estaba en Pojabo y cuando paradojicamente los estudiantes no iban todos los dias a su casa pero tenian dos horas de estudio forzado cada dia. La mayoria estudiaba y se veian los resultados.

    Cierto habia otros muchos problemas, pero por lo menos el reagetton, el inventar en la esquina y el paquete semanal no eran distracciones.

    Como se puede aprender Matematicas cuando se dedica el curso a seguir “La vida de las Kardashian” y luego se pretende a golpe de “doyares” y reglazos de repasador aprender en un mes lo que se ensen~a en tres an~os.

    • Pues yo en mi espoca, era fanatica de The Beatles y los Rolling Stones y no por eso era mal estudiante.

    • Me encanta la musica cubana y la oigo donde quiera. Hice hasta el pre en Cuba y no creo que mi empresa me regale 12.000 € por mes teniendo un nivel tan bajo.

  6. He seguido atentamente los artículos publicados sobre el tema de los exámenes de ingreso. Realmente estamos en presencia de un balance bastante crítico de sus resultados intencionado desde la prensa, que tiene su responsabilidad y autoridad para enfocar desde su perspectiva el tema objeto de análisis. Son muchas las aristas del asunto que tiene en su centro los problemas de cobertura que a Educación preocupa, ocupa y trata de buscar alternativas que a veces no tienen la respuesta esperada. Este tema requiere de un enfoque multifactorial sin desvituar para nada el papel rector del organismo en formar su fuerza docente. Los buenos docentes surgen de buenos estudiantes, el arte de educar no se improvisa…………………………

  7. Escambray ha publicado 3 artículos sobre el tema, es cierto que hay dificultades, no hay que tapar absolutamente nada, pero también hay que reconocer que tenemos el 4º lugar nacional en resultados de pruebas de ingresos, que la provincia ha desarrollado un buen curso así reconocido nacionalmente a pesar de que faltan alrededor de 500 docentes en el territorio. La Sede por el Acto Central por el 26 de Julio, Día de la Rebeldía Nacional así lo confirman.
    También debe recordarse que el Preuniversitario de la capital provincial Honorato del Castillo tiene la mitad de los profesores contratados.
    Coincido y felicito al escritor y al periodista por su sinceridad al publicar “en el reconocimiento al acto casi heroico que implica dar clases hoy, sobre todo porque los salarios, ni por asomo, retribuyen el valor de lo que instruir y educar significa”.
    Comprendemos que el país no está en condiciones de aumentar el salario en un sector presupuestado tan grande, pero tarde o tempranos se darán cuenta que ese y no otro es el kid de la cuestión.
    CubaSigueLaMarcha

    • el cuarto o el cuarenta lugar no hace diferencia. La realidad es que a duras penas la mitad de los estudiantes logro aprobar los examenes y de los que aprobaron muchos estuvieron a dos o tres faltas de ortografia de desaprobarlos.

      Un resultado a todas luces patetico, sobre todo considerando que colectivamente las familias en la provincia pagaron miles de $$$$$ en “repasadores”.

  8. Primero que todo quiero felicitar a los excelentes profesores y maestros que aún permanecen frente a las aulas dando lo mejor de sí, y a los directivos del sector que no se cansan de batallar para que de las escuelas salgan hombres y mujeres útiles. No son pocos, me consta y conozco a unos cuantos.
    Dicho esto, opino: han hecho en Escambray una tríada de magníficos trabajos, escarbando en la realidad, que es lo que corresponde a la prensa, para hallar la verdad y ayudar a mejorarla.
    La tercera parte me parece la más completa, eso de buscar a prestigiosos pedagogos e ir a los mejores y peores ejemplos estuvo muy bien. Si los propios directivos de Educación provincial pidieron el derecho a réplica, ¿por qué no se prepararon bien, como dice el señor Pedro, quien evidentemente los conoce, si es que no es alguien de allí que ha usado un seudónimo? Me llama la atención que el comentario de Freddy resume, en esencia, los criterios de Pedro, aunque de manera más coherente y sin agresiones directas, porque el mencionado señor habló mal hasta de los muchachos, que ciertamente pueden no estar apropiadamente influenciados por el hogar, pero toca a la escuela tratar de enderezarlos si ese fuera el caso. Los tiempos han cambiado, ahora en las aulas se ven celulares y otros dispositivos que distraen la atención, eso también conspira en contra de los pedagogos.
    No obstante todo ello, creo que la psicología, que dicho sea de paso es mi comida, apunta a que hay alguien bien cercano a esa cúpula directiva con rasgos demasiado inapropiados como para asumir cargos en ella, Dios permita que jamás los tenga si no es que ya ocupa alguno: irrespeto, autosuficiencia, altanería, desprecio por el prójimo, indiferencia por los estudiantes, al hablar de ellos con una frialdad de quien no tiene hijos o reniega de ellos; liviandad al emitir un juicio; si vamos a ver, hasta cierto sentimiento de venganza vaya usted a saber por qué y una veneración desmedida por quienes ocupan cargo, pero cargos dentro del sector educacional. ¿Será un periodista frustrado? Pues si así lo fuera, qué bien que no esté dentro del periodismo, pues mucho daño que haría allí.
    Un saludo, quisiera sugerirles trabajos sobre otros temas, pero eso será después. Respeto el periodismo que hacen.

