¿Dónde juegan los niños?

En ocasiones resulta difícil que los niños encuentren un lugar adecuado donde jugar béisbol o fútbol. (Foto: Fernando Medina).

Para la recreación infantil se precisa diseñar espacios adecuados en el planeamiento urbano de nuestros pueblos y ciudades“De milagro no lo han regañado”, dijo Juan como si estuviera a la espera de un suceso. Sentados en un banco del parque Antonio Maceo de la ciudad del Yayabo, conocido como de la Caridad, los demás giramos la vista hacia el niño con los pies fundidos en los pedales y la mirada de atleta olímpico. “¿Y por qué le llamarían la atención, pregunté?”. “Porque aquí no se puede montar bicicleta”, respondió el colega.

Al escucharlo recordé lo sencillo que fue para mí aprender este entretenimiento de niña, y no precisamente por poseer mucho equilibrio, sino porque, bicicleta prestada mediante, bastaba abrir la puerta del patio y recorrer el pedazo de calle al lateral de mi casa en Guayos para que domara el manubrio.  

Aquella mañana el debate continuó sobre el porqué de la prohibición en el parque, y surgió la pregunta, periodísticamente hablando, acerca de cuáles son los espacios que tienen los niños para realizar actividades como esta en los espacios urbanos de cada municipio, incluido además jugar pelota.

Pensó esta reportera que de seguro existía alguna regulación sobre las actividades en los parques de estar; sin embargo, según afirma Mayelín Borrego Concepción, subdirectora provincial de Servicios Comunales, no figura ninguna regla, sino que, dicho en sus palabras, es algo lógico que los niños no puedan jugar pelota ni montar bicicleta, pues ponen en riesgo la tranquilidad de las personas que acuden a estas áreas; la prohibición se establece además con el propósito de proteger las lámparas y los bancos.

Una de las últimas inversiones ejecutadas en la capital espirituana con el propósito de aportar mayores opciones para el ejercicio físico consistió en el Complejo Cultural Recreativo Los Olivos; mas, ¿quiénes podrán realmente aprovechar el diseño de este espacio?.

Difícilmente los infantes o adolescentes que residen, por ejemplo, en los barrios colindantes al Paseo Camilo Cienfuegos, en el norte de la ciudad cabecera, obtengan el permiso de sus padres para atravesar la urbe con dicho objetivo, y así el resto de las zonas en cualquier extremo opuesto de la ciudad.

Por otra parte, hoy existen en la provincia unos 90 parques infantiles, específicamente para el disfrute de los niños mediante los aparatos allí instalados, los que poseen muchos años de explotación y se rompen con frecuencia, aunque se reparan anualmente, según Borrego Concepción.   

Jugar fútbol o béisbol sería demasiado agresivo para los 51 parques de estar que hay en la provincia; pero, con guardaparques o sin él, nuestros hijos deben aprender a montar bicicleta bajo la supervisión de un adulto, de manera que no hay que llegar al extremo de prohibir, al menos en estos casos.

Parques infantiles, microparques, parques de estar, plazas, paseos y bulevar emergen en cada territorio con sus objetivos específicos, ¿por qué no otro tipo de áreas que sirva para las actividades ya descritas?.

Mayra Pérez Martín, subdirectora técnica de la Dirección Provincial de Planificación Física, explicó que, como parte de los planes generales de ordenamiento urbano, se concibe un acápite referido a las áreas verdes y espacios públicos para el descanso.

Las prioridades socioeconómicas también influyen en estas decisiones. Al respecto la especialista aludió que la zona para la venta de productos de los trabajadores por cuenta propia cercana al Parque de Jesús estuvo concebida como un área deportiva.

En los municipios la situación no es muy distinta; en el caso, por ejemplo, de Cabaiguán, estos espacios polifuncionales se ubican a las afueras de la ciudad. Para patines, chivichanas, bicicletas y deportes, ¿cuál es realmente su lugar? Lejos de parques y calles peligrosas lo más cerca posible de nuestros barrios.

Con la aspiración de ser el centro cultural más importante de la comunidad, ese sitio donde infantes y adolescentes encontrarán el terreno para su tiempo lúdico no es otro que las escuelas. No es el descubrimiento del agua tibia, sino que a veces la falta de costumbre y hasta la incomunicación esconden una verdad o realidad latente.                                                                                                                                                                                                                                

Al servicio de la comunidad también se encuentran los profesores de Educación Física. Por citar un caso, en la Escuela Secundaria Básica Urbana Ramón Leocadio Bonachea alumnos y profesores emplean el horario extraclase para hacer de la cancha la más fértil zona del baloncesto.

