Oda a los dos René

La V edición del René de la Cruz In Memóriam cantó desde las tablas espirituanas a dos grandes de la escena cubana, maestros que reciben el premio nacional de teatro en la misma edición

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El festival contó con la presentación de agrupaciones comoTeatro Piramidal, Teatro de la Trinidad, Teatro Dador, Parabajitos y Garabato. (Foto:Cortesía del grupo Garabato)

La V edición del Festival René de la Cruz In Memóriam, organizado por el Consejo Provincial de las Artes Escénicas y el Sectorial Provincial de Cultura y Arte, sesionó en Sancti Spíritus con un modesto, pero necesario  número de obras en concurso. Las agrupaciones Teatro Piramidal, Teatro de la Trinidad, Teatro Dador, Parabajitos y Garabato hicieron posible una fiesta que encontró en el diálogo interior su mayor fortaleza, toda vez que razones de logística impidieron una vez más  la presencia de agrupaciones de otros territorios del país, lo cual contribuiría al desarrollo inherente que emana de la confrontación.

El sector profesional del teatro en Sancti spíritus cuenta ahora con una red de instalaciones de elevado nivel técnico: la sala Guiñol de Sancti spíritus, sede del Guiñol Paquelé; Sala-Teatro Parabajitos; la Casa del Teatro, sede de Cabotín Teatro, y el Centro para las Artes Serafín Sánchez, sede de Garabato, sirven como espacios ideales para la presentación  de un repertorio necesitado  de la presencia del espectador.

Los días de teatro que vivió la Villa del Espíritu Santo favorecieron el espacio para dialogar sobre la vida y obra del destacado actor que, nacido en el territorio de La Sierpe, alcanzó notoriedad y amor en el pueblo cubano todo: René de la Cruz impactó con maestría en el teatro, el cine y la televisión; magnífico motivo  para reunir artistas y energías disimiles alrededor del arte teatral espirituano.

La presencia entre nosotros de Renecito de la Cruz, también actor; el fotógrafo José Julián Martí, entre otros prestigiosos creadores engalanaron las horas del evento teórico desarrollado en la sede de Garabato, espacio conducido por el jurado de esta edición del festival, integrado por Gustavo Ramos, Rigoberto Rodríguez Entenza ,Yorelbis Toledo y el autor de estas líneas. 

Otro hombre de teatro fue recordado esta vez desde la escena ,en el aquí y ahora: René Fernández Santana subió dos veces a escena ora con Teatro Piramidal y su versión de Payasos ovalados y desaforados ,ora con Garabato y la puesta en escena —personalísima por cierto— de Jueguipayasos.

Es latente una herencia del clown que René Fernández Santana interpretó y metabolizó de su originario clown europeo: una criatura festiva, dinámica y absurda se apoderó  del Centro para las Artes Serafín Sánchez.

Ahora me detengo en las particularidades de los espectáculos mencionados.

Teatro Piramidal alcanza con Los payasos ovalados y desaforados un nivel de fluidez y gracia digno de destacar. El pensamiento de un niño puesto en movimiento y asumiendo las categorías del clown —el absurdo, lo exagerado, lo inesperado, lo ridículo, y  lo cómico—hacen de este texto de René Fernández un momento de diversión inolvidable. Afines a este espectáculo resultan las actuaciones  que ofrece un elenco conectado con la escena y presto a resolver la más nimia de las situaciones. Perfeccionando contacto y relaciones entre los personajes apuntan hacia la madurez de un espectáculo que ha venido creciendo poco a poco. No obstante, debe  la presencia de un director que ajuste los resortes de una dramaturgia que funciona cíclicamente y con el absurdo como presupuesto fundamental. Los actores Juan Modesto Castillo, Lis Laura Castillo y Franklin Rodríguez hacen de este sencillo texto un acto divertido. Quizá pueda revisarse la manta que simula la arena de un circo, elemento que empaña la velocidad y limpieza  de los desplazamientos escénicos y la precisión.

Los payasos ovalados y desaforados, obra dirigida por Juan Modesto Castillo, resulta un acierto perfectible, pero acierto al fin.

Otro espectáculo que llama mi atención es Jueguipayasos, donde  también la técnica del clown y René Fernández, esta vez con puesta en escena de José Meneses y Teatro Garabato, hacen acto de presencia.

Este particular producto artístico se sostiene y remite a la gris etapa en que René Fernández Santana fuera destinado a fungir como tarugo del Circo Atenas, razón por la que no abundan el color y la festividad característica de este tipo de clown; una interpretación-homenaje que Meneses dedica a su maestro. El director también pone en acción las categorías del clown ya mencionadas, pero se respira un hálito de tristeza en la dinámica de su funcionamiento. Es una emanación, una transpiración  del dolor de René,herencia de aquellos aciagos días.

En lo formal  la puesta en escena demuestra una cualidad de dominio en relación al tipo de clown que ha cultivado la agrupación por más de 20 años. Estética desprendida, en algunos aspectos, de la estética de Teatro Papalote, pero deudora de la impronta del director  matancero.

No obstante, debiera revisarse la enunciación, pues los textos, aunque pocos, resultan puntales para una dramaturgia que se sostiene en lo gestual, el movimiento escénico circular y arremolinado.

Teatro Garabato entrega en Jueguipayasos un producto artístico que dignifica a su maestro y divierte, tanto a niños como adultos. Más no puede pedirse.

La V edición del René de la Cruz In Memóriam cantó desde las tablas espirituanas a dos grandes de la escena cubana, maestros que reciben el premio nacional de teatro en la misma edición. Quizá estas acciones  acarreen  mejor suerte para los hacedores del teatro espirituano. René Fernández debe estar haciendo las maletas  para visitarnos otra vez. René de la Cruz nos visita cada marzo.

 

Laudel de Jesús es un prestigioso dramaturgo espirituano, director de Cabotín Teatro

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