    • Evidentemente, este es un fenómeno que tiene aristas en el plano psicológico, sociológico, pedagógico y en la personalidad de cada escolar. No por gusto el basamento psicológico de nuestra pedagogía está en concebir el ser humano como un ente bio- psico- social. No todos los alumnos pueden aprobar el exámen en su primera convocatoria, está diseñado para que sea así y de esa manera lo conciben en el MES. Ciertamente Pedro utiliza un estilo un poco agresivo con el periodista y le atañe elementos que no tienen nada que ver con su profesión. Debemos respetar los criterios y opiniones de los demás, es un derecho refrendado en nuestra carta magna. Por ahí empeza nuestra democracia. Criticar no es morder, pero los análisis deben contener el fenómenos en su verdadera génesis y vista desde todas los ángulos posibles para ser lo más objetivo y concreto.
      Todos sabemos cuánto significa el trabajo de los educadores para cualquier país, por la implicación social que tiene el resultado de su trabajo. Si hoy el país cuenta con un capital humano de incalculable valor, no es por una barita mágica, se debe al trabajo de miles y miles de educadores que han aportado su grano de arena en esta tarea durante decenas de años. Contamos con miles de profesionales de alta calificación que llegaron a la universidad pasando por todo el Sistema Nacional de Educación, muestra evidente de todo lo que se ha realizado en este sentido. Muchos de los que llevamos más de 30 años laborando de manera ininterrumpida en este sector, nos preocupa y nos acupa todo lo que tenga que ver con la formación de nuestros niños, adolescentes y jóvenes. Es verdad que tenemos insificiencias, que las conocemos y que trabajamos a diario por superarlas, pero no todo depende de nuestro esfuerzo, pues esta tarea es de alcance mayor.

      • Delia Rosa Proenza Barzaga

        Coincido con usted, la educación es responsabilidad no solo de los educadores, sino además y en primera instancia, de la familia, y de la sociedad toda. Lo que sucede es que cada día se ven más familias disfuncionales y hay demasiadas influencias externas conspirando contra la buena formación de niños y jóvenes.
        Lo que sí creo es que con los años ha ido bajando la calidad del aprendizaje visto de modo general y en eso influye, además de las carencias de personal docente que sufre el territorio desde hace más de una década, la deficiente formación de muchos noveles maestros y profesores, aunque nunca se puede absolutizar.
        Quienes entran a carreras pedagógicas sin la suficiente motivación luego las abandonan o se forman mal, porque no sienten amor por lo que hacen. Junto a ellos hay magníficos docentes, que son la suerte del sector. Lo que sí se precisa, a mi modo de ver, es un análisis serio sobre por qué se van de las aulas cuando ya están graduados. Aparte de ese factor que acabo de mencionar, algunos se quejan de atenciones insuficientes y excesivas exigencias, métodos de dirección inapropiados; es un enjambre de causas que conduce al resultado final y la culpa las pagará la sociedad, que es quien recibe a los hombres y mujeres con lagunas en sus conocimientos y distorsiones en su comportamiento.
        Mis respetos para todos los educadores y las educadoras que permanencen en las escuelas u otras instituciones y hacen lo que les corresponde. Mis parabienes por los logros alcanzados.

