Cobija segura para el arte

En la Casa de Cultura Osvaldo Mursulí, con cuatro décadas de vida, se pueden dar los primeros pasos en el mundo del arte

Cultura comunitaria, Sancti Spíritus
La Casa de Cultura Osvaldo Mursulí ha logrado consolidar los resultados de sus talleres. (Foto: Vicente Brito / Escambray)

En la Casa de Cultura Osvaldo Mursulí, con cuatro décadas de vida, se pueden dar los primeros pasos en el mundo del arte

Desde hace cuatro décadas, la ciudad del Yayabo ha cobijado en un espacio seguro al movimiento de artistas aficionados y a quienes han tocado a las puertas de su Casa de Cultura deseosos de conocer sobre una u otra manifestación. En el lugar han iniciado el camino la mayoría de quienes hoy integran la vanguardia en el sector, por lo que hablar de esa parte de nuestra historia es hurgar en las mismísimas esencias.

Es por ello que aún se recuerda con alegría cuando un grupo entusiasta comenzó a dar los primeros pasos para materializar la idea de erigir un centro donde ofrecer las herramientas metodológicas y los conocimientos necesarios para amoldar las primeras actitudes y aptitudes en el panorama artístico, y convocar a su entorno para sumarse a cuanta propuesta pudieran regalar los “nacientes” artistas. Así se cumplía, además, con una disposición que se aplatanaba en otros puntos de nuestra geografía.

¿La fecha y el lugar escogidos? El 19 de octubre de 1978, en la actual sede de la Dirección Provincial de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, plantada en la céntrica calle Luz y Caballero, de la añeja urbe. Su teatro y amplio salón aún recuerdan aquellos días de constantes creaciones, de un ir y venir bisoño, de un estremecimiento al resto del panorama artístico espirituano…

Sucesivamente, los demás municipios hicieron suya esa propuesta, la cual se extendió hasta comunidades más intrincadas, en busca de fomentar la pasión por el arte y esculpir las primeras necesidades que luego, en muchas personas, se convirtieron en sus únicas formas de sacar fuera de sí todos sus mundos interiores.

Con esa buenaventura, pasados unos años y bajo múltiples pretextos, la Casa de Cultura Osvaldo Mursulí se ajustó en otro nobilísimo inmueble: el actual edificio de Cervantes No 11, ubicado en el lateral sur del parque Serafín Sánchez Valdivia, con la presencia de Armando Hart, en ese momento ministro de Cultura.

Desde entonces, en sus dos plantas se acomodan instrumentos, talleres de creación, espacios para el debate y su céntrico portal es el escenario ideal para cuanta acción se apueste regalar al público que la reconoce, desde 1987, por el objeto social que protege.

Al desempolvar sus resultados en estos 40 años de vida, se evidencia un quehacer constante. Múltiples premios a nivel nacional, fundamentalmente en las manifestaciones de Literatura y Artes Plásticas, confirman que el centro artístico-metodológico no se ha cruzado de brazos y ha sabido explotar los saberes de quienes deciden fungir como sus instructores de arte o especialistas.

cultura comunitaria, Sancti Spíritus, Félix Ramón
A Félix Ramón Delgado Barrizonte lo desvela el mal estado constructivo de la casona. (Foto: Lisandra Gómez)

“Hemos avanzado en la calidad del préstamo de nuestros servicios, aunque todavía nos falta por aglutinar a un mayor número de niños y niñas; jóvenes y adultos mayores, ya que nuestra provincia es una de las más envejecidas del país. Y, sobre todo, tenemos como deuda ganar espacios de presentación para que se visualicen nuestros resultados. No solo esperar las posibilidades que se nos brindan durante la Feria del Libro o las Lunas de Invierno, cuando formamos parte de sus programas”, refiere Félix Ramón Delgado Barrizonte, joven instructor de Teatro que desde hace un año asume el timonel de la casona cumpleañera.

