¿Dónde está el reglamento escolar? – Escambray

¿Dónde está el reglamento escolar?

Maestros, padres y directivos deben velar por el cumplimiento de las normas que rigen la aplicación consecuente y correcta de los deberes, derechos y obligaciones del estudiantado

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El uso correcto del uniforme sigue estando entre los temas más debatidos en el cumplimiento del reglamento escolar. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

—¿Por qué la estudiante tiene la saya tan corta?, inquiere la directora a la madre.

—Imagínese, la costurera le cogió.

—¿Y ese pelado?, pregunta a otro alumno.

—El barbero lo dejó así, ahora no tengo más dinero para que vaya de nuevo, dice otra progenitora con el mismo afán de justificación.

Imágenes como estas se repiten, y usted, como yo, sabe que el uso incorrecto del uniforme escolar ha salido a la palestra pública desde hace varios años: que si el empleo del corte tubo en los pantalones y con un largo que no toca el borde superior del calzado, que si las sayas a la cadera y con más de 10 centímetros hacia arriba desde el punto medio de la rótula, que si el pelado de los varones. Y es que los adolescentes quieren hacer de este vestuario una moda más. 

Quizás usted, madre, abuelo… ahora mismo quiera ponerme en tela de juicio porque el reglamento escolar va más allá de eso, incluye otros deberes y también derechos, obligaciones y prohibiciones de los estudiantes, con el fin de hacer valer la disciplina y las normas de comportamiento en los centros de los diferentes subsistemas dentro del Sistema Nacional de Educación. Ante faltas menos graves, graves y muy graves también están descritas medidas disciplinarias. Estas, claro, no son el fin inmediato, se pretende antes de llegar a ellas, educar, prevenir, ir de menos a más, y no dejar para después un problema que pudiera solucionarse desde la primera raíz.

Otro tema sensible es la entrada de móviles a las escuelas por parte de los educandos. Los criterios a favor son varios: que si el mundo ha avanzado y Cuba no puede quedarse detrás; que si los padres quieren tener “localizados” a sus hijos; que si se pueden emplear en la escuela con fines docentes, en la búsqueda en diccionarios en español, en inglés y varios etcéteras. Mas, ¿realmente son tan necesarios en estos espacios, al menos en edades tan tempranas? En muchos casos distraen la atención de los alumnos y marcan diferencias entre los que tienen y los que no.

Y como documento normativo al fin y cabo, pero no por ello, receta, la Resolución Ministerial No. 357 del 2015 constituye la base sobre la que se parte para la construcción de los respectivos reglamentos en cada escuela, que difieren por las características de la enseñanza, los horarios del día de acuerdo con las diferentes edades, entre otras regulaciones. Igualmente, el texto no prohíbe la entrada de los aparatos móviles, es responsabilidad de los Consejos de Dirección de cada centro discutir en la primera reunión de padres la decisión de aceptarlos o no, y de referirse del “pi y al pa” de cada uno de los artículos del código —por llamarlo de otra manera— que estará vigente cada curso escolar y las medidas disciplinarias que los acompañan si se incumplen.

Así sucedió en la Escuela Secundaria Básica 23 de Diciembre de la ciudad de Sancti Spíritus, por solo citar un ejemplo. Los aparatos electrónicos no entran de la puerta para adentro, una decisión de los padres, según confirma su directora Mayrelis Cepeda Machado. En este sentido, después de consultar varios reglamentos y de acuerdo con el criterio expuesto por María del Carmen Hernández Clavo, jefa del Departamento de Inspección de la Dirección Provincial de Educación, en los centros donde se permite, los docentes no se hacen responsables ante la pérdida o deterioro de estos equipos.

Ante tales disyuntivas hay quienes de manera radical evitan que sus hijos lleguen a las escuelas con los teléfonos. “La maestra tiene mi móvil, y si ocurriera algo con la niña me puede llamar”, dice una madre. Otra, por su parte, reconoce que los muchachos lo menos que tienen son materiales didácticos y sí, juegos y música, que solo interrumpen los espacios docentes; “yo le reviso la mochila todos los días, y cuidaíto con llevárselo”.

Opiniones van y vienen, pero lo que sí no puede perderse de vista es que si se trata de hacer valer la autoridad, porque en las escuelas las normas deben ser regla y no excepción, la familia debe contribuir a que sus descendientes sean responsables desde edades tempranas. Como dijera una fuente a esta reportera, “quien no cumple los reglamentos como estudiante, difícilmente lo haga cuando sea trabajador”.

