Yadelis ya no es extraña en Las Minas

Yaidelis Delgado Bonachea, presidenta de la  CCS José Martí, de Las Minas, es la más destacada del municipio de Cabaiguán en la entrega de leche 

Yaidelis Delgado: “Ya los campesinos cuentan conmigo”. (Foto: Vicente Brito)

Con preguntar una vez dónde encontrar a la presidenta de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) José Martí, radicada en la comunidad de Las Minas de Jarahueca, bastó para que hasta los niños indicaran el rumbo que debía seguir para dar con la joven, quien desde hace tres años se desempeña en estas funciones.

En su hogar de madera y tejas, con portales amplios y grandes ventanales, hoy convertido en oficina, estaba Yaidelis Delgado Bonachea. Desde el interior de la sala la voz femenina se escuchó: “¿Qué desean?”, preguntó la muchacha rubia de ojos alegres y labios bien pintados de rojo. “Pasen, por favor, estoy embarazada de mi tercer hijo, pero no dejo de trabajar desde este sillón donde reposo, agarro el teléfono para agilizar cualquier trámite o, simplemente, recibo a los socios que buscan la ayuda profesional, el consejo sabio o la conciliación de algún plan de producción.

¿Cómo llegaste a ser Presidenta de esta CCS?

 “Yo era cuadro de la ANAP en Cabaiguán que atendía esta cooperativa y en una de las actividades conocí al que es hoy mi esposo; nos enamoramos, comenzamos una relación y poco después ya estaba viviendo en Las Minas. Estando embarazada de mi segundo hijo me nombraron presidenta, en un momento en el que la CCS tenía inestabilidad en su estructura de dirección. Asumí la responsabilidad sin saber prácticamente nada del campo, pero poco a poco me convertí en una persona querida y respetada por todos; incluso, ya pasó un nuevo proceso de balance y fui ratificada con el ciento por ciento de los votos.

¿De qué medios te vales para que los campesinos te sigan?

Mi secreto está en predicar con el ejemplo, esta es una CCS con tierras muy malas, cascajo y piedras es lo que encuentras en casi todas las fincas y aun así el 2016 lo concluimos con más de 500 000 litros de leche entregados al Estado, cifra sin precedentes y que nos ubica en la de mejores resultados de ese tipo en el municipio; sin embargo, cuando comencé como presidenta no pasábamos de los 120 000 litros.

También instalamos nuestro propio punto de acopio de leche, con termos fríos y suficiente capacidad para que los campesinos depositen allí la producción diaria e hicimos la sede del socio administrativo, que inauguramos el 13 de octubre del 2016 en saludo al Día de la Mujer Rural.

¿Cómo andan los planes de producción de alimentos?  

Hasta hoy todo marcha bien, sobrepasamos todos los indicadores, el año anterior cerramos con sobrecumplimientos en los cultivos varios con más de 4 000 quintales de maíz y 1 200 de frijoles que son para sustituir importaciones, a pesar de que esta es una CCS donde predomina la ganadería.

El 2017 será superior, hicimos una buena contratación con los campesinos, a los que visitamos en sus propias fincas para determinar las cifras de alimentos que entregarían, según su perfil productivo. Hay mucho entusiasmo y deseo de trabajar, porque nosotros somos exigentes, pero cumplimos con los pagos en tiempo.

¿Y cómo lo logran si ese es el talón de Aquiles de varias cooperativas?

Hicimos lo que casi ninguna cooperativa ha querido hacer: solicitamos un crédito comercial al Banco, que nos permite estar al día con los pagos por la leche y otros surtidos. Mis campesinos producen y desde que me entregan reciben su liquidación. Cuando comencé me documenté muy bien acerca de las variantes que podía aplicar para no incumplir con las retribuciones a mi gente y hasta hoy eso me ha dado resultado.

Yo tengo 217 socios, de los cuales 37 son mujeres; estas no son buenas tierras —muchos llevan el ganado hasta un kilómetro de distancia para darle de beber porque tienen agotadas las fuentes de agua por la intensa sequía—, pero los planes de leche se cumplen, porque se sienten estimulados.

Cuando comencé, la CCS estaba a punto de desaparecer, con pérdidas millonarias y una desmotivación muy grande, hoy no debemos nada, tenemos utilidades que superan los 78 000 pesos y atendemos no solo las necesidades del campesino sino de la comunidad. Hace poco recuperamos el parque infantil, lo cercamos y pintamos, también ayudamos en la reanimación de la bodega, la placita, la escuela, en todo lo que nos necesiten estamos presentes, pero lo más importante es que ya los campesinos me ven como su presidenta y no como una extraña que llegó del pueblo a decirles lo que deben hacer.

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