Cañaverales desplazan el marabú en Sancti Spíritus

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Hasta octubre la provincia tiene ejecutado el 85 por ciento del plan de siembra anual. (Foto: José L. Camelón)

Este año se han recuperado unas 1 400 hectáreas en suelos improductivos, principalmente en el sur de la provincia

El rescate de áreas ocupadas por el marabú y con posibilidades de introducir el riego de agua continúa entre las estrategias agrícolas priorizadas en la provincia espirituana, de ahí que se reportan recuperadas este año unas 1 400 hectáreas, principalmente en Las Nuevas, al sur del territorio, y en Cabrera, en el municipio avileño de Majagua, zona que desde hace un tiempo tributa la materia prima al central Uruguay, en Jatibonico.

Ermio Cáceres Hernández, director de Atención a Productores en la Empresa Azucarera Sancti Spíritus, declaró a Escambray que estos son  terrenos que obligan a trabajar con equipos de esteras, de ahí el limitado avance de la actividad; no obstante, se ha materializado el propósito de ir rescatando tierras improductivas por año y el territorio supera las 15 000 hectáreas incorporadas al cultivo por esta vía.

Este programa —precisó— incorpora para el 2019 áreas ubicadas más al centro de Jatibonico, en las zonas de Mercedes, Ciego Caballo y La Yaya, unidades cercanas la central Uruguay, a tono con la estrategia de acercar las plantaciones al ingenio.

También la Empresa Azucarera del territorio concentra acciones con vistas a completar la siembra de caña prevista para el 2018, cuya ejecución mantiene ligero atraso, aunque vale apuntar que las más de 8 600 hectáreas plantadas hasta mediados de octubre superan lo alcanzado el año anterior.

Según Cáceres Hernández, a la provincia le deben quedar por sembrar en los dos meses finales unas 1 200 hectáreas, ubicadas en zonas con posibilidades de riego —por sistemas enrolladores diésel y por goteo—, terrenos que proceden mayormente del rescate de suelos improductivos.

Detalló el directivo que en los meses de junio, julio y agosto en varias zonas de la provincia se reportó déficit de precipitaciones y derivó en la pérdida de unas 1 300 hectáreas de caña sembradas, de ahí que fuera preciso reprogramar esa plantación, empeño con avanzado adelanto.

“La siembra de este año es una fuerte inyección de materia prima para la zafra del 2019-2020 porque irían al corte como cepas de ciclo largo, esperamos que rindan más de 70 toneladas por hectárea —los cañaverales espirituanos reportan rendimientos agrícolas en el entorno de las 33 toneladas por hectárea— y, cuando se cumplan las 10 170 hectáreas inscritas en el plan del año sería la mayor siembra de los últimos tiempos”, señaló Cáceres Hernández.

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