Crónicas guajiras sin palabras

Los fotógrafos Julio Larramendi y el norteamericano Chip Cooper convidan a una expedición hacia las esencias escondidas en los montes de la isla con el libro Campesinos: dentro del alma de Cuba

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El libro fue presentado como parte del 20 aniversario de la Oficina del Conservador de Trinidad.

Más que eruditos del lente, Julio Larramendi y el norteamericano Chip Cooper parecían exploradores llegados de una aventura, compartiendo las historias escondidas detrás de la montaña, del día en que bebieron más de 10 tazas de café, de la comunidad cuya religión nació y permanece todavía espontánea, del niño de sonrisa límpida, del anciano que le dijo que de ese monte no lo sacaban ni amarrado.

Convencidos de que habían encontrado los latidos del corazón de esta isla, la brújula por la cual emprendieron un viaje de tres años desde el Cabo de San Antonio hasta la Punta de Maisí, hacen público una especie de diario de viaje. Campesinos: dentro del alma de Cuba, lo titularon.

“Antes de que se presentara en la Feria del Libro, nos parecía justo hacer una premier en Trinidad por el amor que, tanto Cooper como yo, profesamos a esta ciudad. Además, también aquí encontramos campesinos sorprendentes”, admitió Larramendi durante la presentación, que estuvo acompañada de una muestra fotográfica de ambos artistas en el Centro de Promoción y Eventos de la Oficina del Conservador.

Montados en un Suzuki azul, recorrieron 15 000 kilómetros. Gibara, Topes de Collantes, Ciénaga de Zapata, Banes, Cumanayagua, El Caney, constituyen algunos puntos de estancia de las más de 500 locaciones que conforman esta radiografía etnográfica, “legado del pulso vital de Cuba: la gente del campo, que generación tras generación habitan, trabajan y crían a sus hijos en los pequeños caseríos, granjas y áreas rurales de esta vibrante nación. Se trata de un homenaje visual, sincero y afectuoso a la dignidad y resistencia de un pueblo orgulloso de una identidad y un modo de vida erigidos entre paisajes espléndidos y rigurosos al mismo tiempo”, señalaron los autores.

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La presentación contó con personalidades de la cultura local.(Foto: Carlos Luis Sotolongo/ Escambray)

 Paisajes, habitantes, tradiciones, religión, prácticas autóctonas, entierros, vehículos, medios de trabajo… describen cómo se trasluce la cotidianidad cuesta arriba. Cinco capítulos acogen 300 imágenes (selección final de las 90 000 con que regresaron al concluir la travesía) que esquivan todo prototipo y demuestran cuánto falta por desentrañar monte adentro, algo parecido a lo que el grupo Buena Fe resumió cierta vez  como “mucha Cuba en una Cuba”.

Campesinos… constituye un rostro desconocido de esta nación para los propios cubanos; un rostro curtido, en escenarios tan inverosímiles como una cantera de piedra caliza, donde la gente se gana el pan de cada día al resistero del sol, con los pies empapados de agua hirviendo. Campesinos… no expone al guajiro de las guías turísticas, en medio del campo sin gota de sudor, sino al guajiro raigal, el del sombrero de guano desgastado, que vive en el bohío y se levanta antes que cante el gallo para fajarse con la tierra para hacerla producir, al campesino que venera a sus santos y sus muertos. Campesinos… le ha cambiado la vida a Julio y a Chip.

“Me quedo con el libro que he escrito a diario —admitió en exclusiva para Escambray Cooper, natural de Alabama—. Cada hombre, mujer, niño me aportó más de lo que yo fui capaz de dar. Viví de todo, vi de todo… Los campesinos me han hecho mejor persona”.

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La exposición adjunta destaca por el valor documental de las imágenes. (Foto: Carlos Luis Sotolongo/ Escambray)

Y en un ejercicio de soberana imprudencia, este reportero le pide decantarse por una sola vivencia. “Me quedo con una de Sancti Spíritus —revela—. Se llama Titi, vive en La Picadora, un lugar de Mayajigua, en Yaguajay. Él, un campesino simple, se convirtió en líder de su comunidad, ayudando y congregando a todos en beneficio colectivo. A base de trabajo salió adelante sin abandonar su lugar de origen. Hoy maneja una iniciativa de ecoturismo donde los interesados, extranjeros incluidos, pueden trabajar con ellos para aprender de sus experiencias. Cuba es un país que amo con locura. Cuba es única. Razón tenía Colón al decir que esto era el Paraíso”.

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