Si la escuela es el lugar que reclaman quienes rompen el piquete en plena calle cada vez que viene un carro, entonces, ¿resuelto el asunto?.

Jorge Morell Valdivia, subdirector provincial de Deportes, reconoce que, aunque los espacios idóneos sean pocos, los que existen no se aprovechan al máximo, en ocasiones por falta de disposición de los profesores, lo mismo entre semana que sábado y domingo; en otras, incluso, por la negativa de quienes custodian las instalaciones. 

La recreación de nuestros niños y jóvenes no constituye solo un asunto de ellos, debe la voz del adulto solicitar el permiso para acceder a las instalaciones deportivas del territorio y a los centros de enseñanza más cercanos a nuestros hogares, con la consecuente responsabilidad de cuidar la propiedad de todos.

Bien vale gestionar un lugar seguro para el disfrute de nuestros hijos, aun cuando ello implique cambiar la rutina del día. Por su seguridad y su desarrollo físico valen todas las peticiones posibles.

4 comentarios

  1. Muy bueno su artículo; tema muy presente en muchos barrios de nuestra ciudad, ya que en cualquier calle , entrecalle o boquete, etc. (excepto en las principales), podemos encontrarnos un terreno improvisado de béisbol o futbol, según la época, con los consiguientes pelotazos en puertas y ventanas y hasta las mismas personas que transitan por la vía se pueden llevar un buen golpe. Sobresalen la bulla irresistible, las palabras obsenas, etc., etc., etc. Entonces, alegan con razón que dónde van a jugar, si en el parque no los dejan, en los terrenos deportivos de las escuelas tampoco y no tienen otro lugar cercano.
    Conozco un caso (cerca del parque Maceo -más conocido por parque de La Caridad) en que los vecinos han tenido que llamar a la policía varias veces debido a que en el lugar conviven personas ancianas enfermas y cuando se les ha llamado la atención !por favor! las burlas y hasta faltas de respeto, haciendo caso omiso.
    Opino que este es un tema que debe ser analizado urgente por las autoridades.

  2. Félix Rafael Suárez

    Mi amiga estoy muy de acuerdo con tu idea. De la misma forma que escasean los entretenimientos sanos para niños y jóvenes, se multiplican la venta de bebidas alcohólicas y cigarros en distintos puntos de la ciudad, donde lejos de escucharse música apropiada se percibe sonidos del peor gusto.
    El juego y la recreación son procesos que forman parte de la formación humana. Si la sociedad no es capaz de tomar esos espacios para promover lo correcto, esos espacios deformarán a los niños y jóvenes.

  3. Me sumo a us idea de asumir el área que nuestros padres conocen como Anchar (antigua terminal intermunicipal) para la recreación infantil. Si revisan el uso que se le está dando en teoría es imprescindible. pero en la práctica los abuelos allí no se recrean ni distraen. La misión con la que nació ese centro no se cumple, analicen y verán que si se habilita con los fines que se aboirdan en este trabajo a la larga reportará más ganancia. Eso sin desdecir de nuestros ancianos, que merecen todo la atención del mundo y nrecesitan, por tanto, un área que sí funcione en función de sus intereses. Una cosa no quita la otra.

  4. En este tema hay algo pendiente, que no acaba de resolverse en nuestro municipio y es el Parque Infantil ubicado en Ave.de los Mártires, el que ha pasado por varios “retoques”, pero por una razón u otra, no acaba de mostrar una imagen que invite a visitarlo; para mi es evidente la falta de calidad que han tenido siempre esos “retoques” o reparaciones o mantenimientos como se le quiera llamar. LLevo varios domingos visitándolo con mi nieto y… hoy los “caballitos” están de nuevo sin techo a pesar de que le habían “pasado la mano”. Hay suciedad en las diferentes áreas que lo componen, exise requero de materiales de construcción (cabillas) en lugares en los que no se justifica su presencia. El área en general ya no da abasto para la cantidad de personas que lo visitan, sobre todo los fines de semana y qué decir cuando venden galleticas, que se colma de personas que solo van con el objetivo de comprarlas. Como aspecto positivo, repararon la Estrella. Me pregunto, por qué este parque no se ha ampliado y ocupado el área del antiguo Anchar, al que realmente no le veo esa mayor necesidad de su existencia para lo que hoy se utiliza ? Creo que los niños de nuestra ciudad necesidad y se merecen algo mejor. Como dice Calviño, vale la pena, dedicar recursos a este lugar, que por su ubicación geográfica debía realmente tener otra imagen, además de la amplitud tan necesaria hoy.

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