¿Vas para donde te toque?

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Las decisiones de ubicación son irrevocables, aseguran directivos de la Dirección Provincial de Trabajo en Sancti Spíritus. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Inconformidad y desmotivación de los egresados terminan, lamentablemente, en el éxodo de  profesionales tras el servicio social

Algunas telarañas asoman en el marco que con tanto sacrificio compraron los padres el pasado julio para presumir del ingeniero o el licenciado más joven de la familia y, en algunos casos, el primero. Cierto polvo ensucia el cristal ponderado en la pared, que representa, además, cinco años apretándose el cinturón para garantizar la semana en la universidad.

Frente al título, un joven disfruta de las vacaciones más largas que recuerda desde la primaria porque todavía no ha empezado el servicio social. A miles de leguas, otro muchacho recuerda las noches armando maquetas y circuitos. Hoy es el encargado de llevar la papelería de una empresa. Un vacío le recorre el estómago. “Yo no estudié para esto”, concluye.

Poco a poco emergen las sombras en la nítida —casi perfecta— estampa del servicio social en Sancti Spíritus. Recién egresados que aún esperan por cuños autorizados, funcionarios con la ley en la mano y bajo número de promoción en varias carreras para el actual período lectivo constituyen brújula para Escambray, en aras de buscar la luz al final del túnel.

HISTORIAS NO CONTADAS

Alejandro García y Bernardo Castillo no se conocen. Uno vive al sur de la provincia; otro, en las inmediaciones de Fomento. Alejandro y Bernardo prefieren llamarse así frente a la grabadora.

“Yo fui el único graduado de Ingeniería Eléctrica en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas en mi localidad. Me ubicaron en el central Uruguay, en Jatibonico, pero soy de otro municipio. Reclamé con el decano de mi facultad y me dijo que eso no tenía arreglo porque lo habían pedido así y yo tenía que ir. Después, en una reunión en la Empresa Azucarera de Sancti Spíritus, me comunicaron que no me garantizaban albergue”, relata Alejandro.

Luego de recibir portazos de las entidades en su localidad con la excusa de falta de presupuesto para el pago, el muchacho encontró sitio en una obra actualmente en ejecución. “Si quiero trabajar allí necesito una carta firmada por el Ministerio de la Construcción (Micons) en La Habana, llevar el documento a la Empresa Azucarera espirituana de nuevo y, con otra carta más, hacer el cambio de boleta definitivo. En eso estoy ahora, esperando, y mira a cómo estamos”.

El calvario de Bernardo ha sido diferente. “Estoy donde quería, pero como oficinista. Lo mío es la mecánica. Si yo me llego a imaginar esto, cuelgo los guantes en tercer año. Lo peor es que no veo señales de mejoría. Por suerte, ya me falta poco para terminar el Servicio Social”.

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Leonides Moreno, Subdirectora provincial de fuerza de trabajo calificada en la Dirección de Trabajo y Seguridad Social. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

MAQUINARIA DEL PROCESO

Definido como el modo de formación que posibilita al recién graduado la adaptación y preparación complementaria para consolidar y desarrollar sus habilidades prácticas, el servicio social debe fomentar el desempeño profesional e integración al colectivo de trabajo de los egresados, según consta en el Decreto No. 326 del 2014.

El camino hacia la ubicación laboral comienza desde cuarto año de la carrera. Seminarios, talleres, contactos con funcionarios de la Dirección Provincial de Trabajo y Seguridad Social brindan la mayor cantidad de información posible a los futuros trabajadores.

La ubicación es aprobada por el Consejo de Estado. Los planteles universitarios devienen responsables de rectorar el proceso y a Trabajo le corresponde ofertar.

“En cada encuentro se insiste en la importancia de la interacción del graduado con la sociedad —explica la máster en ciencias Yuliesky Cristo Débora, decana de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez (Uniss), y presidenta de la comisión de ubicación laboral allí—. Luego comienzan las asambleas de integralidad para analizar las habilidades desarrolladas por el alumno durante los cinco años de estudio, no solo desde el punto de vista académico, sino también desde el componente político, extensionista, investigativo y el desarrollo de la práctica pre-profesional”.