        • De acuerdo con usted, compañera Delia Proenza, debemos indigar de manera objetiva y sin tapujos las causas por lo cual año tras año cientos de docentes en todo el país abandonan las aulas para buscar en otros sectores mejoras salariales y económicas de todo tipo, por qué la mayoría casi absoluta de los mejores alumnos que concluyen en grado doce optan por carreras de ciencias médicas o las ingienerías y nunca por las de corte pedagógico. Qué papel juega hoy la familia, cuando todo el mundo quiere un buen maestro para sus hijos pero nadie quiere que sus hijos sean maestros, )parece un trabalengua pero no lo es) . De dónde vamos a sacar la fuerza docente que debemos formar. Por qué cuando un joven se gradúa y llega con su título universitario ganado con sacrificio y esfuerzo al poco tiempo ya muchos desean abandonar el sector( será porque gana 500 pesos, mientras uno iguala él de su misma edad y con el mismo nivel en salud pública gana $1200), dentro de otrras causas. Podrá haber algún sector que soporte durante décadas el éxodo de docentes y bajo esas condiciones mantener a toda costa las aulas abiertas y funcionando y por sobre todo seguir aportando cuadros y funcionarios a otros organismos, que cuendo abandonan el sector nunca regresan a él. Hay que indigar como usted mismo dice , las verdaderas causas de la situación de cobertura que se presenta en la mayoría de las provincias del país.

          • Delia Rosa Proenza Barzaga

            Freddy, ya una vez, en el año 2007, Escambray emprendió una serie de trabajos dirigidos a ese fin con el título común Cuando el maestro de va, y levantó ronchas en el sector que aún se palpan en algunos directivos y funcionarios, entonces se investigó de manera exhaustiva, entre maestros que estaban y que se habían ido, directivos, familias, educandos, la universidad pedagógica, que entonces era Instituto Superior Pedagógico.
            Ahora convendría una indagación similar, podría emprenderla la prensa, pero también el gobierno, el Partido, Educación propiamente; lo importante es realizarla con el verdadero interés de hallar las razones y luego, quien tenga responsabilidad en ellas, asimile su cuota y se proponga en serio enmendar las fallas.
            Lo que no va a funcionar nunca es que los implicados de una u otra forma en la situación que se analixa o examina con el ánimo de llamar la atención sobre ella y en consecuencia resolverla — y ese es el fin de todo trabajo periodístico, al menos de los que se publican en Escambray –, se pongan bravos por que se revele el asunto y en lugar de resolver el problema, la emprenda contra el ente investigador.

  9. José González Curiel

    Son muchos los factores: los del entorno y que no motivan a los estudiantes a ingresar en la educación superior, priorizando trabajar por cuenta propia desde edades tempranas…Los de el sistema educacional, con carencias en la preparación de los docentes y su consagración para dar una docencia de calidad…y otros que pueden estar an algunas irregularidades en los exámenes de ingreso, pero en general constituyen un acto justo: se elaboran por los programas y los libros de textos a los que TODOS LOS ESTUDIANTES, DOCENTES Y FAMILIA TIENEN ACCESO. Miden los objetivos de ese nivel y si alguien no los vence hay que revisar tanto la docencia impartida como la preparación de los estudientes (que a ojos vistas es debil, estudian por guías confeccionadas por ellos mismos, por plequitas, poca horas y con métodos deficentes)
    Que lo revisen los docentes de las universidades no tiene ningún problema porque SE HACE POR UNA CLAVE ELABORADA POR LOS LIBROS DE TEXTOS y con el perdón del periodista: LA SECRETARÍA SÍ TIENE QUE TENER SEGURIDAD Y PROTECCIÓN PORQUE SI POR SOBTE TODAS LAS COSAS SE DA UN HECHO DE FRAUDE SERÍA PEOR. No hay que tener dos dedos de frente para darse cuenta que donde se califican pruebas de ingreso y se maneja toda la documentación tiene que haber más seguridad que en el Pentágono, la Casa Blanca, la Corte Suprema y el Congreso…