8 comentarios

  1. DANIEL AMADOR

    ES VERDAD Q LOS ADOLESCENTES TIENDEN A COPIAR,LO CUAL ES UNA CARACTERISTICA PROPIA D SUS EDADES.PERO NO COPIAN PARA BIEN.IR CON EL MOVIL A LA ESCUELA NO LOS HA AYUDADO EN NADA,SINO TODO LO CONTRARIO.EL MOVIL SOLO LES HA TUPIDO Y ENVENENADO EL CEREBRO CON REGUETON,JUEGOS,BOLITAS Y CARRITOS,Q NADA LE APORTA A SUS CONOCIMIENTOS.ES X ESO Q HAY TANTOS DESAPROBADOS EN LA SECUNDARIA.AL FINAL TODOS APRUEBAN,DEBIDO A LAS MULTIPLES OPORTUNIDADES Q LES DA NUESTRO SISTEMA EDUCACIONAL,EXTRAORDINARIOS,MUNDIALES,ETC

  2. RULY EL SPIRITUANO

    Excelente articulo de una joven periodista, que ha puesto los puntos sobre las ies, es una verdad de perrogrullo que en nuestro sistema educacional el reglamento es el documento que más se viola, y me pregunto ¿Es muy complejo hacerlo cumplir?conozco ejemplos que lo hacen y lo hacen bien. Continue colega por la senda de la verdad y recogera los triunfos en su carreara. Saludos.

  3. Son tantos los reglamentos,órdenes,leyes, disposiciones etc.que es muy difícil encontrar algo que sea 100 por ciento legal o correcto a los ojos de las autoridades,entonces la gente opta por hacer lo que le viene en ganas

    • Claro, José Luis, en Cuba es donde único hay leyes. Eso demuestra lo culto que somos los cubanos!!

      • Cierto y parodiando al cantante”Son tantas que se atropellan” y a veces no la cumplen ni los que las hacen

        • Ya sé, según tu criterio, hagamos lo que nos dé la gana, implantemos la ley del más fuerte, robemos, asesinemos, caguémonos en el medio de la calle. Total, las leyes no hacen falta.

  4. Franco de la Villa

    El problema es mucho más complejo que cumplir o no determinada norma. El problema es que la escuela sea un espacio donde haya modelos y no siem`pre es así. En muchos casos se permite: fumar, personal docente dedicado a vender, gritar, decir groserías; por qué negarlo. En una sociedad que tanto ha hecho por la educación, en una sociedad que es paradigma universal de la educación, DUELE; porque también “reconozco que no es la mayoría, porque existen ejemplos de conducta ejemplar y de maestría pedagógica”; PERO hay parte y parte; los vicios de la sociedad, esos que están en en la vida pública, se reflejan en la escuela. A veces usted encuentra cerca de una escuela una venta de bebidas alcohólicas, lo cual es ya parte de la vida cotidiana; las personas que no beben ni son vulgares se ven oprimidas por esos que tienen las bocas llenas de dientes de oro y por ahí mismo echan lo que ya usted sabe, M… La escuela ha de ser un ejemplo de orden y todo el personal docente debe cuidar su conducta para que se les respete y luego exijir: no cumples con el reglamento, se te sanciona. La familia tiene una responsabilidad con la educación de sus hijos y hay leyes para cuando no se cumplen. La sociedad es también una escuela y los que llevan sus riendas deben cuidar más para que los borroachos, los guapetones, los que alteran el orden no tangan espacios para su arrogancia. Por ejemplo, ¿por qué no se regula la venta de bebidas alcohólicas? ¿Por qué la borrachera tiene que tomar los espacios de comunes? El borracho, al bar: La ciudad es de todos y no todos aplaudimos el estímulo al alcoholismo, no a todos nops agrada que en cualquier esquina haya un termo de c erveza o un kiosko y cuatro gritones, listos para convetir la cerveza en “meao” y echarlo en la primera esquina. Por ejmplo, el denigrantre vocingleo de “La vallita”, justamente frente al Parque Infanti. En fin, la escuela es el reflejo de cierta tolerancia al desorden público que nos ha minado el entorno y, como dijera el cantor, “urge sanar”.

  5. El problema e que no se puede exigir moral en calzoncillos, miren como visten los profesores jóvenes de hoy día, cómo se pelan, cómo se comportan y el vocabulario que utilizan, donde se ponen los tatuajes. Interrumpen las clases para hablar por el celular entre otros males que a vista de todos ocurren. ¿Cómo aplicar un reglamento si tú mismo haces delante del alumno lo que le estás diciendo que no debe hacer?. Reconozco que no es la mayoría, existe ejemplos de conducta y de maestría pedagógica, pero los adolescentes imitan al otro, al mal ejemplo. En la prosa martiana se refiere y cito: “.. enseñar puede cualquiera, educar, solo quien sea un evangelio vivo.”

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