En el caso de la carrera de Contabilidad y Finanzas, una de las más veteranas en la provincia, con más de dos décadas de fundada y presente en todas las modalidades de estudio, los conversatorios con miembros del Banco, la Dirección de Finanzas y Precios, Etecsa, entre otras, resultan esenciales para la motivación previa al mundo laboral.

Tal resorte, sin embargo, parece marchar con buen pie en el municipio cabecera. Alumnos de otros lares, por el contrario, esperan por la visita. “Aquí no ha venido nadie a estas alturas —asegura vía telefónica un futuro comunicador social de una filial universitaria—. Parece que están esperando el día antes de la reunión, si es que vienen, aunque al final tú sabes para dónde te van a mandar”.

Salvo las universidades, con potestad para formar y pedir su propia fuerza laboral, así como los egresados de la Facultad de Ciencias Pedagógicas, dado el déficit de cobertura docente que atraviesa el territorio, el resto de los graduados tiene grandes probabilidades de regresar a su lugar de origen, a fin de contribuir al desarrollo de los respectivos municipios, según confirma Cristo Débora.

“Si existiera alguna inconformidad, se puede reclamar al decano de la Facultad. Nos reunimos con Secretaría General y los miembros de la comisión de la Dirección Provincial de Trabajo para procesar la reclamación”, aclara la máster en Ciencias Dulce María Obregón Hernández, profesora que atiende la ubicación laboral en la Uniss.

TRABAJO HABLA

Al llegar a la Dirección de Trabajo y Seguridad Social, Escambray obtiene otras consideraciones.

Más de 1 090 estudiantes espirituanos egresaron de aulas universitarias el curso anterior, incluidos los graduados de casas de altos estudios de Villa Clara, Cienfuegos, la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), entre otras.

“No es un secreto que existen egresados que no están de acuerdo con la ubicación inicial, pero es una realidad que todos los graduados hoy están trabajando —refiere Leonides de la Caridad Moreno Rodríguez, subdirectora provincial de fuerza de trabajo calificada en la Dirección Provincial de Trabajo y Seguridad Social—. Las decisiones de ubicación son irrevocables. Exceptuando casos por causas de fuerza mayor, todo cuanto quede establecido a la hora de entregar la boleta no tiene marcha atrás”.

¿Cómo funciona el tema de las cartas laborales?

Existen egresados que nos traen solicitudes de diferentes entidades. Esto no procede. Nosotros tenemos un plan que está aprobado. Tiene que hacer el servicio social en el lugar que le fue asignado. En el período inicial usted no puede trasladarse de ahí. Después, teniendo en cuenta las necesidades del egresado, si alguno es de un municipio lejano, se valora con la entidad un posible traslado para otra institución afín, previo autorizo del director.

¿Es cierto que el incumplimiento del servicio social conlleva a la invalidación del título universitario?

El término correcto es inhabilitación. A partir de que nosotros entregamos la boleta, el graduado tiene 30 días para incorporarse a la entidad, de lo contrario empieza la realización del expediente. Puede que el egresado vaya a salir temporalmente del país. Si así fuera, se le inhabilita el título por ese tiempo. Al regreso, comienza el servicio social o lo continúa si lo había empezado.

Aunque aluden a que se tienen en cuenta las necesidades de los municipios, algunos casos se les van de las manos…, insiste Escambray.

“Puede que ocurra con egresados de otras universidades, pero son los menos. Por eso insistimos en que las empresas deben hacer una buena demanda para poder llevar a las universidades lo que hace falta en cada territorio. Aunque la mayoría de las instituciones se muestran receptivas a acoger recién graduados, todavía existen muchas lagunas en torno al servicio social. Los egresados no entran en proceso de disponibilidad, esto debe quedar bien claro. Ninguno está contra plaza”.

Mas, ni siquiera el otorgamiento del trabajo añorado por años es garantía. Ante el auge del sector no estatal y los sinsabores con los que deben lidiar la mayoría de las veces los jóvenes, no son pocos quienes prefieren cumplir con lo establecido para luego afiliarse al gremio de los cuentapropistas. El salario aflora nuevamente en las conversaciones sostenidas con estudiantes de diferentes universidades. “Los tiempos han cambiado, la vida está muy cara”, aluden. Así, entra al ruedo el conflicto interno entre realización profesional y la sostenibilidad del bolsillo.

