Senado Federal brasileño se pronunciará hoy sobre juicio político contra Dilma Rousseff

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, negó que estuviera cansada de luchar y aseveró que quienes en realidad la agobian, como seguramente también al país, son los traidores y desleales

"La renuncia jamás pasó por mi cabeza", subrayó Dilma.
“La renuncia jamás pasó por mi cabeza”, subrayó Dilma.

Yo les aseguro a ustedes que voy a luchar con todas mis fuerzas y usando todos los medios disponibles, manifestó la mandataria al intervenir en la Cuarta Conferencia Nacional de Políticas para las Mujeres, que reúne en Brasilia a más de tres mil participantes.

Rousseff señaló que este es un momento muy importante y decisivo para la democracia y para la historia brasileña, que alguna vez revelará cuánto de violencia contra la mujer y de prejuicio existió en todo este proceso ilegal de denuncia por un crimen de responsabilidad que no cometió.

Dijo saber cuánto existe de machismo y de misoginia en algunas visiones y afirmó que uno de los componentes del golpe en curso es, sin lugar a dudas, el hecho de ser la primera presidenta electa por el voto popular en Brasil.

Recordó que algunos querían que dimitiera, pero “la renuncia jamás pasó por mi cabeza”, subrayó.

Dilma reiteró que todo el proceso de impeachment fue conducido por el expresidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha en alianza con el vicepresidente de la República, Michel Temer, a quien calificó una vez más de conspirador y golpista.

En otra parte de su discurso sostuvo que su fuerza para resistir le viene de las mujeres y hombres que en los últimos 13 años devinieron protagonistas de sus derechos; de los 33 millones de brasileños que salieron de la pobreza y de los 63 millones que antes no recibían atención de salud y ahora cuentan con el programa Más Médicos.

Me siendo víctima de una injusticia, pero soy el tipo de víctima luchadora, que no desiste; víctima con conciencia, con capacidad de lucha, reiteró antes de manifestar su confianza en que el pueblo se mantendrá de pie para defender sus conquistas sociales y no permitir ningún retroceso.

La presidenta Dilma Rousseff pudiera ser apartada de su cargo por un período de hasta 180 días si en su sesión plenaria de mañana el Senado Federal aprueba por mayoría simple (41 votos) el parecer del relator de la comisión de impeachment Antonio Anastasia, favorable a la apertura de un juicio político.

Al respecto, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, anunció que realizará una consulta jurídica a la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el proceso en curso, que la mandataria brasileña denunció reiteradamente como un golpe de Estado por carecer de sustento legal.

Almagro, quien se encontró este martes con Rousseff, comentó a la prensa que durante su estancia en Brasilia se reunió con senadores y con el presidente del Supremo Tribunal Federal, Ricardo Lewandowski, pero no recibió respuestas satisfactorias sobre la legalidad de las causas mencionadas como base para el impeachment.

Otro de los puntos que crean incertidumbre jurídica es el alto porcentaje de diputados y senadores que tienen cuentas pendientes con la Justicia por alegada corrupción, dijo y citó como ejemplo a Cunha, impulsor de los trámites para la apertura del proceso político contra Rousseff y cuyo mandato fue suspendido por la Corte Suprema.

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