  10. Para analizar de manera crítca los resultados de los exámenes de ingreso, es necesario hacerlo desde sus múltiples aristas, que son muy complejas y multifactoriales. Son muchos los factores que intervienen en este resultado y que ninguno puede verse minimizado.El MINED hace múltiples esfuerzos en lograr calidad en la educación de nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvnes. Para ello trabaja en lograr la integración entre las acciones que debe acometer la escuela, la familia, la comunidad y las organizaciones políticas y de masas. En nuestro contexto se torna más compleja la situación por el carácter universal de la educación que hace que en las aulas estén el 100% de los menores del país, esto hace que los esfuerzos porque todos aprendan y aprendan con calidad se torne un reto cada vez más difícil. Esto hace totalmente diferente la educación de nuestro país del resto de los países del mundo. Educación a lo largo de muchos años se ha tenido que enfrentar a un grupo importante de problemas que son frenos en el desempeño cotidiano del sector, por ejemplo; miles de docentes han salido de las aulas para laborar en otros sectores y nunca más han retornado, incluido los que dirigen en cargos muy importantes del territorio, sigue siendo educación la fuente para la promoción de nuevos dirigentes políticos y de organizaciones de masas. El 95% de los docentes que salen de Educación para otros sectores nunca más vuelven al sector, aspecto que constituye un problema para la cobertura de docentes. A esto se suma que la mayoría de los padres de los jóvenes no desean que sus hijos sean maestros y constituyen una barrera en la labor de orientación profesional que realiza la escuela en su empeño de lograr la cobertura deseada, causa por lo cual la Universidad, en las carreras de perfil pedagógico posee un número muy reducido de alumnos fundamentalmente en el área de ciencias exactas. A esto se suma un número importante de profesores y maestros que anualmente emigran del país. Estos elementos expuestos hacen que los actuales trabajadores del sector, mayoría que no abandonó el sector durante los bravos años del perido especial, tengan que hacer casi magia para mantener las aulas abiertas y con el 100% de los alumnos recibiendo docencia. Solo los que laboran en el sector en el país, pueden comprender cuánto sacrificio, cuánta entrega y cuántas horas de trabajo utilizan los educadores para no dejar caer la espada y lograr mantener el prestigio que por tantos años hemos tenido, y que ha sido alcanzado con trabajo, esfuerzo y dedicación, nunca ganado por otra vía. Señalo estos aspectos para que se comprenda que sin maestros y profesores no podemos hacer nada, por ahí tenemos que empezar.
    Por otro lado hay que analizar que no todos los alumnos tienen posibilidades, condiciones, motivaciones e intereses por el estudio, aspecto que constituye la piedra angular en el trabajo. Estoy seguro que los alumnos que lograron aprobar los exámenes dedicaron todo el tiempo al estudio, o al menos el mayor tiempo posible. Muchas familia no comprenden en la actualidad que el alumnos que asume la vía del preuniversitario para llegar a la Universidad, tiene que sacrificarse y dedicar el mayor tiempo posible al estudio sistemático, razón por lo cual no puede estar siempre de fiesta en fiesta. Eso es algo que la familia tiene que comprender y concientizar. También comprender que como en todo, hay alumnos regulares, buenos, muy buenos y excelentes, razón por lo cual existen varias convocatorias para los exámenes, es así en todos los países del mundo y hay alumnos que demoran años en matricular en la universidad, debido a que no logran vencer las pruebas exigidas.
    Es claro que hay que seguir trabajando y hacerlo con inteligencia y empeño. Nos toca a todos trabajar en ese sentido, y digo a todos, pues este es un problema nos atañe de esa manera, si se invierte en perfeccionar la Educación tendremos un mejor país, hoy somos lo que somos y hemos resistido durante tanto años tantas agresiones y tanto problemas económicos, por el sistema educativo que tenemos, y todos estamos en la obligación de proteger esta conquista sagrada del país. Hay que seguir buscando alternativas, variantes, perfeccionado estrategias de trabajo, que nos permitan, con la fuerza docente que poseemos, alcanzar resultados superiores, reto que seguro asumiremos como siempre los educadores han realizado.
    Estos son algunos elementos muy breves, pues hay muchos elementos que inciden en estos procesos.

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