ÉXODO VS. PERMANENCIA

Maikel Lorenzo Vargas, cuando menos, termina el día con 20 CUC en la billetera. “Y eso es cuando arreglo nada más un celular, vendo tres o cuatro estuches y configuro pocas cuentas de correo Nauta”, comenta el ingeniero en Telecomunicaciones de 29 años, hoy líder de un taller para reparación de móviles en la cabecera provincial.

“Trabajé el tiempo reglamentado para no tener problemas con el título, pero la cuenta no me daba. Yo tengo una niña chiquita y una mujer que mantener. A veces me duele, pero en el lugar donde estaba me sentía subutilizado. Me quedé ahí porque fue donde me tocó, y contra eso nadie puede”.

Estadísticamente no es posible contabilizar cuántos egresados terminan el servicio social y cuántos abandonan el camino. Un bojeo llevado a cabo por este medio de prensa confirma que en estos momentos lo más preocupante resulta el descenso en la cantidad de egresados. Sirva el dato que este año la carrera de Contabilidad y Finanzas prevé graduar solamente cuatro estudiantes y Estudios Socioculturales tres, para aquilatar un fenómeno que merece revisarse de cara a tiempos donde la fuerza joven de trabajo deviene factor imprescindible en aras del progreso del país.

Mientras, Alejandro y Bernardo continúan su bregar en el mar de los cuños y las decepciones. De vez en cuando rememoran los finales del semestre que casi les provoca alopecia, los días en que el mundo laboral era un lienzo con colores paradisiacos, y esperan que la desidia no los termine devorando.

Total de graduados del nivel superior en la provincia en el curso 2014-2015—- 1 099

De ellos:

676 de la Universidad de Ciencias Médicas.

423 de otras universidades (260 Uniss, 163 entre la Universidad de La Habana, la UCI, la de Ciego de Ávila, la de Cienfuegos y la de Camagüey).

 

3 comentarios

  1. Muy buen articulo que trata una situacion que afecta gravemente al pais. La retencion de los graduados, sobre todo de los graduados de carreras tecnologicas y de ciencias es critica para la supervivencia del pais.

    A todas luces ya la situacion es de emergencia. No hay pais que aguante el exodo masivo de los graduados universitarios ya sea hacia otros paises o hacia otras industrias. El fenomeno que se esta dando en Cuba donde graduados universitarios con carreras de alta demanda deciden que es mejor irse a otro pais o trabajar en una paladar es algo para preocuparse y obviamente insostenible.

    No hay ni pais ni economia que aguante este tren donde se invierten cuantiosos recursos en la formacion de profesionales que luego se pierden.

    El otro dia hicimos un censo en Facebook. De los que se graduaron conmigo en la CUJAE, quedan en Cuba 3 y solo uno ejerce la profesion. El resto que son 31 de los que nos graduamos en 1994, viven en otros paises.

    Insostenible y requiere MEDIDAS urgentes. Ni siquiera de los paises mas pobres vemos esas cantidades de profesionales emigrando o abandonando las carreras. De Mexico por ejemplo se van decenas de miles a USA en busca de mejor vida, pero los medicos, los ingenieros, los maestros, los deportistas de alto nivel, eso no se van se quedan. Lo mismo aplica al Ecuador, Nicaragua, El Salvador, la gran mayoria de los paises africanos, la India y otros paises con mucha pobreza pero de donde los profesionales no se van.

    Vale la pena tomarse una pausa y pensar en las causas de lo que esta pasando en Cuba.

    • Salario de un profesional en Cuba por año cerca de 400 dolares.
      Salario en 40 años de trabajo = 16.000 dolares.
      Mi salario mensual como profesional en el extranjero 11.000 dolares.
      Creo que en mi vejez tendré poco que ver con el SAF y eso sería un horror al final de mi vida.

  2. ¿Por qué tengo que hacer el servicio social donde me fue otorgado?Y si el centro que me da la carta me necesita para que desempeñe una función importante junto a ellos. Si en el artículo se hace referencia a la vinculación de los jóvenes con centros de producción, investigativos, etc. Entonces es algo razonable que me envíen cuando me gradue a una institución que ni siquiera se como funciona y no a aquella que me ha forjado y dado los conocimientos prácticos.

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