Denys Ramos: Mi personaje preferido es el que estoy haciendo en cada momento

Porque no solo es versátil el actor, Denys Ramos también tiene la capacidad de trasladarse de un tema a otro con elegancia y la inteligencia para hacerte creer en él

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«Prefiero actuar, siempre actuar», enfatiza el actor cubano Denys Ramos. (Foto: Cubasí)

Así, activo, sin ningún talento para dejar un tema a la mitad y toda la gracia necesaria para llevarte hasta sus argumentos y visiones de la vida, del mundo, del arte, de todo un poco, porque no solo es versátil el actor, también tiene la capacidad de trasladarse de un tema a otro con elegancia y la inteligencia para hacerte creer en él.

Pero es que así, transparente, comunicativo, encantador, histriónico, se ganó el respeto y la simpatía de todo nuestro colectivo durante su reciente visita a la redacción de CubaSí.

Eres un actor joven, sin embargo, has trabajado muchísimo, sobre todo en la televisión y el teatro. ¿Crees que se trate de suerte?

«Creo que es una cuestión de oportunidad y de estar preparado también para esas oportunidades, es de ambas partes. Si te digo que es solo porque me preparé, sería injusto, porque todos en realidad los que amamos esta profesión estamos constantemente estudiando y hay quien corre mejor suerte que otro».

¿Influye el físico en que a un actor se le dé la oportunidad de encarnar determinados personajes? Estoy pensando en la idea del galán en la televisión…

«Si se lo preguntas a un director, te va a decir que sí, y muchas veces uno también, cuando lee un personaje, piensa que no pudiera dárselo nunca a tal actor, pero son prejuicios. Me pasó con la serie Zoológico, donde hacía un marginal que trabajaba en el zoológico, un muchacho que cuando lo lees, dices: si tiene tantas mujeres atrás, evidentemente es un tipo muy atractivo, enloquecedor, y cuando Richard Abella, que le agradezco infinitamente que haya confiado en mí, me dice que tengo ese personaje, yo todavía no lo había leído, le expreso esto a los escritores y me dicen: ¿tú vas a hacer ese personaje? ¿Richard te lo dio? Todo el mundo se alarmó: yo subí de peso, me puse unos dreadlocks y sencillamente hice el personaje, y mucha gente en la calle piensa que soy Lester, incluso actores y actrices amigos míos lo creen. Los engañé a todos, o sea, pude hacer lo que quise sin tener el físico que todo el mundo pensaba que debía tener».

¿Cómo construyes tus personajes?

«En realidad, creo que lo primero es entenderlo. Si tú lo lees y lo entiendes, entonces estás bastante cerca de tener un trabajo, tal vez no con el éxito que esperas, pero sí con tu satisfacción como ser humano y como profesional. Una vez que tú llegas y tienes todo claro, no te hace falta pensar si te sucedió, cómo reaccionaste, porque realmente uno reacciona de formas diferentes en distintas etapas de la vida. Creo que debes limpiarte siempre de todo lo que has hecho anteriormente, porque son residuos de otro personaje que no te ayudan a involucrarte bien en el que estás haciendo y no te permiten entonces reaccionar como el escritor o el director quieren y como lo lleva la puesta. Lo importante es que esté claro el director y que te lo exprese de manera inteligente, directa, coherente con lo que tú has estudiado, con lo que ves en el texto».

¿Cuáles son los papeles a los que más les agradeces?

«Para mí, mi primer personaje en la televisión, que fue Amed en Historias de fuego, fue el aprendizaje, era lo que me llevaba a entender el mecanismo, el lenguaje de la televisión. Shidarta vino a ser la escuela, me abrió un espectro muy amplio para entender lo que venía detrás, para entender otros personajes, para jugar un poco con la técnica, para ver qué podía funcionar mejor para un rol o para otro… aunque siempre tienes que estar buscando nuevas alternativas o nuevas maneras, no expresarte igual».

¿Y tu personaje preferido?

«El personaje preferido mío es el que estoy haciendo en cada momento, no puede haber nada en el pasado que me motive más, porque ya lo que hice, no tiene vuelta atrás, quedó o no quedó, gustó o no gustó, me sentí satisfecho o no. Uno evoluciona y dice: podría haber hecho esto mejor o lo otro, pero eso ya está hecho».

¿Y el más difícil?

«Yo creo que es el que voy a hacer, los que voy a hacer, el próximo que venga es el más difícil, porque siempre te quedas con una experiencia anterior que tienes que borrar y empezar de nuevo, porque cada vez que tienes un personaje, te sientes que no sabes nada».

Has encarnado desde buenos casi héroes como Pável en Amores y esperanzas, hasta personajes negativos como el Lester de Zoológico. ¿Qué tipo de rol disfrutas más?

«Yo realmente disfruto mucho un personaje que tenga algún conflicto que diga algo y que sus diálogos sean inteligentes… esos son los personajes que me gustan, los que tienen algo que decir en el guion, los que tienen algo que decir para la vida, algo que decirme a mí que me ayude a expresarme, a pensar…»

Entre los distintos medios: teatro, radio, cine o televisión, ¿cuál prefieres?

«Prefiero actuar, siempre actuar».

¿El personaje soñado?

«El que escriban para mí, el que una persona vea lo que soy y quiera escribir lo que pudiera llegar a expresar, a mostrar, creo que ese es el personaje soñado». 

El teatro, y específicamente El Público, con Carlos Díaz, ¿qué han significado en tu carrera?

«Indiscutiblemente, es una droga muy, pero muy fuerte, que realmente te puede llevar aldelirium tremens cuando no lo haces. Hay momentos de vacío en que tú dices: tengo que hacer teatro. El Público ha sido otra escuela, otra academia, la forma de decir de Carlos. Él ya tiene un estilo desde mucho tiempo antes de que yo entrara, siempre con maneras diferentes de abordar a los actores y de buscar cosas en ellos, y tiene una forma de decir muy particular dentro de las tablas; va a ser muy difícil encontrar a alguien que se le parezca. Yo siempre digo que Carlos es como un dios: sabe lo que quiere, sabe en qué momento lo quiere y nunca te lo dice».

Además de presentar tu unipersonal Dudo en Fábrica de Arte los domingos, ¿en qué proyectos anda Denys Ramos?

«Estoy grabando una nueva telenovela: El rostro de los días. Hago un padre que se enfrenta a casi todas las situaciones a las que puede enfrentarse un padre. Faltan cosas, claro, porque la telenovela no puede abarcarlo todo, pero sí vive conflictos fuertes porque tiene que asumir solo la paternidad y es un sentimiento que yo no he experimentado personalmente, no tengo hijos, pero realmente he sentido cosas muy lindas durante el proceso y todavía me falta».

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