Entre irresponsabilidad y discreción – Escambray

Entre irresponsabilidad y discreción

Sancti Spíritus reporta una disminución de algunas infecciones de transmisión sexual en lo que va de año, sin embargo crecen los casos de virus de inmunodeficiencia humana

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La población ha perdido la percepción de riesgo del VIH debido a la supervivencia de quienes lo padecen.

En ese mundo tan complejo que es la psicología individual parece que hay un punto donde la discreción deja de ser una cualidad apreciable para convertirse en una actitud más cercana a la irresponsabilidad.

Quizás usted pueda compartir tal postura si le explico que desde que comenzó el 2017 hasta la fecha las estadísticas arrojan una disminución de algunas infecciones de transmisión sexual en la provincia de Sancti Spiritus, en comparación con el mismo periodo del año anterior; sin embargo, lejos de ser un indicador positivo, como podría suponerse, se trata de un subregistro de las enfermedades, según precisó a Escambray Ana María Lugo González, jefa de la Sección de ITS/VIH/SIDA perteneciente al Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología del territorio.

Los números indican una reducción de blenorragia —también conocida como gonorrea—, condiloma, herpes genital y síndrome de secreción uretral; no obstante, en algunos municipios la tendencia fue el incremento de algunas de estas patologías.

En tanto, se registra un aumento de los casos de virus de inmunodeficiencia humana, sífilis y los síndromes de flujo vaginal y de dolor abdominal bajo vientre; en el caso de la clamidia, sus reportes están relacionados con los test para detectarla en los centros de salud y aunque en Sancti Spiritus ha crecido el uso de estas pruebas durante los últimos ocho años, en ocasiones se agotan rápidamente porque ante la menor incertidumbre muchas mujeres acuden a esta técnica sin antes realizarse, por ejemplo, un exudado simple, cuestión que también explicó la propia especialista.

Si por un lado se reducen las notificaciones, pero los especialistas desconfían, y del otro, el número de las personas infectadas crece, entonces me convenzo de que no estamos ante las caras de una moneda, sino que este asunto semeja un cubo de Rubik, ese rompecabezas de tres dimensiones que exige de mucho ingenio para completarlo.    

Como quien trata de advertir los pasos donde se pierde la guía, Lugo González dilucida los factores que pudieran condicionar el incompleto reporte de los contagios, como son, entre otros, la automedicación y la omisión de quienes falsean sus síntomas ante los galenos para adquirir los fármacos que supuestamente los curarán.

Para nadie es agradable que sus problemas más íntimos sean del conocimiento ajeno; sin embargo, quienes en nombre de la privacidad, la vergüenza o la ignorancia evaden el algoritmo de diagnóstico y tratamiento implantado por el sistema sanitario cubano en los consultorios o policlínicos, continúan en una zona de riesgo, actuar como el avestruz no puede ser la solución ante sus temores. Quienes sospechan o están convencidos de padecer una infección de transmisión sexual deben buscar ayuda especializada porque si se tratara de una de ellas deben realizarse una prueba de serología y microelisa, y además responder la encuesta epidemiológica que corresponde en estos casos; esta es la única garantía de cortar la cadena, como le llaman los epidemiólogos a esta parte del proceso, un eslabón que en ocasiones se dificulta, como le ha sucedido a Norma Palmero Noa, enfermera con 25 años de experiencia en esta especialidad.

A ella le preocupa que a veces los entrevistados no quieren dar el nombre de los contactos sexuales, porque son casados, o sí ofrecen su identidad pero no saben dónde viven; el objetivo no es ocasionarles un problema personal, sino citarlos al policlínico para descartar el posible caso, asegura la especialista.

Si desde el 2016 hasta la fecha ha disminuido el número de personas que aceden a las consultas de consejerías, si como aseguran especialistas yayaberos la población ha perdido la percepción de riesgo del VIH debido a la supervivencia de quienes lo padecen, y si los enfermos tampoco acuden a los centros establecidos para atenderse, ¿qué pronóstico podemos establecer para la salud sexual y reproductiva de los espirituanos y las espirituanas?

El de las ITS es un programa nacional diseñado desde pilares como la promoción, prevención, vigilancia y atención al paciente, que comienza con la difusión del uso del condón y no concluye hasta mucho tiempo después del tratamiento, en el caso de las infecciones curables.

Las posibilidades para informarse pudieran ser la consejería cara a cara, anónima o telefónica, y si se trata de realizarse pruebas sanguíneas también están creadas las condiciones en los centros de salud pública; para ninguna de las opciones hay que pagar un centavo.

Cierto es que en ocasiones en las farmacias se agotan los preservativos, mas todavía no existe un desabastecimiento en la provincia dicho así categóricamente; aunque lejos estoy de creer que esa sea la excusa de quienes tienen una vida sexual sin protección, mucho más cuando se trata de relaciones ocasionales.   

¿Por qué dejarle a la casualidad un asunto que podría cambiar nuestra vida para siempre? Incluir el preservativo en nuestra vida sexual no la limita de goce y plenitud, porque como aseguran los expertos en la materia, el acto sexual comienza en nuestro cerebro.

One comment

  1. Interesante comentario para la juventud de estos tiempos.

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