El apremio de los poceros espirituanos

La UEB Perforación, de Recursos Hidráulicos en Sancti Spíritus, enfrenta un programa emergente de construcción de pozos en comunidades donde se agotaron sus fuentes de abasto

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Tres hombres hacen el prodigio de perforar un pozo casi diariamente con una moderna máquina de avanzada tecnología. (Foto: Luis Herrera/ Escambray)

El celular de Bladimir Cañizares Sotolongo ha estado muy activo en los últimos meses. Es tal la magnitud de la intensa sequía hidrológica, meteorológica y agrícola que ha padecido Sancti Spíritus, que el director de la UEB Perforación, del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos en el territorio, recibió la encomienda de hacer 26 pozos adicionales con la urgencia que demandan miles de personas con sus fuentes de abasto agotadas.

Por esa razón tuvo que paralizar el plan de perforación del año cuando tenía 37 agujeros de los 69 que su colectivo tiene aprobados para el 2017. Pero, según explicó el directivo, ya están próximos al cumplimiento de la tarea impuesta por la sequía, con una veintena de pozos terminados, para luego dar continuidad al compromiso oficial del presente año.

PALILLO, UN HOMBRE IMPRESCINDIBLE  

“Caprichos de la naturaleza. Se dice que en toda esta zona de la Delegación Municipal de la Agricultura de Sancti Spíritus hay mucha agua, pero cuando me coloqué el alambre de acero a ambos lados del cuerpo y caminé de este a oeste y después de norte a sur, que es como corre el agua subterránea, el punto donde el alambre ejerció mayor presión fue donde coloqué esta piedra, debajo de la mata de mango y aquí es donde vamos a hacer el pozo”, dijo este hombre de 53 años de edad que es todo un académico en el arte de buscar agua en las entrañas de la tierra.

Palillo, mote con el que es conocido Emerio Hernández Trimiño, operador de la Perforadora Sahorí 803, pertenece a la provincia de Villa Clara, repitió la maniobra y afirmó categórico: “Siempre viene el ingeniero antes y marca el sitio donde estima que debe perforarse, pero yo tengo mis propias mañas y me ha dado buenos resultados. La mayoría de las veces —como esta— coincido con la ciencia, pero en ocasiones hago el pozo donde me lo indica el alambre y puedo asegurarle que donde se hace el lazo con mayor fuerza, ahí mismo está el agua”, reafirmó.

Según narró el veterano pocero, reside en la comunidad de Las Yayas, entre Santa Clara y Manicaragua. Cuando lo movilizaron para el Servicio Militar Activo, se encontraba como obrero de la Empresa Pecuaria La Vitrina y al terminar este se incorporó a la Empresa Forestal, hasta que el 17 de agosto de 1987 vino para la Unidad Empresarial de Base Perforación de Villa Clara, a la cual pertenece, y se enamoró definitivamente de esta profesión. 

“Mi estreno fue con una vieja máquina norteamericana Basairo y después operé durante muchos años una Taíno cubana, ambas de tecnología percutora muy atrasada de la década del 50 del siglo pasado, algunas de ellas activas todavía, con la limitante de que  demoran hasta un mes para perforar un pozo; sin embargo, esta moderna, de nacionalidad española, es rotopercutora y dispone de un sistema de aire para expulsar hacia la superficie la roca demolida y la tierra y puede perforar hasta 40 metros diarios, por lo que, de forma general, hacemos el pozo en un día”, puntualizó el maestro, quien confirmó que será pocero hasta que se jubile.

LOS TRES MOSQUETEROS

La dotación de la Máquina Sahorí 803 está compuesta, además, por el veterano Wilfredo Rodríguez Brito, mecánico de profesión y segundo operador, y el chofer-ayudante Yordanis Díaz Medero, el más joven de los “Tres Mosqueteros”. Este último tuvo que trepar al lomo de Rocinante para desmochar los gajos de la mata de mango que estorbaban y, sobre todo, demostrar la pericia en el timón del camión-perforadora para introducirlo por estrechos vericuetos, hasta el lugar donde debía perforarse el pozo. Además, trabajan con tal sincronización que reducen el tiempo perdido por adición de nuevos tramos a la barrena.

Al indagar por el pozo más profundo que han construido y las posibilidades de la moderna máquina que operan, Wilfredo respondió que alcanzó los 60 metros y fue en Remedios, en la provincia de Villa Clara, tan solo la mitad de las posibilidades que tiene el equipo. “Anterior a este hicimos uno en Quemadito, en Fomento, que cogió 33 metros de profundidad y a continuación de este vamos para Sopimpa-Chalet en ese propio municipio, a tratar de encontrar una veta con agua, porque la fuente de esa comunidad está seca por completo”, aseveró el mulato de 56 años de edad, quien lleva 37 en estos menesteres.

Yordanis, con apenas 29 años, ponderó la unidad existente entre los tres integrantes de la dotación: “Más que un colectivo de trabajadores —dice—, somos una verdadera familia, muy unidos y eso hace que nuestra vida errante por las provincias centrales, haciendo pozos para llevarles el agua a las personas y los animales que la necesitan, no mueran de sed. Esa es la importancia de lo que hacemos y el premio mayor que recibimos son las muestras de reconocimiento y agradecimiento que nos brindan las personas”.

Cuentan estos hombres curtidos por las duras faenas, que cuando los vecinos de la comunidad escuchan la frase: ¡aguaaa!, que les sale de sus gargantas espontáneamente al brotar esta a la superficie junto con los escombros de roca demolida, el hecho se convierte en una fiesta popular, porque, sencillamente se ha realizado el prodigio que tanta felicidad proporciona a la gente afectada durante meses por el abasto racionalizado del líquido en carros cisterna, a cargo de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de cada municipio.

Entretanto, allá en La Yamagua, en el municipio de Taguasco, están ansiosos por escuchar ese grito y esperan la llegada de la tropa de Palillo, como niños prestos a romper una piñata en un cumpleaños.

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