Miguel Sánchez Verano: El conquistador de Siberia Arriba (+fotos) – Escambray

Miguel Sánchez Verano: El conquistador de Siberia Arriba (+fotos)

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Mi primer compromiso es cumplir con la contratación, comenta Miguel. (Foto: José Luis Camellón/ Escambray)

A un costado de Pojabo, el campesino Miguel Sánchez  enyuga la diversidad productiva con las entregas al Estado

Hacia lo profundo de Banao se localiza Siberia Arriba, un paraje que estuvo improductivo muchos años hasta que arribó a la zona Miguel Sánchez Verano. “Perdida no es la palabra, cuando la cogí, esto era una finca de aroma; hoy te puedo decir que lo que tú siembres aquí se da, claro, con la ayuda del hombre”.

El campesino, integrante de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Josué País, traza una ruta en la diversidad de cultivos al punto de situarse en la delantera de la base productiva; mas su mayor mérito está en la fidelidad al contrato y la entrega.

La apartada ubicación de Siberia Arriba, cerca del antiguo preuniversitario Sergio González, puede ser la causa de que la obra agrícola de Miguel Sánchez sea poco conocida. De ahí que la entrevista no la inició el reportero, sino el propio guajiro, de 45 años y, a ojos vista, reacio a la publicidad.

— ¿Cómo me encontraste acá atrás?, preguntó Miguel junto al saludo.

— Ando en busca de un campesino muy productivo, le contesté.

—El campesino tiene que ser integral y, lo primero es cumplir, dijo todavía en medio de las presentaciones, como si quisiera pactar las reglas del diálogo.

—En el campo, ¿qué cosa es ser integral?, indaga el reportero.

—Sembrar de todo, claro que en esta zona la cebolla es lo que distingue, pero voy rotando las cosechas y entrego todos los años 200 quintales de frijoles, también aporto maíz, plátano, yuca, tomate, malanga. Oiga, periodista, para los cultivos hay manuales técnicos muy valiosos, pero en la tierra, lo que hay es que trabajar.

Creía yo que estaba ya en plena entrevista, cuando el productor puso otra condición: “Mire, vamos a caminar la finca, después nos sentamos a conversar”.

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Miguel: Para los cultivos hay manuales técnicos muy valiosos, pero en la tierra, lo que hay es que trabajar. (Foto: José Luis Camellón/ Escambray)

¿Por dónde le llega su apego a la tierra?

Soy de Jatibonico, campesino de nacimiento, me crié en Santa Lucía, Cabaiguán; después, en Banao, empecé a trabajar en San Pablo hasta que permuté la tierra para Siberia Arriba, una zona alta muy buena.

No pienso mucho en eso de que soy el mejor de la cooperativa o el que más entrego, es verdad que el campo da ganancia, pero mi primer compromiso es cumplir con la contratación.

¿Es tan fácil diversificar la producción?

Cosecho de todo, viandas, granos y hortalizas, voy rotando cada cultivo sin quitarle prioridad a la campaña de cebolla, no es que sea fácil, es que aquí se da todo; claro, hay que trabajar. Vivo en Banao, salgo de madrugada y casi siempre viro de noche.

Lo mío es producir, pero no se piense que esto es un paseo, lleva esfuerzo, dinero, mucha inversión y pagar altos jornales. Para mí las cuentas están claras: la tierra me la dio el Estado y al Estado le entrego la comida, no la vendo por fuera.

Mire, esta Revolución me lo ha dado todo, a los 16 años me operaron del riñón, estuve entre la vida y la muerte, me salvaron, le debo la vida a este país. Además, si no me dieran respaldo, no tuviera esos resultados productivos.

Tengo contratados fijos 10 trabajadores porque una finca así no hay quien la atienda solo, no son obreros, los tengo como mi familia.

¿Es verdad que alterna el surco con la música?

Sí, me gusta la música, tengo un tres, aprendí solo, es que nací entre campesinos músicos, luego cuando acaba una cosecha hago una fiestecita, pero no dejo el sitio por ninguna parranda, eso solo es en determinado momento, porque lo que se dice tener un día libre, solo a fin de año.

Me siento contento porque estoy en lo que me gusta, tengo el apoyo de la cooperativa, respaldo de recursos, no todo, todo, pero siempre me dan y, algo importante, estoy rodeado de una familia muy buena.

En la integralidad soy el principal productor de comida de la CCS y, de cebolla, el que más entrega en Banao, este año entre la industria y Acopio vendí al Estado unos 10 000 quintales, aunque le digo algo, mi cultivo principal es todo lo que siembro.

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Este año entre la industria y Acopio Miguel vendió al Estado unos 10 000 quintales de Cebolla. (Foto: José Luis Camellón/ Escambray)

¿Es posible producir mucho y cuidar el suelo?

Primero le diré que en la cooperativa atienden al productor chiquito igual que al grande, además te visitan, no importa si está lejos; no en todas las cooperativas hacen eso.

Tengo buenos rendimientos porque son buenas las tierras, pero las preparo bien; la tierra no la puedes surcar mojada ni loma abajo, tampoco se le puede dar mucho arado, hay que darle más picadora.

Lo otro es que a mí Acopio me lo compra todo, nunca en la nave de comercialización en Banao me han virado una mercancía, me la reciben siempre porque llevo lo que sirve, la yuca de comer, el restrojo lo dejo en la finca. Acopio tampoco es un saco abierto.

De Siberia Arriba me gusta la tranquilidad, el paisaje, cuando cae la tarde nunca quisiera irme para Banao, aquí me siento realizado y le aseguro que si volviera a nacer escogería otra vez la tierra.

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