La zafra de Zeti

Con la fase de reparaciones en los centrales, la sucursal espirituana de servicios técnicos industriales está en su etapa pico

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Los soldadores son de las fuerzas principales de la empresa. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

De la última reestructuración de la agroindustria azucarera emanó en el 2011 la Empresa de Servicios Técnicos Industriales, conocida como Zeti en el argot del grupo Azcuba y, la Sucursal de la provincia, más que responder a las necesidades de los centrales y la destilería, ha labrado un camino de integralidad, sentido de pertenencia y versatilidad productiva que la convierte en la mejor de su tipo a nivel de país.

“Para Zeti la zafra es ahora”, afirma Aldo Reina Díaz, jefe del grupo de capital humano, en franca alusión al papel de la entidad que asume el rol principal de las inversiones en este período y apoya, además, los procesos de desarme y reparaciones en los ingenios Melanio Hernández y Uruguay.

El montaje de centrífugas y pre-evaporadores, la construcción del virador de camiones en el Uruguay y el techado de las tres fábricas del sector son apenas algunos ejemplos de los múltiples trabajos ejecutados por la entidad en los últimos años.

Mas, si nos apegamos a sus funciones, puede decirse que la historia de Zeti en Sancti Spíritus no empezó en el 2011, pues las primeras acciones de este tipo se remontan a 1976, cuando a raíz de la División Político- Administrativa una brigada de casi 30 integrantes ejecutó el montaje de una batería de centrífugas en el central de Jatibonico.

Según la recopilación de Anna Yanes Durán, auxiliar de dirección, a partir de entonces y bajo diferentes nomenclaturas —la más conocida fue la Empresa de Construcción y Montaje Agroindustrial— estas fuerzas resultaron determinantes para mantener la vitalidad de los centrales y encauzar el desarrollo cañero-azucarero del territorio, también a la hora de participar en otras obras de la provincia, entre ellas, el estadio José Antonio Huelga, el complejo de piscinas y tanque de clavados de la EIDE, viales y viviendas.

Si una fortaleza tiene hoy Zeti en Sancti Spíritus es la experiencia de un colectivo de cerca de 200 miembros, muchos provenientes de los centrales que se cerraron, lo cual le posibilita asumir una variada agenda de trabajo en los frentes de construcción y montaje, pailería, soldadura, maquinado y transportación de cargas, entre otros.

RETAGUARDIA COMPETENTE

“En la zafra esas fuerzas van al ingenio a sofocar una avería, pero como en un central los arreglos hay que hacerlos en el período de reparación, es fundamental el trabajo de ellos en esta etapa; además, las labores que realizan tienen calidad”, expresa Manuel Pérez Siberia, director de Operaciones de zafra en la Empresa Azucarera Sancti Spíritus, cliente natural de Zeti.

Tal vez eso explique por qué durante la reciente contienda no hubo reclamos negativos en los centrales, según argumenta Wilfredo Polanco, jefe de Operaciones en la sucursal. Luego relata el suceso que puso a correr a la entidad durante la cosecha: “En el Uruguay se acható un tubo de vapor y reconstruimos la tubería en 24 horas, fue una respuesta emergente sin que se tuviera que parar el central”.

“Zeti este año hizo algo inédito —comenta José Rojas Palacios, especialista en obras de arquitectura—, hemos techado e insolado tuberías de vapor (aislamiento), en plena molida, sin detener la industria; nos consideramos parte de esos colectivos, esta empresa tiene una sala de análisis abierta las 24 horas y enlazada con la zafra, por eso nos dolió el incumplimiento del plan de azúcar”.

De acuerdo con la información de José Alexander Jiménez, integrante de la dirección, el 80 por ciento de la fuerza laboral trabaja albergada en contenedores construidos por el colectivo, lo cual ahorra recursos y eleva la productividad del trabajo. En tal coyuntura han prestado apoyo en centrales de Villa Clara, Ciego de Ávila, Cienfuegos y Matanzas.

EL CENTRALITO DE ZETI

Así nombran en la empresa al taller de estructuras metálicas, recinto donde lo mismo fabrican una tubería de cualquier diámetro, un tanque, un contenedor-albergue con baño y climatización —con capacidad para 10 personas— y hasta la rampa peatonal utilizada en el exterior del Partido provincial en ocasión del homenaje a Fidel.

“Aquí trabajamos sin mirar días ni horarios, estamos donde nos necesiten, todos nos ayudamos, es un colectivo donde hay respeto mutuo; la zafra termina en los centrales, pero en este taller no hay tiempo muerto”, declara José Manuel Nochea, soldador.

Alrededor de este oficio Zeti marca la referencia porque cuenta con 18 soldadores homologados internacionalmente por firmas establecidas, algo que, hasta donde conoce la empresa, no consigue ninguna otra entidad espirituana, y coloca a la sucursal en condiciones de asumir labores de mayor magnitud y envergadura en cualquier frente, incluida la inversión extranjera.

La experiencia adquirida en la fabricación de contenedores-albergues crea condiciones para que Zeti pueda ampliar el aporte en este surtido con destino al sector azucarero en el país, sobre la base de la calidad lograda en los tres ya ejecutados; además, lo produce al costo de unos 11 000 pesos en moneda nacional, mientras un elemento de este tipo cuesta en el mercado exterior

12 000 dólares.

Más que retaguardia, Zeti ha devenido brazo derecho para la rama azucarera y, sin abandonar su cliente principal: la industria, de la mano de los directivos, especialistas, técnicos y operarios ha logrado convertirse en una entidad multifacética, no contaminante y reconocida dentro y fuera de Sancti Spíritis en el campo de las estructuras metálicas.

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