Cartas que no llegan

Irma Ávila Sorí es una educadora que lleva años jubilada del sector y está impedida de andar por sí sola. Reside en la calle Julio Antonio Mella, entre Carlos Roloff e Isabel María de Valdivia, Sancti Spíritus, ella envía a esta sección un manuscrito donde plantea:

“Entre los días 15 y 20 de diciembre del pasado año se depositaron varias cartas remitidas por mí en el buzón de Correos de la calle Independencia. Iban, indistintamente, para Holguín, Encrucijada, Taguasco, Tuinucú, Emisora Provincial de Radio, Meteorología, etc. Ninguna ha sido recibida.

“Llamé a Correos y me dijeron que todas las valijas salían y que si estaban certificadas se podían rastrear, pero de lo contrario, no. Ya cansada de esperar, volví a llamar y un día me dijeron que podían demorar hasta 12 meses. Averigüé el lugar donde se clasifican, llamé allí (41336297) y me dieron idéntica respuesta. Mis cartas contenían mínimas tarjeticas de felicitación. ¿Qué se hace para que lleguen? ¿Debo esperar que sea al cabo del año?”.

Desconcierta el plazo que, según refiere Irma, le ofrecieron como posibilidad de demora de una carta. ¿Puede Correos aclarar el sinsentido? Por otra parte, sin que una cosa niegue la otra, ¿está segura la lectora de que sus cartas fueron depositadas, como ella indicó?

GRACIAS POR LAS ATENCIONES

Al dúo compuesto por María de la Caridad Cabrera Companioni y Yosbel, de quien no especifica apellidos, pero sí que labora como técnico de Ultrasonido, ambos trabajadores del departamento que ofrece ese servicio en el Hospital General Provincial Camilo Cienfuegos, va dirigido el agradecimiento del lector Eduardo González Chirino.

Vecino de la calle Máximo Gómez No. 52, esquina a Calderón, en la cabecera provincial, el remitente reconoce las muestras de ética, respeto, comprensión, amabilidad, disciplina y dominio de su trabajo que dieron ambos cuando, el pasado 12 de febrero, acudió a realizarse un examen de próstata a la citada institución. “Eso fue no solo conmigo, sino con todos los pacientes. Así deseamos que se nos trate y se nos atienda en cada lugar”, finaliza Eduardo.

Otra comunicación de similar corte y sobre la misma institución es la enviada a esta columna desde el espirituano reparto de Colón por Pilar Hernández, madre de Yuraimy Arnalich Hernández, quien fue intervenida quirúrgicamente en la especialidad de Neurocirugía por el doctor Marcos Pérez y el resto de su equipo médico.

“El colectivo de la sala, tanto asistencial como de servicio, mantiene una atención que nosotros calificamos como de excelencia. Con su amor, respeto y cariño alivian el dolor de los pacientes y constituyen ejemplo para otras salas del propio hospital”, reza el manuscrito, que da cuenta, además, aunque no especifica, de “algunas dificultades del centro que con más exigencia administrativa pudieran quedar resueltas”.

One comment

  1. Ya me repugna leer sobre temas parecidos a este, caramba que no hay un aliciente para el cubano, Hasta cuando? Me pregunto. C…….. y ni una respuesta convincente, por que el razón nos debemos complicar la existencia y el cotidiano vivir con cosas tan simples como enviar una postal y que alguien especial para nosotros la reciba. De quien es la culpa, del bloqueo, de Trump, de Europa, de los altos precios en el mercado internacional, del cambio climático, del paso de los huracanes??????? Caramba que no hay respiro, es una detrás de otra, los disparos son en ráfagas, pero lo peor de todo es que no sucede nada y las cosas van empeorando cada día más, que debemos esperar? La reencarnación? A lo mejor se piensa que en ella llevaremos una vida mejor, es dura la vida del cubano, pero más dura nos las hacemos con tanta imprudencia e irresponsabilidad, estamos con el cuento de la buena pipa hace rato.. la pipa no aparece y los cuentos siguen sus andanzas. Que triste es todo esto cuando podemos tener un país lindo en verdad del cual sentirnos orgullosos, que pena que estemos así, me duele en verdad. He dicho.

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