Afortunadamente, el trabajo se ha fortalecido por la realización de una decena de acciones fijas mensualmente, así como el acompañamiento sistemático de quienes llegan hasta allí para aprender, aunque hoy no cuenten con todos los recursos para la impartición de talleres.

“Tenemos problemas con los instrumentos musicales. Las clases se dan gracias a los materiales que traen nuestros profesores. Otra de las situaciones que nos golpea es la fluctuación de personal por los bajos salarios. Pero, como alternativa, buscamos apoyo en la vanguardia artística, quienes hoy son los referentes de los menos experimentados para atender las necesidades metodológicas de nuestros instructores y personas que piden sus servicios”, añade.

Para llegar a esta institución resulta fácil, no solo por su privilegiada ubicación geográfica, sino porque jamás se ponen objeciones para asumir en sus talleres a los interesados.

“Vamos a las escuelas y hacemos captaciones o insertamos a quienes nos visitan ávidos de aprender. Tenemos la obligación de trabajar con todas las personas y así lo hacemos. Nuestras puertas están abiertas hasta las cinco de la tarde y muchas de las noches como espacio para las presentaciones de lo que aprenden”, alega el director.

CUMPLEAÑOS A MEDIAS

A pesar de esa alegría arrolladora que se respira por las inmediaciones del inmueble y su colectivo, la Casa de Cultura Osvaldo Mursulí arriba a sus cuatro décadas en condiciones constructivas deplorables.

Lastimosa imagen se regala en el parque Serafín Sánchez Valdivia, un área bella de nuestra añeja urbe, porque pintura caída, ventanales y puertas carcomidas, mobiliario pobre y en mal estado así  como desechos naturales de golondrinas predominan entre las paredes de uno de los bienes culturales con grado uno de protección de nuestro patrimonio.

Aunque ya un diagnóstico “desnudó” esas y otras fisuras y se ejecutaron algunas labores de rehabilitación, el lugar no encuentra la prestancia y confort de cuando la concluyeron en el siglo XIX.

“Desde hace un año le realizan algunas labores como el cambio de vigas pero la chapucería ha caracterizado esas acciones que no se han terminado, a pesar de su cuantioso costo. Tengo trabajadores que dicen que se van a jubilar y no van a ver la casa reparada”, acota.

Subordinada a la Dirección Municipal de Cultura en Sancti Spíritus, la institución se erige así frente a la vista de todos; una realidad que es posible cambiar como ha sucedido en Jatibonico y Taguasco. Sería injusto seguir como hasta ahora y perderla totalmente.

FIESTA CON MUCHOS REGALOS

Por supuesto que esa realidad no ha empañado las ganas de celebración del colectivo. Un apretado programa, que tuvo sus antecedentes el pasado nu9eve de octubre y se extenderá hasta el propio 19, le asegura muchas alegrías.

En la lista de opciones se distinguen encuentros con fundadores, develación de tarjas en sus sedes, realización de talleres de creación especiales, un concierto con Rosa Campo, reconocida cantautora que laboró en la institución; la presentación del boletín Letras, con textos de muchas de las personas que dieron sus primeros pasos en sus espacios y hoy son referentes a nivel de país, además de una gala por la celebración.

Mas, el mejor obsequio, quizá, por el sabor de sacrificio y trabajo en comunión que deja es la materialización y presentación de la producción discográfica Por un mundo mejor.

“Es un disco con esfuerzos propios. Fue grabado en la institución con el apoyo de uno de nuestros operadores de audio y técnico del Teatro Principal. Se puede escuchar a gran parte de nuestro  movimiento de artistas aficionados”, concluyó Delgado Barrizonte.

Y, aunque pudiera parecer que ya es una adulta madura, mucho camino aún le toca andar a la Casa de Cultura Osvaldo Mursulí para fortalecerse, sobre todo, con el fin de que muchas personas la reconozcan como verdadera cobija segura para iniciar su camino en cualquier manifestación del arte.

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